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“Visité un bar nocturno y la gente no salía de su asombro”

Así sintetizó su acercamiento a las familias, el padre Germán Brusa, que misionó del 5 al 10 de noviembre en la ciudad de Rocha, Uruguay, en el marco de una experiencia pastoral diferente

Sábado 29 de Noviembre de 2014

Dina Puntín / De la Redacción de UNO
dpuntin@uno.com.ar

 


Tres sacerdotes de la Arquidiócesis de Paraná realizaron una misión en Rocha, Diócesis de Maldonado en la República Oriental del Uruguay, con el fin de acompañar a las comunidades y obtener una experiencia pastoral diferente por segundo año consecutivo. La actividad comenzó el 5 y se extendió hasta el 10 de noviembre. Los presbíteros que viajaron a la ciudad de Rocha fueron: Germán Brusa, Walter Fattor y Mario Olivera. La actividad comprendió visita a los hogares, centros educativos, administración de sacramentos, entre otras actividades que estuvieron coordinadas por el padre Jorge Godoy, párroco de Nuestra Señora de Fátima.


Diario UNO dialogó con uno de los misioneros, el padre Germán Brusa que por segunda vez formó parte de esta misión. En octubre del año pasado fue acompañado por otros 10 sacerdotes, esta vez fueron menos, pero la tarea pastoral fue igualmente positiva.

 

—¿Fueron a los mismos lugares que el año pasado? ¿Notaron algunos cambios respecto a la visita del año anterior, por ejemplo, sintieron que ya los estaban esperando?
—Este año fuimos a los mismos lugares, aunque no a todos ya que esta vez éramos muchos menos sacerdotes que el año pasado. La gente en algunos lugares nos esperaba, pero no era lo usual. Principalmente debido a que con la incertidumbre de la fecha en que íbamos a ir la gente de la parroquia no alcanzó a visar de nuestra llegada a muchas familias.

 


—¿Los bautismos o comuniones, son sacramentos que la comunidad está esperando o es a partir de su llegada que se realiza un censo y se procede a la administración? Imagino que queda asentado en actas que ustedes confeccionan, ¿se puede saber cuántos bautismos, comuniones u otros sacramentos brindaron?
—Algunas personas estaban esperando nuestra llegada para bautizar, pero la gran mayoría se iba enterando ahí sobre la marcha. De modo que teníamos que darles una preparación rápida para que recibieran los sacramentos. Aun así no han sido muchos los sacramentos que se administraron. Algo más de 10 bautismos, 2 comuniones y un casamiento.

 

—¿Por qué Rocha? ¿Qué hace particular a esa zona?
—Desde el punto de vista religioso Uruguay es un país excepcional en Latinoamérica. La impronta laicista es notoria. Desde la prohibición de todo tipo de signo religioso en los lugares públicos hasta la resignificación cultural de las fechas cristianas más importantes como 8 de diciembre, Navidad, Semana Santa.

 


Las consecuencias de esto son: una gran sed de Dios (porque la gente busca a Dios a pesar de la negación cultural que se quiere hacer del mismo) y pocas ofertas espirituales serias. Muchas personas en esta búsqueda terminan cayendo en sectas o grupos religiosos que le sacan la plata y les generan trastornos psicológicos.


En el caso particular de Rocha, la gente del lugar vive sumida en una profunda tristeza, sin encontrarle un sentido a la vida. De ahí un dato no menor. Rocha es la ciudad de Uruguay que tiene el mayor índice de suicidio de gente joven. En este sentido el Anuncio del Evangelio trae un nuevo aire, impregna de ganas de vivir, da un sentido pleno a la vida humana.

 

—¿Cuáles son las necesidades que notaron? ¿Qué les comentan los oriundos de la zona? ¿Cómo viven su fe?
—Sin duda, la mayor demanda de la gente del lugar es que le llevemos un mensaje de Alegría y Esperanza. Esto se logra mayormente con la visita a los hogares. Mucha gente se sorprendía al ser visitada. Y la mayor alegría estaba en que de repente descubrían que alguien los mira distinto y los escucha atentamente. Recuerdo que una de las casas que visité había resultado ser un bar nocturno con un prostíbulo anexo. La familia que vivía ahí no salía de su asombro al ver que un cura los fuera a visitar. Pero la mayor sorpresa en ellos estaba en que no caí ahí por error, por pura casualidad, sino que fui ahí porque quise, porque los elegía ante todo a ellos. Es impresionante  ver como este gesto tan simple de acercamiento a alguien tan distinto de uno mismo genera diálogos tan ricos y profundos. Es conmovedor ver el esfuerzo que la persona hace por hacerte sentir cómodo. Es como vivir el episodio de Zaqueo (Lc. 19, 1-10.).

 


—¿Cómo describiría su experiencia pastoral?
—La experiencia pastoral la describiría como un misión típicamente paradigmática. Es la misión que llevó a adelante el mismo Jesús. Hablar a través de signos y gestos humanos. Gestos tan sencillos pero tan contundentes a la vez que suscitan y estimulan la Fe. Gestos que provocan una respuesta, que no te dejan indiferente. Gestos que hacen más intensa la experiencia religiosa. En el fondo gestos que hacen presente a Cristo.

 

 

 


Obra en marcha en Anacleto Medina

 


El padre Germán Brusa -oriundo de San Martín de las Escobas en la provincia de Santa Fe- se encuentra trabajando en la capilla San Martín de Porres, dependiente de la Parroquia Cristo Peregrino de Paraná.


Además, es uno de los iniciadores de la escuela de nivel medio Pablo de Tarso que funciona en Anacleto Medina desde marzo de este año, inspirada en una experiencia similar que lideró el padre José Di Paola, el famoso cura villero, quien fundó un colegio de ese tipo en el barrio porteño de Barracas y fue el primer en su tipo de esa ciudad.

 

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