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Busca la verdad sobre el parto en el hospital San Roque

Una mujer busca al hijo que dieron por muerto al nacer

Zulema volvió en 1995 a buscar el acta de defunción de su hijo y se enteró que el documento no existía. Siente que el chico está vivo y recurrió a la Justicia

Martes 13 de Julio de 2021

“Sé que voy a terminar encontrando a mi hijo”. Así cerró su testimonio Zulema Sanabria, por momentos desgarrador, acerca de un momento que marcó para siempre su vida: más precisamente hace más de tres décadas cuando con apenas 14 años y en medio de un embarazo avanzado, comenzó a tener pérdidas y se descompensó. Entonces, decidió irse sola en un remís hasta el hospital Materno Infantil San Roque, en Paraná, donde ingresó el 4 de marzo de 1988, aproximadamente a las 18. “Me atendieron en la Guardia, y me dijeron que me debía quedar internada, porque tenía un pérdida importante. Me ponen un suero y después me doy cuenta que era un goteo, porque las contracciones empezaron fuertes. Luego llegó una enfermera que me aprieta la panza y al rato vienen con un aparato con el cual me hicieron sentir el corazón del bebé”, dijo la mujer de 48 años, actualmente ordenanza la escuela secundaria Monseñor Abel Bazán y Bustos.

Son recuerdos que fluyen a la velocidad de sus emociones, que encierran un capítulo todavía no resuelto de su historia familiar. Zulema después de muchos años se animó a contar que en una sala de pequeñas dimensiones, frente a las salas de parto, nació su primer hijo, a quien el personal que la atendió dio por fallecido, pero ella hasta hoy niega que haya sido así. El caso, después de haberse hecho público en un grupo de Facebook llamado “¿Dónde estás?” y reflejado en algunos medios, llegó a manos de la Justicia que comenzó a actuar de oficio basándose en el testimonio de Sanabria.

La mujer retomó lo que pasó aquel día en el nosocomio paranaense: “En la salita del fondo, me decían que no llorara, que me la tenía que aguantar, tanto la enfermera que mencioné, como otras más. Había cinco personas, pero sí me acuerdo de la señora que describo, de contextura grande y se llama Elba. La tengo presente porque fue la primera que me apretó la panza en la sala. Su rostro me quedó grabado. Otra mujer me agarró los brazos y me ataron las piernas”. Todo lo que vivió la sigue angustiando y por eso las lágrimas no tardan en llegar.

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Zulema contó lo que vivió en el hospital San Roque de Paraná cuando tuvo a su primer hijo en un parto violento.

Zulema contó lo que vivió en el hospital San Roque de Paraná cuando tuvo a su primer hijo en un parto violento.

Pese al dolor que la estremece, Zulema sigue hablando de una experiencia realmente traumática, por el maltrato y la violencia a la que fue sometida. Madre de siete hijos, está convencida que ese primer parto estuvo plagado de situaciones extrañas e irregulares. “Me decían que me callara, que me lo tenían que sacar porque se me iba a morir. En ese momento no me acuerdo que él haya llorado, no me acuerdo sentirlo. Pero sí que la chica me lo saca, que limpian y que lo llevan. La enfermera lo toma a los pies de la cama, pone al bebé en su pecho con una sabanita y se lo lleva. Ahí le grité ‘mostrame el bebé’, porque quería verlo, ya que me decían que estaba muerto”, explicó dando detalles precisos de ese momento. Ante el reclamo la enfermera decidió mostrarle sus genitales y las piernas. También acotó: “‘Está muerto, es un varón’”. Zulema todavía recrimina la actitud de su expareja y padre de ese niño de no haberla acompañada al hospital, pese a haber estado al tanto de la urgencia por la que estaba atravesando. “Ellas me decían constantemente, ¿con quien viniste? ¿está tu mamá? ¿está el padre de bebé? Les decía que debería estar afuera, porque en ese momento paré un remís, en la zona del puente porque vivía en calle Laprida. A ese remisero le pedí por favor si podía ir a avisarle al padre de mis hijos que me había descompensado, que estaba mal. Lo hice con toda la esperanza del mundo de que él fuera; al día siguiente, el 5 de marzo cumplí 15 años y viene una enfermera, que me dice ‘¿Cómo le ibas a poner a tu bebé?’ Entonces le digo Matías Nicolás. Me respondió que los bebés chiquitos no se velan, se los pone en una cajita y se los lleva a la capilla”, contó en la Redacción de UNO.

Sin demasiadas explicaciones, a continuación le hacen firmar “una defunción”, tal como lo recordó Zulema. La mujer explicó que no tenía conciencia de lo que estaba firmando, “si era un papel formal o no”.

Ese día en la Neo

Sin poder haber hecho el duelo, Zulema volvió a quedar embarazada y a los 7 meses nació Matías José, quien era prematuro y presentaba una insuficiencia respiratoria del pulmón más chico. “En la Neonatología pasó algo ese día: había muchos globos por el festejo de un bebé que se iba de alta. Entonces le pregunto a una enfermera qué festejaban y me contestó que era por un bebé que nació prematuro, y entraba en una cajita de zapatos. ‘Hoy se va de alta después de 8 meses’, me explicó. No asocié nunca ese hecho, no comprendí esa situación ni la hice mía hasta 1995”, señaló durante la charla.

Ese año por un problema de salud que atravesó una de sus hijas, tomó contacto con una trabajadora social, quien le propuso gestionarle una pensión. Para ello debía ir al hospital San Roque, solicitar el certificado de defunción del bebé y así poder iniciar el trámite. En el registro Civil del nosocomio, la persona que estaba a cargo, le surgirió buscar el documento en los libros de actas. “Le dije que me pasó el 4 de marzo de 1988 y ella buscó en las actas de defunción, y no había nada. Ahí comenzó la historia; en actas de nacidos vivos había dos varones y una nena. ¿Cómo no puede haber una defunción si la firmé? Entonces ella me miró, se cruzó de brazos y me dijo: ‘Ahora me doy cuenta lo que te pasó, lo más probable es que te hayan sacado a tu bebé’”.

El camino de la Justicia y la esperanza de hallar a su niño

Para Sanabria el bebé que se iba de alta en la sala de Neonatología en diciembre de 1988, era el que ella dio a luz meses antes. Así se lo transmitió al Defensor General de la Provincia, Maximiliano Benítez, quien la convocó para acompañarla y asistirla en su conmovedora búsqueda. “En el grupo de Facebook “¿Dónde estás?” me recomendaron ir a la Justicia. Luego de realizar la mencionada publicación en redes sociales, el 28 de junio se reunió con Benítez: “Me atendieron muy bien, me hicieron contar la historia nuevamente. Él me dijo que me veía muy segura de lo que decía, me preguntaron y me repreguntaron. Ahí pensé que tenía que dar la ubicación de cómo me pasó y dónde me pasó. La Maternidad sigue siendo la misma, la salita donde me pasó eso está frente a la sala de partos, pegada a la del baño de mujeres”.

Para la entrevistada su esperanza está puesta en la labor de la Justicia y en el aporte que puedan realizar las personas que hayan visto las publicaciones en los medios periodísticos y en las redes sociales. Uno de los pilares de su búsqueda es Matías, el mayor de sus siete hijos, “quien me incentivó a buscarlo y es el que me paga un alquiler hoy, con una situación económica complicada. Me sacaron el riñón izquierdo hace cinco años y la pasé muy mal. Y él me trajo a vivir donde estoy actualmente”.

Su historia es el reflejo de muchas otras de personas que buscan a sus hijos o a sus padres, y que por circunstancias de la vida hoy están separados. “Siento que mi hijo está vivo, por eso lo estoy buscando” , reiteró Zulema.

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