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Un recreo virtual para encontrarse en el patio de las emociones

El Colegio Don Bosco de Paraná implementó un espacio de diálogo con los chicos del Secundario para compartir vivencias y acompañarlos.

Sábado 02 de Mayo de 2020

Salvo grandes excepciones de chicos que no tienen Internet y que para aprender dependen de los cuardenillos impresos, campañas por radio y televisión que organizan desde educación nacional o provincial; Classroom, Skype, Zoom, videollamadas, blogs de tareas son las herramientas más utilizadas por los establecimientos educativos para que sus docentes se comuniquen con el alumnado. Y, en estas plataformas, también se hace necesario un recreo para despejarse de los más de 45 días en cuarentena.

Es que si bien la sociedad parece necesitar una vida llena de contenido, niños, adolescentes y jóvenes requieren también momentos de tranquilidad y pocas obligaciones.

Así lo entendieron varias escuelas, entre ellas el Instituto Dr. Enrique Carbó (Obra de Don Bosco) de Paraná, que siempre estuvo a la vanguardia del uso de las tecnologías para comunicarse con las familias.

El colegio Secundario utiliza frecuentemente Facebook para informar las novedades que hacen a la comunicación escuela-familia. En este tiempo de pandemia se acrecentaron mucho más los comunicados sobre un blog donde cada división tiene planificada su semana de estudio. Horarios de clases, entrega de trabajos y devolución de los mismos corregidos por los profesores son parte de un progama que involucra a toda la comunidad educativa.

Pero para evitar saturación de padres e hijos, desde el colegio también se instaló el “recreo virtual”. Un ámbito diferente para despejarse y entablar relaciones desde otro lugar.

“Consideramos importante generar un espacio para que todos los estudiantes puedan expresar lo que sienten y piensan en este momento tan particular, por ello, nuestra psicóloga escolar y nuestra coordinadora de Pastoral ofrecen un espacio optativo, denominado Recreo Virtual, por curso, para que los alumnos tengan un momento recreativo y así fortalecer sus vínculos. De este espacio también participarán sus preceptores, quienes informarán fechas y horarios de estos encuentros”, describe el comunicado enviado a las familias.

Además, los directivos destacan el acompañamiento particular de las tutoras en las divisiones menores para con aquellos estudiantes que lo necesitan y agradecen a cada familiar por el acompañamiento y a cada uno de los alumnos esfuerzo y paciencia para sobrellevar este tiempo particular.

UNO consultó al respecto a la coordinadora de Pastoral, la psicopedagoga Daiana Vergara, que explicó la necesidad de este momento de recreción asociada: “Durante este tiempo particular y difícil que venimos transitando como sociedad, desde la institución buscamos priorizar el acompañamiento a nuestros y nuestras jóvenes. Junto con la psicóloga del nivel, licenciada Belén García, nos parecía importante dar lugar a las emociones que transitaban sobre todo los estudiantes de 6º año, considerando lo especial que es este año para cualquier joven, allí surgieron los recreos virtuales, espacios de diálogo, compartir y sobre todo, de encuentro, libre y voluntario, en el que cada uno y cada una puedan expresar aquello que siente y piensa”.

Aprender o hacer tareas no es lo mismo de manera presencial que cuando es a través de Internet. Eso genera un momento de ansiedad para los adolescentes y para sus padres, porque a través de Zoom, por ejemplo, no tienen muy claro qué es lo que el profesor espera. Y esa incertidumbre genera autoexigencia y muchas veces puede resultar paralizante. Los especialistas suscriben que hay como una hiperpantalla que finalmente abruma a los chicos.

Si a eso se suman los pensamientos individuales por el momento que les toca vivir, como por ejemplo los más grandes y las expectativas por el último año de cursado con los compañeros que vienen juntos desde jardín, el viaje a Bariloche; o los cambios de fecha para los festejos de las quinceañeras, las suspensiones de convocatorias para aquellos que practican un deporte y la realidad que se presentó por la pandemia, es fundamental hacer hincapié y escuchar lo que los alumnos están vivenciando.

“Al ver las resonancias positivas de estos encuentros, comenzamos a aplicarlo con el resto de los cursos desde 1º a 5º año. Los realizamos por la plataforma Zoom, durante 40 minutos, con todos los cuidados correspondientes, a través de dinámicas y diálogo generamos un espacio de escucha donde lo primordial es tratar de ponerle nombre a nuestras emociones. De estos encuentros participan preceptores, tutores, la psicóloga y yo como coordinadora de Pastoral”, detalló Vergara.

Estar en casa o “encerrado” no necesariamente debe significar llenar la capacidad del estudiante con contenidos (televisados, en línea o con cuadernillos anodinos), es también escuchar. Si los adolescentes de por sí tienen en la escuela conflictos con ellos y entre sus pares y existe para morigerarlos un código de convivencia, más aún en esta situación histórica e inédita, deben ponerse en juego las herramientas para llevar adelante su educación emocional.

Buena recepción

“Los y las estudiantes reciben con mucha alegría y entusiasmo estos espacios, han manifestado el agrado de volverse a ‘encontrar’, teniendo siempre presente que no estamos en un ‘aislamiento social’ sino en un distanciamiento físico. Está en la esencia de nuestro carisma salesiano, la importancia del patio, por ello para nosotros, como institución, hoy las redes se convierten en patios virtuales, un lugar de encuentro y cercanía”, finalizó la especialista.

Ponerse en el lugar del otro es la clave para salir de esta cuarentena fortalecidos. Sentir el acompañamiento de los responsables de la eduación y también de los pares es la clave. “Nadie se salva solo, en esta barca estamos todos (...), importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente”, aseguró el papa Francisco en marzo al realizar su oración histórica pidiendo el fin de la pandemia.

Familia y virtualidad son hoy el presente de los jóvenes, adolescentes y niños que en cada hogar viven su propia montaña de emociones. Graficarlo sería como el comando general que maneja los pensamientos en la película Intensamente de Disney. Allí la tristeza y la alegría libran una lucha en la cabeza de una niña que va creciendo y va descubriendo nuevas sensaciones, por momentos difíciles de sobrellevar. Por esto es importante que cuando la escuela llegue -por la pantalla de la computadora, el celular o un cuaderno- a la casa de su alumno recuerde tocar la campana de los sentimientos para que salgan de su ansiedad al recreo del sosiego.

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