Mañana se cumple una semana desde que entró en vigencia en Paraná la Ordenanza Nº 9.211, que establece penas más severas para los conductores de cualquier tipo de vehículos, e incluso también admite sanciones para los peatones cuando no transiten en zona urbana por la acera u otros espacios habilitados a ese fin y en las intersecciones de calles, por la senda peatonal; también cuando crucen una calle con semáforo peatonal en el momento que no indique luz verde o blanca habilitante. Por otra parte, hace casi 10 días que la Policía de Entre Ríos realiza operativos de control, con la facultad de retener los vehículos en casos de infracciones a la Ley Nº 24.449 y demás normativas vigentes orientadas al ordenamiento vial.
Las medidas para controlar el tránsito reavivaron el debate
En este contexto, UNO invitó a sus lectores a opinar sobre el tema y lanzó la consigna “¿Creés que se pueden crear las herramientas legales para que quien circula en infracción con su auto, moto o bicicleta reciba una sanción en su trabajo por daño moral o mala conducta?”.
Durante toda la semana y hasta ayer inclusive, la gente valoró esta alternativa y más allá de los desacuerdos y las adhesiones, las diversas respuestas enriquecieron un debate que deja en claro que las acciones punitivas lograron impulsar a quienes manejaban vehículos sin cumplir con las normas vigentes a que se pongan en regla, pero que además pone de manifiesto que esas medidas por sí solas no van a alcanzar para modificar las conductas negligentes al momento de conducir, sino que hace falta un cambio cultural importante, donde la educación y la toma de conciencia sobre estos aspectos es primordial para evitar accidentes, que en el peor de los casos se cobran la vida de cientos de personas cada año.
La opinión de los lectores
Si bien las respuestas no se ajustaron de manera estricta a la consigna lanzada por UNO, reflejan distintas miradas sobre la problemática del tránsito en Paraná.
Por ejemplo, Sebastián Alejandro Pérez Balbuena sugirió una escuela pública de conducción; Kristina Ledesma señaló que el trabajo no tiene nada que ver con las infracciones de tránsito y por eso no le parece acertado que se extienda una sanción en este ámbito. Mientras Daniel Ibarra pidió (aunque con palabras más exaltadas) que no se le retengan las motos y las bicicletas a quienes trabajan, Rubén Bourlot reflexionó: “No creo que sea la intención quitarle motos o bicicletas a los trabajadores, simplemente se trata de cumplir con las reglas de convivencia. Vivir y dejar vivir. Así de simple. ¿Es tan difícil ponerse el casco en vez de dejarlo tirado en la casa o llevarlo en el brazo? ¿Es tan difícil ponerle unas luces a las motos? (que ya las tienen pero se las sacan). ¿Es tan difícil dejar el silenciador como viene de fábrica? ¿Es tan difícil para el “pobre trabajador” esperar que el semáforo dé el verde o adelantarse por la izquierda? ¿Es un costo económico cumplir con las reglas?”.
Fabricio Germán Luongo respondió que crear herramientas legales para que quien circula en infracción reciba una sanción en su trabajo por daño moral o mala conducta es una “ridiculez total”, y afirmó: “Hay un conjunto de normas establecidas. El conjunto de estas normas conforman el Derecho. Por ejemplo, si robás te corresponden determinados años de prisión, o si no respetás las normas de tránsito, serás castigado con una multa. ¿Cómo puede a una persona aplicárseles dos sanciones por un mismo hecho? Pueden ser declaradas inconstitucionales”.
Por su parte Mirna Alkymista Guerrero se preguntó, a modo de reflexión: “¿Habrá alguna forma de enseñar a manejar correctamente antes de pensar en sanciones? Incluso más, ¿habrá forma de enseñar a valorar la vida propia y la ajena?













