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Viajar a Brasil este verano podría ser más accesible por la fuerte devaluación del real

En Paraná la moneda del vecino país bajó 50 centavos ayer, tras registrarse una escalada del dólar en el mercado brasileño el lunes.

Martes 19 de Noviembre de 2019

Brasil está al borde de una gran devaluación: en las últimas dos semanas el dólar se disparó un 5%, y el cierre del mercado de ese país al inicio de esta semana cerró a 42 reales, generando alerta en la región.

Según especialistas, esta situación se generó debido a la guerra comercial entre China y Estados Unidos, sumándose ahora la crisis política y económica que se vive en Latinoamérica.

Por otra parte, los economistas explican que Brasil depende fuertemente de su capacidad de tomar deuda, la que viene aumentando de manera explosiva. No obstante, “hay una enorme burbuja crediticia a nivel global y si se cierran los mercados de crédito, Brasil tendrá que financiar ese déficit con emisión monetaria, lo que a su vez aumentará la presión sobre el dólar y hay un alto riesgo de que se efectúe una escapada del dólar en ese país”, según refirió ayer el portal Ámbito.com.

Previo a las vacaciones de verano, este movimiento en los mercados genera expectativas entre quienes están considerando viajar a Brasil, ya que podría presentarse un panorama más favorable en el cambio de moneda.

Luego del feriado del lunes en la Argentina, ayer ya se advirtió el primer impacto a nivel local: al inicio de la jornada y previo a la apertura de los mercados, el real cotizaba 14,50 pesos para la compra y 17 para la venta en las casas de cambio de Paraná. Consultada sobre el tema, Milagros Kuroski, gerente de la sucursal Valuar en la capital entrerriana, consideró: “Lo que ocurre en Brasil puede hacer que baje el real en nuestro país”, y promediando el mediodía confirmó que el valor de esta moneda retrocedió 50 centavos, cotizando 16,50 pesos para la venta.

A su vez, señaló: “La demanda de reales es sostenida, en comparación de lo que era antes del cepo. La gente sigue comprando reales, e incluso se está incrementando un poco a medida que se acerca el verano. Como los topes de la venta son mensuales, el equivalente a 200 dólares terminan siendo algo así como 750 reales, dependiendo de la cotización del día, y con débito todos los meses hay gente que va comprando lo que puede para el verano”. Sobre este punto, recordó que “todas la monedas tienen tope máximo pagando con débito o trasferencia bancaria hasta 200 dólares” o su equivalente en otra moneda. Es decir, se podría elevar el tope de reales con la baja en el tipo de cambio debido a la devaluación que se viene anunciando en el vecino país.

“Lo que llama la atención es que en la demanda de reales ha impactado menos el cepo en el volumen de venta respecto de otras monedas. Pero en principio, la demanda de reales más fuerte se da habitualmente a partir de la segunda quincena de diciembre, que es cuando empezamos a notar más movimiento, sobre todo con el cobro del aguinaldo. Brasil es un destino por el que mucha gente se decide a último momento, por su característica geográfica y su cercanía. Y si hay tendencia a la baja con el tipo de cambio, muchos agarran el auto, compran unos reales, se van y ven dónde parar y demás”, analizó.

Por su parte, Oscar Basa, referente de una de las tradicionales agencias de turismo de Paraná, observó: “Si llegan a devaluar en Brasil va a ser más accesible para nosotros, los argentinos. Si hay alguna devaluación sin dudas va a impactar de este modo en la Argentina, pero a la vez esto va a afectar a toda la industria turística nacional”.

Según comentó, Brasil es un destino que aún con cambio desfavorable tiene sus adeptos, y de cara a esta temporada estival hay una considerable demanda de paquetes, sobre todo al sur del país. Balnearios como Camboriú, Florianópolis, Torres, entre otros, son los que se imponen. Este tipo de productos, que incluye pasaje en bus, estadía y media pensión, oscilan entre los 25.000 y los 30.000 pesos, dependiendo del destino y de la hotelería que se elija.

“Hoy ya tenemos muchas consultas y no cesaron las ventas para estos destinos. Los brasileños siempre se adecuan a las situaciones y cuando Argentina devalúa, son inteligentes y se ponen de acuerdo para adaptar los precios”, indicó.

Asimismo, comentó: “Mar del Plata está a unos 14.000 pesos, y hay gente que se estira un poco para ir a Brasil, donde dependiendo de la hotelería, un paquete a Florianópolis está un poco más de 20.000 pesos, y Camboriú ronda los 25.000 pesos, y de ahí para arriba. Casi la totalidad de lo que es el sur de Brasil es con régimen media pensión”.

“Dentro de todo, hoy por hoy los precios son accesibles, y el destino de la clase media es el sur de Brasil, lo que es Florianópolis, Canasvieras, Camboriú, Itapema, donde las tarifas son en pesos”, dijo, y agregó: “Después, quien tiene más recursos, elige el norte de este país, que se cotiza en dólares. Son los menos, pero indudablemente ese público está. Nosotros estamos sacando un grupo a Porto Galinhas, pero es un paquete que supera los 2.000 dólares, saliendo en aéreo desde Rosario. Al que tiene los dólares, no le resta; pero para el asalariado que antes tenía la posibilidad, ya no es accesible”.

Por último, respecto de los paquetes que se están vendiendo a un determinado precio en la actualidad, reflexionó: “Si llega a bajar el real, no creo que bajen. Eso es como pasa con cada cosa que aumenta. Además, está subiendo el combustible por otro lado, hay insumos y salarios que también se siguen incrementando. Y también hay que ver de cuánto es la devaluación, si es de un 20%, un 30%, o un 50%. Si es un 50%, la diferencia es muy grande, pero normalmente los operadores ya tienen arregladas con los hoteles las tarifas en dólares”.

Pago de consumos

Por más que el paquete contratado sea con pensión completa o con la modalidad all inclusive, siempre en el viaje surgen gastos que el turista debe afrontar. Respecto de cómo es conveniente abonar los consumos efectuados una vez allá, Basa indicó: “Conviene comprar una determinada cantidad de reales para tener en la diaria, como para pagar una gaseosa en la ruta, o los gastos que surjan, y después abonar con tarjeta de débito cuando se puede, ya que eso permite tener la cotización del día y uno sabe qué le están cobrando; diferente es con la tarjeta de crédito, ya que ese consumo se cancela con la cotización al momento de pagar el resumen”.

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