Suplemento Aniversario
Miércoles 15 de Noviembre de 2017

Víctor Velázquez y su guitarra de sueños

El músico y compositor entrerriano lleva caminados 65 años de trayectoria, recorriendo los escenarios de su provincia y el país. Desde su casa que lo vio crecer, agradece a Dios cada mañana por la vida que le ha dado.

Los vecinos de Don Víctor Velázquez aseguran que hoy por hoy ya no se lo ve mucho en las calles de su querida Villaguay, lejos ha quedado ese muchachito que una vez partió en busca de sus sueños a Buenos Aires, y es que 86 años no vienen solos, sobre todo cuando se ha viajado tanto con una guitarra bajo el brazo por el país, y en tren. Tal vez está un poco cansado pero eso sí, si hay algo de lo que no duda, es que "a los 92 llega seguro", porque así los vivieron su madre y su hermana mayor. Hacedor de formas de estilo y de milonga eligió finalizar sus días en su pago natal, desde donde proyecta su particular estilo gauchesco en un tipo de expresión que día a día se pierde por lo que su figura cobra cada vez más importancia con el paso del tiempo.
En diálogo con Diario UNO de Entre Ríos, cuenta que su nacimiento fue en la localidad de Altamirano Norte, en el Departamento Tala por el 1931, pero apenas con 7 años sus padres se mudaron a la Ciudad de los Encuentros donde transcurrió su infancia precoz.
Decimos así ya que tan solo con 14 años emprendió su sueño más preciado: irse a la capital del país a probar suerte, pero con la principal motivación de poder ayudar a su madre que había criado sola a los siete hermanos.
Víctor recuerda lo difícil que fue para él llegar a un mundo nuevo y totalmente desconocido: "Mi madre no me quería dar permiso, era muy chico, pero tenía unos tíos a los que les mandó una carta". La triste anécdota, fue que cuando llegó a la Estación de Chacarita, nadie lo esperaba puesto que el telegrama de su madre, nunca llegó a destino: "Me sentí perdido en la estación ante tanta gente, pero llevaba en mi memoria la dirección". Fue así que se quedó esperando que alguien lo buscara hasta que se acercó un señor: "Me vio sentado en el suelo con la valijita llorando y me preguntó qué me pasaba".
Gracias a este buen hombre que lo llevó hasta la parada de taxis y le facilitó un poco de dinero, sus días comenzaron a transcurrir en Venezuela al 1600, en el barrio Congreso: "Fue un gesto maravilloso, para mí todo era muy difícil".

Cantor de boliches y cantinas
Velázquez recuerda que en aquel entonces se tomaban muchos chicos provincianos para los quehaceres de la casa, fue así que se ganó la vida de un lugar a otro, hasta que lo emplearon en una lechería de Palermo, para repartir.
Golpeó muchas puertas pero recuerda una en particular: "Por esas cosas de la vida llegué una vez a la casa del escritor Arturo Capdevila, mi patrón me dijo: '¿sabe quién es ese señor?' Yo no sabía nada y me respondió 'ese señor es un gran poeta´".
Tiene muy presente que entre entrega y entrega, el reconocido de las letras lo incentivó a leer aunque no entendiera, pues con el tiempo aprendería. Y fue así que la literatura sumó a su destino como cantor.
Apenas convirtiéndose en adulto nunca imaginó que también poeta lo llamarían a él, cuando comenzó a escribir sus propias composiciones, sus letras musicales.
De esa manera, subsistiendo entre changas, juntó peso por peso con un único objetivo: comprarse una guitarra nueva, ya que la primera la había vendido para poder comprar el pasaje hacia Buenos Aires. Lo logró, y con ella salieron las primeras actuaciones con 18 años: "Empecé a tocar en las cantinas. Anduve varios años cantando en los boliches".
En tiempos donde la radio era furor y la televisión no existía, poder tocar en Belgrano, El Mundo o Rivadavia era presentarse al país. De regreso del servicio militar, a los 20 años, Víctor fue invitado a dar una prueba en Radio Rivadavia y salió bien, lo que le permitió actuar en el programa Voz Entrerriana de Monzón Suárez, oriundo de Villaguay. Este fue un punto crucial en su carrera artística y asegura que a partir de ese momento comenzaron sus primeras andanzas con la guitarra.

De pueblo en pueblo
Un día, el muchacho villaguayense salió a recorrer el país sin un destino fijo y comenzó por La Pampa. "Me iba pueblo por pueblo en los trenes, anduve más de un año, me iba sin conocer a nadie, era un poco encarador", así rememora Don Víctor esa experiencia de viajar por la república para darse a conocer, difundir su arte y rodearse de los que saben. Velázquez asegura que "para ser guitarrero había que ser cara dura" y fue esa picardía la que le permitió ingresar a lugares importantes y relacionarse con los máximos referentes del folclore.
El cantautor expresa que con los años el tiempo lo ayudó a recordar muchas cosas que fueron un ejemplo para él: "Ahí pude tener en cuenta cómo son los ritmos de otras provincias y cómo era el cantor de La Pampa, muy solitario siempre". Entre presentaciones y escenarios, fue que llegó a conocer a quien lo formaría y guiaría en el camino de la música: "Mi gran referente fue Atahualpa Yupanqui, quien con el tiempo fue mi guía, el que me dio el mayor estímulo en la composición". Cuenta que lo conoció por intermedio del histórico conductor de Cosquín, Julio Marbiz y que cuando lo saludó por primera vez le nombró a Altamirano Norte y le contó que se quedó unos días una vez, en casa del carnicero Silverio Martínez. "Era un hombre muy serio, no se daba mucho pero pude tener una conexión a través de los festivales".
Como Víctor interpretaba sus canciones, en una oportunidad Yupanqui lo invitó para encontrarse frente a Radio El Mundo para hacerle un regalo: "Me dio para leer una letra y le dije que estaba hermosísimo que era musical, y el me contestó: 'hágale una musiquita así tenemos algo juntos'" y asegura que ese fue el mayor estímulo para su carrera, ya que componer junto a el implicaba un compromiso muy importante.
Con el correr de los años fueron tres los temas juntos: "La guitarra y el cantor" "La luna sobre el río Paraná" y "Canción al río Uruguay".

Debut televisivo y consolidación
La primera vez que Don Víctor apareció en televisión, fue de la mano de Jaime Dávalos, quien tenía un programa en Canal Siete: "Llegó una vez a esa cantina donde cantaba de noche, le dedicamos una zamba y una milonga y me dijo que me iba a invitar a tocar".
Todos los que le tendieron una mano, lo formaron en la música y le inspiraron la confianza necesaria para continuar, tal es el caso de Jorge Cafrune: "Yo aprendía de quienes me rodeaban, Cafrune sabía manejarse en la publicidad, sabía presentarse, tenía mucha habilidad y sabía moverse en la vida artística. El no descansaba". Ese fue el gran tesoro para él, que no tuvo posibilidad de formarse, sino que siempre se movió por su vocación, algo muy llamativo si se tiene en cuenta que ha tocado en distintos lugares del mundo incluso junto a la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos, de la mano de su histórico director.
"Les interesaba el sentido y la noción que yo tenía de los tiempos y lo que era la pulsación de una guitarra sin muchos enredos ni digitaciones, ´vos tocá como estás tocando en un boliche, lo demás lo voy a hacer yo', me decía Reinaldo Zemba a quien le debo mucho".
El cantautor entrerriano y referente indiscutido de la música litoraleña, llegó a grabar unas 40 veces entre Long Plays, cassettes y discos compactos. Su último trabajo fue lanzado en octubre de 2010 junto a la cantante Lucía Ceresani titulado "Soy como soy", material que presentó en distintos lugares de su provincia y el país.
En sus dichos dice sentirse agradecido a Dios por la porción de vida que le ha dado y a la gente que lo acompañó y lo acompaña en su trayectoria artística como personal.
Con sus 65 años de trayectoria, la felicidad no sólo la ha alcanzado por medio de su arte sino también al lado de su esposa Ada con quien tuvo a su hijo Ariel. Además, Don Víctor tiene a su hermana Damiana, la única de los siete que sigue a su lado. Creyente y devoto, agradece a Dios cada mañana: "Permanentemente le agradezco por lo que puedo andar y por todo lo que pude hacer, sólo me iba siempre y siempre pensando en Dios". "Todos los días le agradezco cuando me levanto".

Su legado
Cuando se le consulta sobre el mensaje que daría a los jóvenes que actualmente se dedican a la música y sueñan con hacerlo, el cantante cita un mensaje de Molina dedicado a los jóvenes: "La juventud es quien debe a tiempo incorporarse, los pueblos evadidos traicionan su sentir, los pueblos derrotados empiezan por negarse y un pueblo que se niega no es digno de vivir". Para Don Víctor la clave está en comprometerse con el lugar de uno, con su país y en tratar de investigar siempre para buscar la hondura de las cosas.
Si Velázquez hubiera renunciado a sus sueños, hoy no sería considerado por muchos como el "Último gaucho", y es que nunca traicionó sus ideales, jamás bajó los brazos y caminando despacio por distintos senderos y viajando mucho en tren, fue que llegó con su voz y su guitarra a cada rinconcito, es por eso que a quienes lo toman como referente les dice: "Sean sinceros consigo mismos, no escriban ni compongan para el público, sino primero estar seguros con ustedes".

De Villaguay hacia el mundo

La música le permitió a Víctor recorrer el mundo, así fue que en la década del setenta, tuvo la posibilidad de viajar a España, donde un Long Play editado en ese país caminaba con éxito. Durante tres años consecutivos realizó giras por distintas ciudades y otros países de Europa con su obra: "Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta" de Pablo Neruda, donde grabada con otros intérpretes. Además, y gracias a la amistad que generó con Don Atahualpa Yupanqui, un empresario japonés le propuso homenajear al músico desaparecido, inaugurando en Japón el "Templo Atahualpa Yupanqui" además de realizar una serie de recitales, en ciudades de ese país.
También actuó en el "Primer Simposium del Gaucho" - como único exponente de nuestro país – así como en el "Auditórium de Naciones Unidas". Podríamos agregar que: "Como es el agua fresca al sediento, así lo es la sabiduría popular a quienes no la menos precian". Triunfó, y no solo en los escenarios extranjeros sino también en los espacios culturales más destacados de su tierra como su actuación en el Teatro Colón de Buenos Aires, junto a otros artistas de primer nivel, que lo llenaron de profunda satisfacción. En enero del 2008, por decreto de Alcaldía, es nombrado embajador cultural de su ciudad, Villaguay el 22 de agosto de 2008, recibió de la mano de la Diputada Cristina Crémer de Busti, la distinción de Mayor Notable 2008, en una gala organizada por la Comisión de Cultura que preside el diputado Jorge Coscia, y que tuvo lugar en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina. A finales del 2008, realiza una gira por España, actuando en el Teatro Paladium de Anglès - Girona - y en diversos locales artísticos de Galícia.

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