Semana Santa
Miércoles 07 de Marzo de 2018

Un río alto, poco pescado y preocupación por las ventas de Semana Santa

Con largas jornadas de trabajo, los pescadores llegan a Puerto Sánchez entrada la tarde. Se preparan para la época de mayor movimiento

El pescador había salido en la tarde del martes, y ayer antes del anochecer regresó a Puerto Sánchez, el lugar donde vive. Traía un manojo de pescados. Se llama Darío, y entre lo que descargó, logró juntar unos 37 kilos: se veía algún dorado medio flaco, un par de bogas lindas y el resto eran armados, varios moncholos y quizás un patí. Cuando terminó de pesarlos, se apoyó en una de las columnas que sostenían el techo de chapa de la pescadería. "Hay poco pescado", dijo un tanto preocupado, también acostumbrado a estos períodos y si bien se lo veía cansado, llevaba puesta la alegría, esa que uno tiene cuando termina de trabajar y vuelve a su casa.
En Puerto Sánchez varios explicaron que la creciente mueve mucho el agua. "Entonces el pescado (SIC) se queda abajo y no sale", así lo explicó Leandro, sentado en un sillón a la sombra de otra pescadería y a la espera de que baje el calor para sacar a la mesada el surubí que tenía guardado y cortado en postas. Darío, lo confirmó. Contó que ayer estuvo toda la noche para esos 37 kilos, cuando hay jornadas en las que se va río abajo y vuelve glorioso al barrio con unos 300.
El río Paraná sigue alto, aunque desde hace un tiempo y luego de llegar al pico de la crecida, comenzó a descender. En el puerto de Paraná y según datos de Prefectura, el medidor llegó a marcar 4,38 metros el 20 de febrero: ayer ya estaba en 4,15 y con tendencia a seguir por este camino descendente. Por eso dicen que se mueve, que sube y baja, asusta a los peces y complican la jornada. Mito o verdad, hay preocupación porque saben que se vienen las mayores ventas del año, período que inició con la Cuaresma para la fe católica y que se acentuará mucho más al llegar a Semana Santa a fin de mes.
"Poco pique", dijo Santiago Jesús, sentado también bajo otra sombra. "Y qué querés con la crecida y la bajada del agua, además se calienta. No viste eso que pasó, no sé, hará unos 15 o 20 días, ese video donde estaban todas las rayas muertas; también es por la contaminación", así dio el diagnóstico y comentó que por estos días algunos están todo el día para juntar cinco o seis kilos de pescado y nada más. "Por ahí, si tenés suerte, agarrás un surubí lindo", agregó.
El sábalo, al público, cuesta unos 80 pesos la pieza, 90 despinado y 100 el filet; el surubí ronda los 120 pesos el kilo de posta y 160 el filet; el pescado molido para empanadas vale 50 pesos. Al menos, estos precios se podían encontrar ayer en Puerto Sánchez y se sabe que a medida que uno se aleja del río los costos cambian. Después hay poca variedad y algunos, para tener y ofrecer a sus clientes, compran a pescadores de Diamante o Victoria, pero de esto se habla menos.
De todos modos, con paciencia y tiempo se puede conseguir la pieza que sea, pero la buena suerte debe acompañar un poco. El que estaba enojado era Ramón, vendedor de una pescadería que lleva el nombre del barrio. Cuaderno en mano, mostró el número de teléfono de una señora que le pidió para mañana dos dorados de cinco kilos. Ayer por la tarde todavía no los tenía y por eso también estaba un poco preocupado. Dijo que por estas semanas lo mejor que pueden hacer los clientes es llegar a Puerto Sánchez después de las 18 o 18.30, que es el momento en que los pescadores vuelven a sus casas. Pero además contó que los encargues con tiempo son mucho mejor. "Porque después vienen a último momento (por Semana Santa), cuando pueden encargarlos antes", comentó.
Fue Ramón el que explicó que un pescador recibe entre 30 y 35 pesos por kilo de pescado. El cliente debería comprar ese mismo a 60 o 65 pesos el kilo, pero así les cuesta competir y entonces lo venden más barato. Esta situación con poco pescado y variedad, hace que los más jóvenes vayan en la búsqueda del surubí, porque con dos o tres piezas importantes ya resuelven la jornada.
En Puerto Sánchez había ayer otras opiniones sobre las condiciones en la que llegarán a Semana Santa y las causas que provocan esta situación, pero sin dudas están próximos a un período corto en donde pueden hacer la diferencia.
Con la inmensidad del río frente al barrio, sin pescado no se van a quedar, y al menos habrá que hacerle caso a Ramón: tener paciencia y comprar con tiempo.

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