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Vigencia de las razones contra el proyecto de Paraná Medio

Descubriendo Entre Ríos: Advierten sobre nuevos estudios para un represamiento. Una obra de valor sustancial para el ambiente, la cultura y la economía del litoral será recuperada, en virtud de estudios realizados en universidades sobre la factibilidad de otro represamiento

Lunes 17 de Noviembre de 2014

Tirso Fiorotto / De la Redacción de UNO
tfiorotto@uno.com.ar

 

 

Días atrás recordábamos que la Alianza Sistema Humedales Paraguay Paraná denunció el avance de un proyecto hidroeléctrico que generó un fuerte rechazo en los 90.
La otrora represa proyectada como Paraná Medio, ahora se denomina Río de Llanura y se emplazaría entre Goya y Reconquista.
¿Qué quieren los estudiosos? Información, y debate público.
“El megaproyecto pondrá en crisis el funcionamiento natural de los Esteros del Iberá”, advirtieron y señalaron que interviene “en una escala enorme en el tercer espacio territorial de mayor diversidad biológica de la Argentina, casi desconocido por la ciencia nacional”. 
Ambientalistas de los países de la región denunciaron que de manera “poco transparente” para las provincia potencialmente afectadas (Entre Ríos, Santa Fe, Chaco, Corrientes y Formosa), “ya se están desarrollando los estudios de pre-factibilidad de la represa”.
Y es que la propia Secretaría de Energía de la Nación les confirmó, hace pocas semanas, que la Universidad Nacional del Litoral y la Universidad Nacional de La Plata están llevando adelante estudios.
“Creemos relevante que las dos universidades den a conocer públicamente los contratos de adjudicación firmados con la Secretaría de Energía de la Nación y financiados por la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el detalle de los profesionales que integran los equipos de trabajo”, reclamaron.

 

 

De lectura obligada

 


El antropólogo Carlos Natalio Ceruti estudió el asunto y publicó una obra titulada Proyecto hidroenergético Paraná Medio, apuntes para su análisis.
Lo hizo desde el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Profesor Antonio Serrano, en Paraná, dentro del Conicet.
Domiciliado en Santa Fe pero con presencia diaria en Paraná en esos días, el licenciado Ceruti entregó un aporte inapreciable para sostener con razones los esfuerzos de los vecinos que resistían en las calles la embestida por el represamiento.
Sus estudios fueron tan completos, sin descuidar uno solo de los aspectos económicos, sociales, políticos, energéticos, ambientales de la obra, que todavía hoy guardan vigencia y deben ser releídos, si vuelven las intenciones de tomar energía del caudal del Paraná en esta región.
Es difícil que vuelva el proyecto a Entre Ríos, donde la lucha de las asambleas logró una ley antirrepresas, pero si la represa se planifica aguas arriba esa ley no rige por allá, de modo que encontrará un camino un poco más aceitado.
Los efectos, claro, deben preverse en toda la región.
Ceruti recordaba que el trabajo fue redactado en 1991-92, con la intención de sintetizar y difundir la información referida al Proyecto Paraná Medio, y que tomó como fuente la escasa documentación conocida, especialmente una colección de recortes periodísticos del período 1978-1992. Ante la reaparición del proyecto en 1996 (en una versión más pobre), el estudio volvió a publicarse ese año entre los interesados.
Hoy, recuperamos el texto, dos décadas después, y con similares inquietudes.

 

 

A favor y en contra

 


La obra analiza los pro y contras de la represa, y detalla los argumentos expuestos de uno y otro lado.
Por ejemplo, de entrada se refiere a los requerimientos energéticos, con argumentos a favor como la escasez mundial de combustibles fósiles y la demanda creciente de energía, y los argumentos en contra, como la necesidad de poner la energía al servicio del hombre, y los problemas intrínsecos de las represas de llanura. Así lo hace desde los más diversos ángulos.
Recuerda los antecedentes, algunos de ellos muy poco conocidos. En 1957, por caso, durante la presidencia de Pedro E. Aramburu, fue refrendado el Decreto-Ley N° 11.955, ratificado por Ley N° 14.467 del 5 de noviembre de 1958. Allí se disponía que Agua y Energía Eléctrica hiciera estudios para concretar el anteproyecto de factibilidad, que debía terminarse en el plazo de dos años. 
A fines de 1973 y durante 1974 se estudió a fondo la prefactibilidad técnico-económica del proyecto. Por los contratos firmados entre el Ministro José B. Gelbard y Brezhnev, la URSS se comprometía a prestar ayuda financiera y tecnológica en el proyecto. En diciembre de 1974, llegó el ingeniero Nicolai Malyshev en su primera visita a la Argentina, tomando contacto con el Paraná Medio.
El 30 de mayo de 1975, por decreto N° 1.447 del Poder Ejecutivo Nacional el proyecto fue declarado “prioridad nacional”. En julio, se suscribió un acuerdo previo con los rusos. A fines de dicho año, destituido Gelbard, se derogó la resolución. Al respecto, dice Hugo E. Ojeda (citado por Ceruti): “Después del 25 de mayo de 1973, cuando se daban pasos positivos para establecer una política exterior independiente, rompiendo las ataduras con respecto a los monopolios yanquis, la misión Gelbard estableció importantes convenios con diversos países socialistas, sumamente beneficiosos para el nuestro. Figuraba entre los mismos el protocolo por el cual la Unión Soviética se comprometía a prestar ayuda financiera y tecnológica para la construcción del Paraná Medio. Posteriormente Agua y Energía (19 de noviembre de 1974) y el Ministerio de Economía de la Nación, por intermedio de la Secretaría de Energía (5 de marzo de 1975), resolvieron declarar de primera prioridad su construcción, y por último, el PEN emitió el Decreto N° 1.447, publicado en el Boletín Oficial del 5 de junio de 1975, sancionándolo como ley de la Nación. Sorpresiva, casi furtivamente, se anunció a fines de 1975 que el Poder Ejecutivo había derogado esa resolución aduciendo dificultades financieras”.

 

 

Plena dictadura

 


En diciembre de 1976 concluyó “la tercera etapa, durante la que se trabajó en ingeniería de anteproyecto (como se la llama en Argentina) para poder plantear la factibilidad técnico-económica y poder luego hacer comparaciones” (ingeniero Beretta, 1979). Mediante las leyes N° 21.614 y Nº 21.615, y el decreto N° 2.648 del 6 de noviembre de 1978, el gobierno de Jorge R. Videla ratificó los convenios con la URSS. El 20 de noviembre se firmó en Moscú, entre la empresa Technopromexport y AyE, el contrato de asistencia técnica para las obras del Paraná Medio.
Largo sería enumerar los vaivenes del proyecto, con fuertes intereses de la URSS principalmente y, luego, de los Estados Unidos.
Para los opositores de la obra, los estudios ambientales iniciados en Paraná Medio eran consecuencia de que la banca internacional pidió un estudio de impacto como condición para otorgar los préstamos. Pero los mismos se hicieron partiendo de la base de que la obra se hacía a cualquier costo, de modo que sus conclusiones estaban falseadas desde el inicio.
No había, como se dice hoy, licencia social, y sí había fuertes intereses enfrentados entre los estadounidenses y los rusos sobre el territorio del litoral.
Las discusiones giraron en torno de las características técnicas, el financiamiento, el modo de pagar la obra faraónica, los efectos sobre el ambiente y las sociedades costeras, la relocalización de poblaciones, la salud, la ocupación de tierras, las condiciones del suelo y del agua, la erosión, la sedimentación, los efectos sobre el túnel subfluvial, el cambio climático, la navegabilidad, todo bien registrado en el estudio de Carlos Natalio Ceruti.
Sin dudas, estamos ante un aporte científico de dimensiones culturales, económicas, ambientales, inusuales.
En los próximos días, la organización denominada Escuela Libre Zurdo Martínez divulgará el texto completo de Ceruti, en Paraná, junto a un estudio realizado por asambleístas del litoral en torno de la energía.

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