La Provincia
Domingo 24 de Junio de 2018

Una historia de película: remembranza de los cines que le dieron vida a Paraná

En los 70 resurgieron las salas cinematográficas y convivieron una decena. Un emprendedor de entonces y de hoy ofreció su testimonio

Paraná cumplirá mañana un nuevo aniversario de su elevación al rango de villa, un festejo de fundación, una fecha que habla de la historia local. Un poco por eso, y un tanto porque el cine, desde sus orígenes, siempre estuvo presente en la vida de la ciudad, uno de los hombres que abrió las salas de antaño y las de ahora recorrió aquellos lugares que hablan de la identidad, espacios que se perdieron para las grandes pantallas, pero que están presentes en la memoria colectiva.
Los que saben del cine dicen que el esplendor de la pantalla grande a nivel nacional y su reflejo local fue en la década del 20 y del 30 del siglo pasado y a la fecha atravesó distintas etapas. Pero tras una época de decadencia en los 60, logró tomar nuevos impulsos y para la década del 70 llegaron a contarse entre 10 y 12 salas en la capital provincial. Y uno de los precursores de aquellos años se llama Antonio Álvarez, que es de Buenos Aires, hoy vive en Concepción del Uruguay y junto a su padre llevaron adelante esta industria con marca nacional que sobrevivió hasta la actualidad y que hoy vuelve a ganar protagonismo, incluso contra los portales y plataformas de películas y series, la piratería de Internet y los televisores digitales.
Pero en Paraná, quienes recuerdan aquellos años saben puntear de memoria los lugares en donde había salas de cine, y lo saben porque las frecuentaron, porque eran una salida familiar o entre amigos y porque formó parte de la vida cotidiana de los paranaenses.
En la hemeroteca provincial, los diarios de la década del 60 y del 70, aquellos que dieron cuenta de la transformación de Paraná a partir de la apertura del Túnel, todavía muestran entre sus páginas amarillas una y otra vez las portadas de las películas de la época, a una Isabel Sarli como protagonista, a historias hechas en Argentina, y a otras que llegaban desde México, España, Estados Unidos.
"Es que en la década del 60 se da el boom de los coches y la gente empieza a salir a pasear en lugar de ir al cine. Es histórico. Empezaron a cerrar las salas. Teníamos 1.500 pantallas en el país, hoy no llegamos a 1.000. Fue la crisis", contó Álvarez. Después habló de los 80, de una pequeña primavera con el retorno de la democracia y la proyección de películas que habían sido prohibidas, pero aparecieron los locales de alquiler de videocasetes. La década del 90 llegó con despidos e indemnizaciones que se transformaron en canchas de padel y en más videoclubes entre otros emprendimientos de la época. Aparecieron sobre el final de la década los DVD. "Al cine lo vapulearon bastante", dijo Álvarez.
Pero a pesar de la tendencia en baja, fue pasada la mitad de los 90 cuando irrumpieron las cadenas internacionales con un nuevo sistema, un sonido envolvente y la llegada del cine digital le dio un nuevo impulso a las películas en pantalla grande. Fue de la mano de la tecnología que avanzó y sigue hasta hoy; incluso, luego de unos años, reaparecieron también las salas de origen nacional.
Pero esa es la historia reciente. Álvarez también conoce de aquella, la que le dio a Paraná una docena de salas. Desde 1979 a 1991 funcionó El Cine Mayo, del que este hombre fue su impulsor y dueño. "Estaba donde se encontraba Petra. Era un cine con mucha historia porque ahí había estado Carlos Gardel cantando en 1935; tenía un valor histórico. Después me fui y lo agarró una fundación y lo explotó hasta 2001, que cayó Petra y lo alquiló", contó.
También recordó al cine Select, que en los 90 se llamó Atlas y que estaba en donde hoy se encuentra un templo religioso en calle 9 de Julio.
"Frente a la plaza que está en calle Carbó, la plaza Alvear, estaba el Cine Avenida bien pegado a la iglesia. Primero se llamó como la plaza. También estaba el Ópera, en calle Pellegrini cerca de Perú, antes llamaba Ideal y fue muy popular con un gran apogeo desde los 70 hasta 2000", contó.
También habló del Rex, uno de los clásicos de todos los tiempos, que se mantuvo más allá de las crisis y los gobiernos hasta 2005, porque fue clausurado tras la tragedia que ocurrió en Cromañón el 30 de diciembre de 2004, y Álvarez volvió a inaugurar en 2006.
El Cine Círculo, hoy también en manos del entrevistado estaba cerrado desde 1965. "Fue uno de los que más sufrió el impacto de aquellos años", comentó, y agregó: "Había otro cine llamado Bavio, el Urquiza en la zona de la peatonal que tenía techo corredizo y donde hoy hay un negocio, la gente mayor se tienen que acordar. Yo llegué a Paraná en 1978 o 1979, el Ópera, Select, Rex, Mayo, Avenida, esos eran los de la época, después hay otros famosos de la ciudad que son un poco anteriores. Por ejemplo funcionó uno en la Escuela Hogar, se llamaba Pancho Ramírez y estaba por cerrar cuando llegué a Paraná", comentó.
También había otros cines de fines de semana o familiares como el de la escuela Cristo Redentor e incluso en otras instituciones educativas, y más adelante funcionó el recordado autocine.
Álvarez habló incluso del cine –o sala de proyección– Rodrigo, una de las primeras salas cuyo esplendor estuvo en la década del 20 y un incendio en 1927 terminó con la confitería que se encontraba en la esquina de 25 de Mayo y Corrientes, donde hoy se encuentra el banco.
Paraná no estaba por fuera de lo que ocurría en el país con las salas. Hoy hay unas 900 pantallas, pero el tamaño es mucho menor, antes tenían capacidad para 1.000 personas.
Lejos quedó el 15 de octubre de 1896, cuando se realizó la primera exhibición cinematográfica de Paraná en el Teatro 3 de Febrero y con escasa concurrencia, según detallan las crónicas de entonces.
En la capital provincia fue publicado el libro Fotogramas por la Editorial Fundación La Hendija y cuyo autor es el periodista Claudio Cañete. El libro se vende en las librerías a 250 pesos –según contó el autor a UNO– y da cuenta de la presencia de 100 años del cine en la ciudad; un trabajo de investigación que profundiza varios de los aspectos de esta crónica.
El cine volvió al ruedo y Paraná cuenta con cinco pantallas de las 17 que hay en toda la provincia. En el país suman 45 las millones de entradas anuales que se venden y crece. Este año, desde enero a mayo cayó la venta un 18% en comparación con el mismo período de 2017 , pero se espera un repunte ni bien termine el Mundial de fútbol y mucho más a partir de setiembre, cuando se lancen las principales películas de la temporada.
Para 2019 también hay expectativas de crecimiento por los títulos que se esperan. "Las compañías retiran sus películas ante el Mundial y después las vuelcan todas juntas. También hay nacionales a las que le tenemos fe. Desde octubre y noviembre comenzarán a llegar títulos importantes", comentó Álvarez.
El cine siempre estuvo presente en la vida de los paranaenses, más allá de las crisis y las prohibiciones. Ante un nuevo aniversario de Paraná, entre tantas cosas que pasan, la remembranza de las grandes pantallas de épocas de esplendor con certeza traerá recuerdos y anécdotas que hacen a la vida y a la identidad de una ciudad que hoy está de festejos.

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