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Vea y un ajuste inhumano

El conflicto laboral en Supermercados Vea expone un brutal ajuste en el sector privado. Crónica de un final dramático para 28 familias de Paraná.

Domingo 28 de Agosto de 2022

Perder el trabajo puede significar un antes y un después en la vida de una persona. Y una pérdida de ese tipo genera un inevitable quiebre emocional y económico: es el final de una etapa asociada con valores como la dignidad y el derecho esencial a tener un empleo. Es una condición demasiado valiosa en tiempos donde no sobran las oportunidades laborales de calidad. No siempre tener trabajo equivale a asegurarse un buen porvenir, sino que hablen los hombres y mujeres que sobreviven bajo las reglas de la precarización laboral.

Hace pocos días fueron despedidos 28 trabajadores de supermercados Vea, la mayoría de ellos con más de dos décadas de antigüedad en la empresa. Un brutal achique que deja operativa solamente la mitad de la planta de personal y que tiene como responsable a la empresa chilena Cencosud, gerenciadora de la sucursal de Vea en Paraná. Dolor, impotencia y hasta alguna puteada lanzada al aire formaron parte de la catarsis de aquellos que fueron despojados de su fuente laboral.

Para muchos de ellos pertenecer a la empresa era más que una simple rutina diaria. En la línea de caja o en el sector carnicería se forjaron lazos de amistad o en algunos casos relaciones entre las familias de los trabajadores. Por eso los despidos tuvieron una connotación emocional.

“Lo último que se pierde es la esperanza”, le dijo a UNO Sebastián Francisconi, uno de los despedidos. Padre de seis hijos dice que hará lo imposible para poder garantizar la subsistencia de su familia. Ahora están negociando por conseguir una mejora en el pago de la indemnización. “Más que nada queremos que nos reconozcan los 21 años que trabajamos acá: dejamos la vida. No nos merecíamos el maltrato que tuvimos, no nos merecíamos terminar así. Pero bueno, hay que seguir luchando”, enfatizó.

Sebastián no deja de pensar que pasará en lo inmediato, porque el futuro de sus hijos depende de sus ingresos. Es un tema de debate permanente con sus compañeros, que también tienen hijos e hijas a cargo. Con 46 años sabe que le será difícil ser elegido para un puesto laboral, aunque sostiene que “hay que poner el pecho y salir adelante”.

En el supermercado trabajó en la verdulería, colocando carteles, en el almacén y hasta en el control de vencimientos de los productos.

Para Sebastián la empresa está a tiempo de reconocer el trabajo comprometido de él y de sus compañeros. “Espero que lo hagan, porque fuimos buenos empleados, por algo estuvimos 21 años”, subrayó.

Hoy ya son extrabajadores por el avance de un modelo laboral que expulsa, que excluye, desangrándose, dejando cada vez más gente afuera.

El ajuste laboral en supermercados Vea es una muestra del derrumbe del empleo privado en Paraná: en diciembre de 2020 y luego de una centenaria trayectoria, cerró el emblemático negocio de electrodomésticos Bazar El Entrerriano. Aquella vez perdieron su fuente laboral entre 40 y 50 empleados. Un gigante que desapareció sin pena ni gloria, agravando el drama del desempleo, porque esa masa de trabajadores difícilmente haya conseguido otro empleo de la misma calidad.

Un año después cerró sus puertas Garbarino, una firma también dedicada a la comercialización de electrodomésticos. Esa decisión fue parte de un desguace que el grupo empresario concretó a nivel nacional: en la capital entrerriana se quedaron sin trabajo 15 familias. No hubo vuelta atrás, pese a la intervención del gremio de empleados de Comercio.

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Calles cerradas. En las arterias aledañas al super, hay obstáculos por todos lados. El conflicto laboral en Supermercados Vea expone un brutal ajuste en el sector privado. Crónica de un final dramático para 28 familias de Paraná.

Calles cerradas. En las arterias aledañas al super, hay obstáculos por todos lados.

El conflicto laboral en Supermercados Vea expone un brutal ajuste en el sector privado. Crónica de un final dramático para 28 familias de Paraná.

Puede que sea cierto que a la hora de consumir los electrodomésticos hayan sido los más relegados, afectando la rentabilidad de un negocio con ciclos buenos y malos. Pero también es cierto que Vea dejó en la calle a casi 30 trabajadores y es un establecimiento de ventas de alimentos y bienes de primera necesidad. Ni la peor crisis la gente deja de comprar alimentos.

La misma responsabilidad empresarial por despedir sin buscar otras alternativas menos traumáticas, les cabe a los gremios del sector y al gobierno provincial, por no articular medidas de contingencia antes que el problema se convierta en un conflicto social que recién empieza.

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