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Varados en México: "Conseguimos pasajes para el 3 de mayo"

A un mes del inicio de sus vacaciones, Irene Gambelín y su pareja debieron alquilar un estudio, con plata de las excursiones canceladas.

Viernes 03 de Abril de 2020

Si la pandemia de coronavirus registrará un cambio social en el mundo, además del aumento en la concientización de las medidas de higiene, prevención en salud, educación y cultura, el turismo internacional será uno de los alcanzados. No sólo porque muchos turistas enfermaron y murieron, sino también porque empezaron a sufrir condena social por querer viajar y buscar volver; se los estigmatizó por considerarlos portadores del virus y propagadores, y también por tener dinero para visitar otras regiones. Algo que antes tal vez se pensaba, pero que ahora se transformó en grieta: el Covid-19, enfermedad de chetos, y el dengue, de pobres.

Será un antes y un después para los viajeros frecuentes y los que añoran conocer otros países. Lo que comenzó como algo lejano, allá en una localidad china, se transformó en una pesadilla mundial, donde la muerte, el dolor y la desolación hacen estragos. Ni hablar de la economía tanto de las empresas alojamientos, traslados, pasajes áereos, aseguradoras, cruceros, sino de quienes los contrataban. Seguramente se restablecerán con el tiempo los periplos estudiantiles, becas, intercambios y paseos, pero con más recaudos y cierto resquemor.

En el medio están los pasajeros varados en los países que eligieron para visitar. Ese es el caso de Irene Gambelín, de 48 años, y su pareja Julián Giovanini, de 53, que salieron los primeros días de marzo a vacacionar en México y desde esa fecha no sólo no pudieron regresar, sino que tuvieron que alquilar un lugar para vivir por casi dos meses. En diálogo con UNO, la sargento ayudante del Ejército de Paraná contó que ahorró dos años para realizar el viaje que hoy se transformó en pura incertidumbre.

“Llegamos el 5 de marzo con todo el esfuerzo para salir de vacaciones. Hicimos Cancún y Playa del Carmen y nos íbamos el 25. Antes de ese día nos cancelan los vuelos, vamos al aeropuerto y nos reprograman, posteriormente nos vuelven a cancelar y cuando voy a Avianca -la empresa contratada- nos encontramos con que cerró sus puertas hasta el 1° de mayo, quise comprar en Despegar pero no pude, así que recién pudimos volver a comprar pasajes para el 3 de mayo por Avianca y cruzando los dedos de que no haya inconvenientes”, relató vía WhatsApp.

Era la primera vez que salía sola con su pareja. “Quedó mi hija de 20 años en Paraná, que ahora el 13 de abril festeja su cumpleaños”.

En cuanto al trabajo, resaltó: “Soy militar, así que mi jefe sabe mi situación y me dijo que me quede tranquila”.

Al interrogante sobre la forma de mantenerse tanto tiempo por el imprevisto que les toca sortear, subrayó: “Todo lo pagamos nosotros. Nadie nos ayuda, conseguimos un estudio -como le dicen aquí- tipo departamentito en Playa del Carmen que es más barato que Cancún, tiene cocina, baño, economizamos de esta forma, hacemos compras en el súper. De cancillería o embajada nadie nos dio una mano. Cuando fuimos al consulado nos dijeron que iban a organizar una reunión con la aerolínea, pero al otro día fuimos y estaba cerrado, no abrieron más, sólo nos dejaron un número de teléfono”.

UNO también la consultó sobre su estado de salud. “Mi marido tiene síndrome metabólico, tiene presión, colesterol y la medicación que trajo para 20 días la estamos fraccionando para que le alcance. Tratamos de no quedarmos sin remedios porque acá salen el doble”, explicó, y agregó: “El ahorro que trajimos para las excursiones que no hicimos lo utilizamos para alquilar y el resto con la tarjeta de crédito, no nos queda otra”.

En contacto con los más de 1.000 argentinos que quedaron en México, comparten todos los días la alegría y la tristeza de unos y otros. “Los otros días se fue una familia que tenía una nena chica y gente mayor que fue trasladada por la Fuerza Área de México; había una chica de Paraná también que estaba desde octubre estudiando, después se puso a conocer y terminó como nosotros, sin poder volver. Conociendo la situación de la mayoría de los viajeros varados, nosotros todavía podemos esperar, pero hay mucha gente desesperada. Es una incertidumbre y una sensación fea no saber cuándo regresás a tu país”.

Relevamiento

Como iniciativa de los argentinos varados en México, manejándose a través de redes de información, concretaron un relevamiento que dio cuenta de que hasta el 31 de marzo había un total de 1.897 argentinos, de los cuales 1.553 se encuentran en Cancún, Playa del Carmen, Tulum y alrededores; 225 en Ciudad de México; y 119 por el resto del país.

Repatriación de argentinos en Perú

Los dos aviones Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina, que forman parte del “puente militar” de repatriación de argentinos varados en el exterior como consecuencia de las restricciones impuestas para mitigar la propagación del coronavirus, partieron ayer rumbo a Arequipa, Perú.

Las aeronaves despegaron desde la Base Aérea de El Palomar a las 7.30 y 8, y está previsto que aterricen en la ciudad peruana después del mediodía para emprender el regreso prácticamente en forma inmediata y aterrizar nuevamente -entre las 21 y 22 de ayer, al cierre de esta edición- en El Palomar ciudadanos nacionales que se encontraban en la zona de Cusco.

Los pasajeros debieron recorrer por tierra los 550 kilómetros que hay entre Cusco y Arequipa, ya que las operaciones aéreas en Cusco son inviables debido a la altura de la excapital del imperio Inca.

La repatriación de argentinos en Cusco se tornó en muchos casos prioritaria tras complicarse la situación de quienes estaban allí debido a que la mayoría contaba ya con muy pocos recursos económicos para su subsistencia, a lo que se sumó una creciente hostilidad de parte de los habitantes del lugar, que incluso derivó en algunas intervenciones de la Policía local, que mantuvo detenidos por varias horas a varios jóvenes.

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