Reclamo vecinal
Martes 09 de Enero de 2018

Vecinos asediados por la inseguridad se reunirán para plantear soluciones

En el barrio Pasteleros se incrementó el delito. Entre otras cuestiones, piden limpieza de un terreno donde creen que hay algún aguantadero

Los vecinos del barrio Pasteleros, en Paraná, están desesperados: aseguran que hasta hace poco vivían en una de las zonas más tranquilas de la capital provincial, pero la situación cambió abruptamente y desde principios de diciembre quienes residen en el lugar constantemente tienen miedo. Frente al incremento de los hechos delictivos, decidieron autoconvocarse y se reunirán mañana a partir de las 21 para plantear posibles soluciones a esta situación.
Invitaron a participar del encuentro a funcionarios de la Policía de Entre Ríos, para definir acciones en conjunto. Ya confirmó su presencia el subcomisario Javier Díaz, titular de la comisaría sexta. "La reunión va a ser en la parte nueva del barrio. Nos autoconvocamos porque hace poco más de un mes que tenemos graves problemas de inseguridad en el barrio, con robos, asaltos en la parada del colectivo, entraderas en las casas incluso cuando la gente está durmiendo. Los amigos de lo ajeno nos agarraron de punto y ya no sabemos qué hacer; no damos más, pensando en que en cualquier momento nos puede pasar algo grave", dijo a UNO Diego Morlio, uno de los habitantes del barrio afectado, situado en avenida Ramírez, entre O'Higgins y Provincias Unidas.
Lo que más les preocupa a los damnificados es un monte cercano, adonde llegaron el 1° de enero de este año persiguiendo a un malhechor al que sorprendieron cometiendo un robo. "Entre los vecinos salimos a correr al delincuente y lo encontramos dentro de un ranchito que había dentro del monte, hecho con bolsas y cuatro palos, con un colchón, sin luz, ni baño. Lo curioso de todo es que alrededor del ranchito había como pasillos dentro del mismo monte, y pequeñas casitas también hechas con bolsas. Nos encontramos al menos siete escondites de ese tipo y llegamos a la conclusión de que eso era un aguantadero, y que ahí se ocultaban los delincuentes que quizás han andado con causas graves en distintas zonas de la ciudad", señaló.
En este marco, contó que lograron que la Policía detuviera al delincuente al que persiguieron, pero a las pocas horas recuperó su libertad y volvió a robar en el mismo barrio. No obstante, el subcomisario Díaz, junto a un grupo de uniformados visitó el lugar y acompañó a los habitantes de la zona a hacer una recorrida para determinar cuáles son los sitios más peligrosos.
Morlio indicó que hay vías de ingreso y de escape de los delincuentes que son de fácil acceso, ya que el barrio está lindante a las vías del tren y la tupida vegetación del monte al que hizo referencia favorece que se puedan ocultar fácilmente. "Los vecinos nos vamos a juntar para ver qué medidas podemos tomar, sobre todo en relación a los espacios públicos que nos atañen a todos y definir medidas de prevención. Evaluamos la posibilidad de cerrar todo el perímetro del barrio, porque linda con las vías, y por ahí hay como un canal de acceso y de escape de los malhechores", expresó.
A su vez, contó que ya se comunicaron con el propietario de uno de los terrenos, donde se erige un denso cañaveral, exigiendo que lo corte, pero no tuvieron respuesta. Tampoco les dieron solución desde la Municipalidad, adonde recurrieron para que limpien la vegetación de la zona. Sobre este punto, manifestó: "Si no tenemos respuesta del municipio, tomaremos medidas nosotros sobre el terreno y lo vamos a limpiar, porque significa un riesgo y no podemos seguir así. Estamos todo el tiempo con el corazón en la boca pensando si en algún momento nos van a asaltar a alguna criatura, o si nos van a entrar a nuestras casas cuando estemos durmiendo".
Respecto de los horarios de mayor vulnerabilidad en el barrio, sostuvo que durante la siesta y la noche es cuando más actos delictivos se cometen: "Hemos tenido hechos de todo tipo, como arrebatos en la vía publica de gente que venía con sus bolsas de hacer los mandados, robos a los chicos que están esperando el colectivo o que les han quitado la mochila al ir a la escuela, y vecinos a los que les han roto las puertas y han ingresado a sus casas durante la noche cuando están durmiendo. Esto ha superado todos los límites. Los chicos del barrio están acostumbrados a jugar en la calle y tenemos temor de que pueda pasar cualquier cosa", manifestó por último.

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