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Una pareja que cumple sus sueños trabajando desde casa

Emprendedor@s. Unieron sus talentos y sus intenciones para construir su negocio. Laura y Martín fabrican “objetos decorativos infantiles para el hogar y el jardín”. Hace 10 años que tomaron la decisión de ser sus propios jefes. Lo lograron y están explorando nuevos nichos  

Jueves 06 de Noviembre de 2014

Juan Manuel Kunzi/ De la Redacción de UNO

jkunzi@uno.com.ar

Llegué con dos datos: la marca ya tiene una década de vida y habían abierto un local de venta al público. Así concretamos la nota que se hizo en el barrio Tortuguitas. “Hace 10 años que estamos trabajando juntos”, es lo primero que explicó María Laura Troc y se sumó a la charla Martín, su esposo, y compañero en el emprendimiento.

Era verdad, hace un par de años tuvieron el salón de ventas pero cuando fueron a renovar el contrato del alquiler les anunciaron que el valor se multiplicaba por cuatro. Respondieron que no y volvieron a los canales alternativos: Facebook y las ferias de diseño.

Con toda la experiencia que lograron en estos años se dieron cuenta que concretar los proyectos es posible: “Queremos ayudar a alguien, contarles que el sueño que tenía Laura se puede hacer. Ojo, te tenés que levantar a las 7 de la mañana e ir al taller”, relata y se entusiasma Martín.

—¿Cuánto les demanda ser sus propios jefes?

—Todo el día. No tenés sábado, ni domingos ni feriados. Si me comprometí para el lunes es para el lunes. No me vengas con martes o miércoles. A uno de mis hijos lo tuve a la tarde, por la mañana seguía parada laburando. Somos muy rigurosos con el trabajo.

Laura es la que diseña, piensa y mueve la imagen de la marca en las redes sociales. “Lo que quiero transmitir es que se puede. Un día lo soñé y hoy todo lo que tengo: auto, casa, vacaciones –enumeró– lo hice a pincel. Alguien me puede preguntar ‘¿Vendiendo en una feria?’ Sí, vendiendo en una feria, pero todos los días de mi vida, me levanto tenga o no tenga inspiración, tenga o no tenga ganas, esté enferma o lo que sea porque amo lo que hago y mis clientes me hacen saber que se dan cuenta. Para mí es pensar, me da vuelta en la cabeza ‘esta persona me encargó esta caja’ bueno le quiero hacer la mejor caja posible”.

 

Negocios

Laura Troc está en un momento en donde puede elegir las ferias para presentar sus productos. En los comienzos armaban un puesto en donde había un lugarcito porque sabían que necesitaban darse a conocer. “La Feria de Semana Santa es nuestra prioridad porque apostamos por Paraná y la provincia. Esta Costa también Diseña nos parece una muy linda feria también que, además se vende muy bien, y tiene productos elegidos”, explican entre Laura y Martín dentro del living de su casa que tiene un stand con parte de la producción.

Ahora ya están pensando en los regalos para Navidad. Es que llegaron los primeros pedidos y saben que se vienen días de mucho trabajo.

Entre los nichos de negocios siguen las cajas para cumpleaños o de té. Que los pueden pensar para una sola persona o también tienen clientes que organizan eventos, entonces les piden una determinada cantidad de productos.

Martín consiguió calificar para un crédito de Capital Semilla y adquirió un pantógrafo al que le sumó una mecha que le permite hacer grabados. El próximo paso será ingresar en los regalos corporativos.

 

Los comienzos

Laura diseñaba y vendía indumentaria de bebés y niños. Pintaba las prendas y les dejaba su impronta. Martín vendía porque le gusta comercializar cara a cara. En un momento se dieron cuenta de que podían unir sus talentos y sus intenciones. Al tiempo de armar el negocio entendieron que la demanda se trasladaba a los productos personalizados. Las cajas con nombres, los cuadros, las bandejas y todo lo que sirva como objeto decorativo para el hogar. Decidieron seguir el instinto y hoy disfrutan los logros con sus dos hijitos: Martiniano y Bautista.

 

La facultad

El taller de Emprendedores de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) fue muy importante en la vida de Martín y Laura porque los asesoraron para que ingresen al concurso de proyectos productivos a nivel nacional, que otorga Préstamos de Honor, Capital Semilla.

“Soy de la primera camada de emprendedores que realizó el curso en la facultad”, recordó Martín que en ese ámbito presentó el proyecto para comprar el pantógrafo. “Fui con un amigo que me había invitado y terminé calificando”, explicó el hombre que se encarga del trabajo de carpintería.

Ahora están pensando en vender productos en crudo para venderle a las “artísticas” porque saben que hay mucha demanda de otros emprendedores.

 

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