La Provincia

Una paranaense logró develar los mecanismos del olvido

Victoria Weisz es bioingeniera y estudió en la UNER. Junto a otros investigadores, desarrolló un modelo de computadora capaz de dar respuestas a los problemas cerebrales de la memoria.

Jueves 02 de Agosto de 2012

Pablo Felizia / Redacción de UNO
pfelizia@unoentrerios.com.ar

 

Hizo el secundario en la Escuela de Comercio Nº 1. A la carrera universitaria de la UNER la terminó en 2000 y desde entonces vive en Buenos Aires. Victoria Weisz, junto a otros científicos argentinos del Hospital Italiano, desarrolló un modelo matemático por computadora capaz de desentrañar los mecanismos cerebrales del olvido; un avance para la medicina que busca dar respuestas a los problemas y enfermedades de la memoria.
 

El trabajo realizado será publicado en la revista especializada Gognition. Fue dirigido por Pablo Argibay, investigador del Conicet, en el Laboratorio de Aprendizaje Biológico y Artificial del Instituto Universitario del hospital. El nombre de la entrerriana hoy recorre los pasillos de la ciencia.

Hace casi nueve años que esta mujer de 37, madre de dos niñas, hace investigación. “No entré directo en el tema. Empecé con otra bioingeniera que trabaja para el Hospital desde Paraná, se llama Érika Martínez. Abrimos el área, porque cuando llegamos no era muy común. Nuestro director estaba muy enganchado con esto de la Ingeniería. Tenía la visión desde antes y nos dijo en su momento: Al fin voy a poder concretar aquellas cosas que siempre quise hacer”, dijo Weisz a UNO.
 

De una u otra forma, ella y la otra bioingeniera de Paraná fueron pioneras; abrieron caminos. “Hoy es un área armada. Es un laboratorio de inteligencia artificial”, señaló.

 

La investigación
El trabajo en sí es un modelo matemático, computacional. “El director es Argibay. El desarrollo, la que lo llevó a la práctica, fui yo con las herramientas de la bioingeniería. Es todo un trabajo teórico”, dijo Weisz, y agregó: “Lo bueno es que dialogamos con los médicos y a la vez tiene mucho de la Psicología. De lo que charlamos y nos entendimos con otras disciplinas, logramos llevarlo a la matemática y a la computadora”, señaló la especialista.
 

Lo que se realizó es un simulador del hipocampo, una región del cerebro capaz de recordar. El director de la investigación dijo a Télam: “Saber cómo funciona el cerebro nos acerca a la posibilidad de neutralizar los mecanismos del olvido y resolver problemas de la memoria, muchos de ellos causados por enfermedades como el Alzheimer”. Argibay explicó que el hipocampo es un sector del cerebro involucrado en la memoria denominada episódica, la que a partir de un dato, como una información parcial, es capaz de armar el cuadro completo de lo vivido.

En su explicación, el simulador desarrollado permite “observar el funcionamiento del hipocampo en dos contextos distintos: con la posibilidad de generar nuevas neuronas, y sin ella”.

Los científicos observaron que cuando el hipocampo generaba nuevas neuronas las memorias adquiridas más recientemente eran mejor retenidas y recordadas; mientras que las memorias más antiguas eran difíciles de recuperar, debido a fenómenos de interferencia producidos por las recién llegadas.

“El simulador cargado con el código binario (1-0) de las computadoras mostró el funcionamiento del hipocampo, lo que nos alienta a desarrollar teorías acerca de cómo podría producirse el olvido y cómo podríamos intervenir sobre el fenómeno”, explicó Argibay.

 

Con humildad
“Este trabajo en particular me llevó varios años. Son como distintos pasos y es la continuación de una primera investigación que se publicó en la misma revista donde se va a publicar este ahora”, dijo Victoria Weisz, y agregó que no hay muchos escritos sobre el “olvido”. “Lo que hicimos es un desarrollo en el tiempo. Caminas, encontrás cosas, atás cabos, hilás. Vas integrando todo un poco”, señaló.

La paranaense está casada con otro bioingeniero. Sostiene con humildad, que nunca fue muy consciente de lo que estaba haciendo. “La aplicación de esto es la medicina, es poder entender mecanismos”. Al momento tiene la intención de “investigar” otras cosas; desarrollar otras facetas. Como sea, Victoria Weisz, al momento ha cumplido una tarea, la de aportar desde la ciencia y el conocimiento para mejorar la salud de las personas.

 

Posibles alcances de la investigación
Según declaraciones del director de la investigación, Pablo Argibay, los resultados alcanzados permiten pensar en posibles terapias para combatir el olvido, una disfunción que afecta en especial a personas mayores que desarrollan demencias del tipo del Alzheimer.

“Si algunas demencias se produjeran como consecuencia de la pérdida de generación de neuronas podríamos recuperar esa capacidad con una terapia basada en células madre o sustancias para que el fenómeno se produzca”, explicó Pablo Argibay, director de la invesigación.

El especialista incluso sostuvo que a futuro “no sería descabellado pensar en fabricar una neuroprótesis o (hipocampo en circuitos) capaz de reemplazar la zona dañada”.

El hipocampo cerebral es una de las regiones del cerebro adulto que tiene una particularidad: generar nuevas neuronas, proceso denominado neurogénesis.

Esta investigación se basó en la neurogénesis, descubierta en el cerebro de los canarios en la década del 80 por un científico argentino, Fernando Nottebohm, que trabajó en Estados Unidos.

“El descubrimiento, probablemente merecedor del Premio Nobel, contradijo la hipótesis aceptada durante décadas de que no podían generarse nuevas neuronas en el cerebro adulto”, reivindicó el investigador.

El olvido de las memorias más antiguas es compatible con datos experimentales y clínicos y abre nuevas expectativas. Una de ellas es “la de los procesos por los cuales una parte del cerebro retiene temporalmente una memoria, para luego olvidarla cuando pasa a otras áreas”, explicó el científico.

Otra es el área, según detalló Argibay, que se ocupa de algunas enfermedades cerebrales en las cuales el paciente recuerda memorias muy antiguas pero pierde la capacidad de adquirir nuevas y adaptarse a la novedad.
 

La tercera de las expectativas que puede tener este conocimiento del cerebro, “es en sistemas de robótica; campo conocido como neurorrobótica, de máximo interés a la hora de pensar en futuros robots inteligentes”, precisó Argibay.

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