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HISTORIA DE VIDA

Vivían en la calle y hoy brillan con La Banda de Dos Pesos

De la mano de la Red Puentes, jóvenes que vivían en la calle lograron grabar sus primeros temas. Ahora la esperanza suena fuerte, al ritmo de la cumbia

Sábado 31 de Julio de 2021

Leonardo Retamar tiene 28 años y su voz quedó registrada el jueves en algunas canciones que grabó La Banda de Dos Pesos, formada hace siete meses en el marco del taller de Cumbia y Ritmos Populares que funciona en la Red Puentes, un espacio de abordaje comunitario ante casos de consumos problemáticos, que depende del movimiento Nuestra América y se destaca por el acompañamiento a las personas que vivían en la calle o siguen en esta situación Paraná.

En esta instancia, Leo fue el vocalista, Ricardo estuvo a cargo de la guitarra, y también participaron poniéndole ritmo a la grabación Monchi, Cachi, Ara, Paulo, Andrés y Seba; además de Gastón, el profesor, que acompaña con su teclado y demás. “Al principio no sabíamos tocar un instrumento, ni cantar, ni nada; íbamos un poco a hacer ruido. Pero le fuimos poniendo compromiso, aprendiendo, respetando que cada cual tiene su tiempo, sin pasar por encima de nadie”, contó a UNO Leo, con el entusiasmo a flor de piel.

La Banda de Dos Pesos.jpg

“El taller de cumbia es un espacio de integración comunitaria que está muy bueno. El profesor se llama Gastón y es un referente de la Red Puentes. Y además hay un taller de rap que lo da Esteban, un compañero como nosotros, que se abocó a enseñar con todo el sentimiento de este género”, añadió.

La Red Puentes funciona ahora en calle Yrigoyen. Antes estaban en otro lado, donde sufrieron un robo y se quedaron sin instrumentos. De a poco pudieron reponer algunos, comprando el que estaba a su alcance, o arreglando otros que les donaron, y además los profesores llevan los suyos para que suenen fuerte la música y la esperanza.

“Por ahí algunos son medio precarios, pero con el corazón y el amor de la gente se pueden hacer un montón de cosas”, aseguró Leo. La Banda de Dos Pesos lleva este nombre desde el tiempo en que salieron de circulación los billetes de esta denominación, cuando un chico llegó a la sede de Red Puentes con un montón de ellos, y armaron un collage que era un poco la metáfora de una realidad que es bastante común: aquello que se cree con poco valor puede transformarse en algo repleto de

belleza con dedicación y sentimiento. Fue Gabriel Gusmán el que lo propuso, antes de que un tiro en la nuca que salió del arma de un policía le arrebatara la vida en el barrio Capibá, hace poco más de dos años.

El sonidista profesional que se ocupó de la grabación la semana pasada les hizo precio, según indicó Leo, y al dinero que costó ese trabajo lo juntaron vendiendo pastafrolas y alfajores que los mismos músicos elaboraron en el taller de Panadería de Red Puentes.

Concluida la labor, Leo subrayó: “Estamos poniéndole ganas con los chicos, tratando de salir del consumo a través del arte y de la educación, y así poder ir para adelante”.

“Salir adelante” implica muchas cosas para quien, como él, estuvo en situación de calle. Acerca de este tema, rememoró: “Me escapaba mucho de mi casa, andaba en la calle, tomando la chocolatada en la plaza, comiendo en la iglesia San Miguel. Uno cuando es adolescente no advierte ciertas cosas: éramos 12 pibes de entre 12 y 15 años que nos criamos en situación de calle, y antes de cumplir 16 años me terminé dando cuenta de que de ese grupo quedábamos tres chicos: los otros habían terminado muertos o presos, y yo no quería para mí ni una ni la otra”.

Su papá sí falleció en situación de calle, y esto también lo marcó: “Me puse a militar de lleno en movimientos por la gente en situación de calle, por los abuelos que están en esta condición. Por ahí están en la plaza tomando vino, la mayoría de las personas que cruza los ve, pero pasan indiferentes, sin pensar en por qué llegaron a eso, sin saber que algunos se han cansado de pelear toda una vida, bajan los brazos y se tiran al abandono”, explicó.

Acto seguido, reflexionó: “No se ve ese trasfondo. Yo mismo no entendía por qué mi papá elegía estar en la calle en vez de estar con su familia. Bajar los brazos es lo peor que hay, y por eso yo trato de incentivar a los pibes, motivarlos a que hagan lo que sueñan, lo que desean, decirles que se puede lograr algo mejor, con lo que tenemos y sobre la marcha. Es una pelea diaria”.

En su propia batalla por supe rarse, Leo enfrenta hoy un nuevo desafío, al ingresar a la Unidad Penal N° 1 en la capital entrerriana, donde estará privado de su libertad durante un año por causas judiciales que tuvo a los 18 y 19 años, y tras cumplir dos probation. Sin desanimarse, remarcó: “Eso no quita que todo lo que vengo haciendo lo deje. Al contrario, es una manera de demostrarle a los compañeros que por más que se tengan un montón de adversidades en la vida, uno puede seguir, con el deseo de salir adelante”.

“Una manera de volver a empezar es haciéndome cargo de eso. Tengo que estar un año en la Unidad Penal con cumplimiento efectivo, pero gracias a la Red Puentes, que hizo algunas gestiones, ya entro estudiando la Licenciatura en Trabajo Social, haciendo talleres y demás, así cuando salgo, lo hago bien”, manifestó con humildad.

La Banda de Dos Pesos de la Red Puentes.jpg

Por su parte, Gastón Salomone, el profesor del taller, contó a UNO: “Los pibes están ahí tratando de encontrar algún sentido o alguna salida ante determinadas cuestiones que trae la calle. Hace tres años que doy el taller de Cumbia y Ritmos Populares. La cumbia es un género musical popular que está en nuestro ADN y eso hace que a los pibes les sea mucho más fácil entrar a la música e ir aprendiendo cuestiones vocales e integrales”.

“Es un taller bastante lúdico y con instancias pedagógicas. Así es como se da un encuentro en el que todos estamos participando; en mi caso, organizo y dirijo en ensamble. Y, generalmente, por la misma dinámica de la Red Puentes, no son los mismos pibes, van variando y hemos tenido varias salidas a tocar, en reclamos por las personas en situación de calle, la iglesia, Suma de Voluntades”, agregó, y rescató: “Hemos participado de diferentes espacios a los que hemos ido a mostrar el ensamble, como ponencia máxima de lo que es nuestro taller, para que los pibes puedan participar de esa dinámica re linda que es trabajar, literal; porque para llegar a un lugar a tocar tenés que estar, coordinar, charlar. Es interesante, porque se da un espacio también de mucha comunicación”.

Con respecto a la grabación del jueves, destacó que fue una “experiencia nueva y súper linda”, y recalcó que para los ensayos cuentan con una guitarra, un bongó, dos wiros, unas panderetas, y él lleva su teclado. En este contexto mágico que se conforma, destacó: “Ahora estamos con el caso de contexto m´pagico Ricardo, un compañero que hace 13 años está en situación de calle y es músico. En su época, cuando estaba pasándola bien, antes de caer en la calle, formó parte de un montón de bandas. Ahora, en el taller, se conectó de nuevo con la música y está súper motivado. El otro día nos deslumbró a todos con unas canciones propias, así que eso también es satisfactorio”.

Por último, contó que al material que grabaron lo piensan difundir a través de un video institucional para mostrar lo que hacen: “La idea es generar, con una pequeña banda, algo para poder interpelar a la sociedad”, concluyó.

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