Violencia "Las Víctimas contra las violencias"

Violencia: capacitación de operadores de la Línea 137

La psicóloga Marcela Gómez habló del círculo de violencia y refirió a las estrategias para acompañar a las víctimas

Sábado 25 de Junio de 2022

La psicóloga Marcela Gómez, del programa "Las Víctimas contra las violencias" del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, estuvo ayer en Paraná. Encabezó un encuentro junto al abogado Marcelo Muzzachiodi, ambos operadores de la Línea Nacional 137 de Acompañamiento a Víctimas de Violencia Familiar y Sexual.

"Articular con la red de contención es clave para sacar a una víctima del círculo de violencia", dijo la psicóloga en el Complejo Integral de Salud Comunitaria, ubicado sobre calle Salvador Caputto de la capital entrerriana. El encuentro estuvo dirigido específicamente a equipos salud y áreas afines a la prevención de violencia, y también a la comunidad en general.

Gómez refirió a las estrategias que despliegan desde el programa para asistir y acompañar a las víctimas de violencia de género. Además describió, en líneas generales, las características comunes sobre la construcción social de la violencia. "Nuestro sistema social es el patriarcado, estamos insertos en él. Si bien este sistema está más flexible, aun está vigente. Nos atraviesa de manera transversal a todas las personas", contextualizó.

De inmediato habló de la igualación de los aspectos biológicos al género y la jerarquización social. "Tenemos un problema -advirtió-, que igualamos el sexo al género, y no es así: una cosa es lo biológico, que es información genética. Pero esa biología no es jerarquizante. Esto hará que nuestros órganos reproductores tengan distintas funciones, pero ninguno por encima del otro. Justamente esa escala biológica se usa para jerarquizar los géneros que son, por otro lado, una construcción social. La jerarquización es un pacto social cristalizado", describió.

En la misma línea de ideas, la psicóloga señaló: "Biológicamente venimos a desempeñar un papel en la sociedad según esa jerarquización. La convención social coloca las características biológicas masculinas sobre las femeninas. Piensen en una casa donde habitan sólo mujeres, en general se les dice que tienen que cuidarse. ¿Por qué no lo decimos si hay un varón? Se trata de comentarios naturalizados, pero nos ubican en qué lugar nos paramos como personas. Se trata de un problema social complejo y hay que desarmar la base de lo que vamos a trabajar. Tenemos que lograr deconstruir estas jerarquizaciones, todos podemos aportar para lo mismo, hombres y mujeres".

La psicóloga especializada en asistir víctimas de violencia, expuso luego sobre los prejuicios. "Son ideas que nos vienen dadas, juicios a priori que vienen de la cultura, la educación formal y la no formal, la que nos transmiten nuestros padres. Por ejemplo la fiesta de 15 años de las niñas. Antiguamente esa celebración tenía como objetivo la presentación social de la niña en sociedad, presentarla para buscar un varón, el mejor posicionado para casarla. Piense que todavía sostenemos esa fiesta culturalmente", ilustró.

No se nace, se construye

Más adelante, Gómez sostuvo: "Todo nace de cómo fue el vínculo primario con mamá y papá. A su vez, nuestros padres estaban condicionados por el contexto, es decir la comunidad. Y esta a su vez está condicionada por un contexto más amplio, la sociedad. No es que alguien nace o se construye violento porque sí, porque se le ocurrió, sino que las situaciones violentas que genera una persona nos hablan del vínculo primario que tuvo y el contexto donde creció y se mueve".

Gómez subrayó en ese sentido que "todo se trabaja". Se refirió de ese modo a las víctimas de violencia y a los agresores. "Desde la línea 137 particularmente asistimos a las víctimas, pero hay que trabajar también con la persona que ejerce violencia".

Ciclo

La psicóloga describió el círculo de la violencia. "Es un ciclo que se repite en fases continuas. Generalmente, la víctima pide ayuda cuando el ciclo está en la fase de explosicón de violencia, cuando la víctima tiene miedo. En ese momento podemos decirle a esa persona que denuncie, y es probable que lo haga. Pero como sabemos que esto sigue, vendrá la después una fase de luna de miel, otra de acumulación de tensiones y nuevamente la explosión de violencia", graficó.

"¿Podemos presionar para las víctimas para que denuncien? Si no trabajamos previamente en la persona que está sufriendo, no puede verse como víctima, eso cuesta mucho, porque implica entender que hay que correr al agresor de la vida para salir del círculo", planteó.

"Cuando vamos al terreno, sabemos que en general las víctimas de violencia piensan que nadie las puede entender. Nosotros tenemos que saber y hacerles ver que sin intervención de terceros, es muy difícil salir. Piensen en una persona que hace años vive el mismo ciclo una y otra vez. La víctima termina creyendo que no es víctima, que ella provoca la violencia", afirmó y remarcó: "Lo más importante es que observemos si hay o no conciencia de risgo por parte de la víctima. Si no quiere denunciar, piensa que el agresor no le hará nada, hay que articular para que su red de contención vuelva a estar. Habitualmente la red es la familia que, muchas veces, ya está apartada de la víctima. Hay que volver a tender los puentes", cerró.

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