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Vino, para recuperar la memoria

Nano Centurión, titular de AVER, habló de los avances de la viticultura entrerriana

Miércoles 05 de Noviembre de 2014

La  Asociación de Vitivinicultores de Entre Ríos (AVER), que agrupa a los titulares de medio centenar de viñas, renovó sus autoridades y eligió como presidente a Leonardo Nano Centurión, quien es el responsable del viñedo ubicado en el Acceso Norte de Paraná.


El inicio del emprendimiento fue “un sueño, una idea loca o diferente”, recordó Centurión en diálogo con UNO. “Esa idea fue creciendo a fuerza de conversarla con la familia, con los amigos, que por qué no, que mirá que sí, que antes en Entre Ríos lo hacían, que no cuesta tanto. Buscar en la historia, indagar en la memoria y sobre todo, creer –como creen todos los que se animan a ir tras un sueño- que es posible”, fue el origen de la decisión
Centurión es de los que, como otros varios emprendedores de la provincia, ya están elaborando su propio vino siguiendo la “nave insignia” que representa la Bodega Vulliez Sermet, de Colón.


“Emprender es innovar, es tomar un camino nuevo. Es buscar siempre nuevas oportunidades. Es jugártela también. Los que me conocen saben que soy así, desde chico. Cuando era más joven tenía un puesto seguro en una multinacional, cualquier otro se hubiera aferrado a eso de por vida y está bien. Pero para mí no era una opción, mi camino era otro. Y en esta búsqueda, que no siempre es fácil, lo que te sostiene son las convicciones, los valores, el afecto leal de mi familia y de mis amigos”. La definición, que podría aplicarse a otras actividades, refiere a las dificultades que debió superar para desarrollar una actividad que era vista casi como inviable en la provincia


“Con mi familia compramos este lugar en 2005. Es hermoso, pero hace nueve años era un campo con soja, no había ni un árbol, nada. Y como es una hectárea, empezamos a pensar qué hacer con esta tierra. En esa época coincidieron dos hechos: nos enamoramos del viñedo de Jesús Vulliez en Colón y yo –que era Director del Eurocentro Entre Ríos en ese momento- viajé a Italia, donde vi cómo la gente, en cualquier terreno incluso más chico que éste, entre las rocas, plantaba sus viñas. No tuve más dudas. Me puse a buscar información, a investigar, compramos las primeras plantas, preparamos la tierra y una vez que plantás una viña, te entregás a cuidarla”, contó. De hecho, en 2008 se mudó al lugar para estar permanentemente en contacto con su emprendimiento.

Nano recuerda que al principio ni los parientes le tenían fe a la idea. “Es difícil para cualquier emprendedor que otros lo sigan en un proyecto cuando todavía no tiene forma, cuando todavía es una idea, o un brote. Imaginate que son muchos años y mensajes que te dicen que el vino se hace en Cuyo, tanto, que nos olvidamos que también acá en Entre Ríos, nuestros propios bisabuelos siempre hicieron el vino que tomaban, con sus parras, y además Entre Ríos era la cuarta productora a nivel nacional con 5 millones de litros (producidos por año) y 5.000 hectáreas plantadas. Por eso en este caso el esfuerzo es doble, porque no solo es emprender un cultivo alternativo en medio de lo que hoy es hegemónico en la provincia como la soja, sino que también supone dar una pelea cultural, que tiene que ver con recuperar la memoria perdida, un saber hacer olvidado, esa certeza de que nosotros también podemos”, señaló.
 

La calidad

La pregunta es si el rótulo de vino entrerriano no implica, de entrada, aceptar una categoría inferior. “Los productores entrerrianos sabemos que el vino que salga de Entre Ríos será un vino entrerriano, no un vino mendocino. Es otra tierra, con otras cualidades, con otro clima. Las plantas se adaptan y viven otra experiencia en Entre Ríos y eso se traduce en el vino, quedará marcado en el vino. ¿Mejor o peor? Eso lo dirá el gusto de quien lo toma. No nos proponemos competir con los vinos mendocinos, que son de los mejores del mundo”, aclaró.  
Centurión entiende que lo que nació como un sueño “se consolida a fuerza de voluntad y de trabajo. Este año hicimos vino espumante (champagne), vino merlot y malbec. El viñedo está inscripto en el Instituto Nacional de Vitivinicultura y somos la escala de una bodega artesanal. Pero ya el año que viene será una unidad productiva con ingresos interesantes.

Luego una cosa se va enganchando con la otra. Acá hay amigos que también tienen su viñedo, su bodega y compartimos la idea de ir armando un camino del vino, un circuito turístico que ofrezca productos y servicios relacionados, además del vino. Es una alegría enorme”, señala y anticipa: “Voy a abrir a mediados de noviembre un cronograma de visitas a mi viñedo, de paseo turístico, pero más que nada quiero mostrarlo a los paranaenses que estén interesados en conocer este emprendimiento”.

También señaló que en febrero quiere realizar “una linda fiesta de la vendimia, invitar a los amigos, a los parientes, a los compañeros. Me pasa que muchas personas me dicen que las invite a la vendimia, que ellos quieren cortar aunque sea un racimito, que con eso están conformes. Entonces yo les digo con humor que voy a implementar un curso de laborterapia, así además de trabajar pasan un momento agradable que solo lo podrían hacer yendo a 1.000 kilómetros de distancia, a Mendoza o San Juan (…) Siempre hago hincapié en que este vino esta hecho en Paraná, en el acceso norte, en El Brete. Esta ahí la tierra y están ahí las plantas. El vino que tomamos es de acá, ese es el gran valor de todo esto”.

 

Proyectos

Entre otros objetivos de AVER, mencionó el protocolo de calidad y un proyecto de desarrollo provincial de la vitivinicultura presentado, junto al gobernador Sergio Urribarri, el cual plantea un período de 2011-2020 con 500 hectáreas implantadas con vides, para llegar a 2 millones de litro de producción.


Además mencionó el trabajo de capacitación en poda, cata, el clima y otros temas.

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