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Un radical de contrastes y con vocación de poder

Con 39 años gestionó y se situó como líder, pero varios hechos minaron luego su valoración social. Fue una figura política omnipresente

Viernes 28 de Mayo de 2021

Sergio Varisco fue el gran elector de la Unión Cívica Radical en Paraná, en lo que va del siglo. Llegó a la Intendencia, en 1999, siendo muy joven, con apenas 39 años, con el legado de un hombre indiscutido para toda la sociedad paranaense, como don Humberto Cayetano, su padre, aunque también con el respaldo de una militancia política que había iniciado hacia fines de los años 70.

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Varisco, una referencia ineludible de la Unión Cívica Radical (UCR)

Varisco, una referencia ineludible de la Unión Cívica Radical (UCR)

Poco más de veinte años después, su trayectoria política ya no tiene la sombra de su progenitor: es cierto que lo superó en dominio y permanencia al frente del centenario partido, con chances firmes incluso de convertirse en el sucesor del último gran líder radical, Sergio Montiel. Pero sus caídas, sus errores y equivocaciones lo distanciaron de la figura que aún hoy la comunidad paranaense mantiene por don Humberto, el deportista y buen vecino.

Por su vocación de poder –algo no muy característico en los radicales de pura cepa– o tal vez por su convicción de la necesidad de llegar a los sectores populares para construir política, moldeó modos y formas que hizo que algunos lo calificaran como “el más peronista de los radicales”, singular definició que constituyó un desafío o casi una afrenta para los correligionarios, o por qué no, un guiño para los ‘compañeros’.

Su primera gestión (1999-2003) finalizó con más luces que sombras, con una adminstración con superávit –algo que en Paraná solo volvería a repetirse en la transición entre Blanca Osuna y él, en 2015–y un evidente saldo a favor en la comparación con el caudillo radical Sergio Montiel, saliente de una caótica Gobernación.

Luego de derrotar por un exiguo porcentaje a Julio Solanas en 1999, edificó una administración como continuidad de la que había encabezada su padre. Hubo obras emblemáticas como el Colector Cloacal Noreste, la transformación del Puerto Nuevo, la estabilización de la Costanera y la progresiva habilitación del Parque Nuevo, rebautizado en 2009 como don Humberto Varisco.

En los años en que los trabajadores estatales cobraban en los devaluados federales, los empleados municipales percibían sus salarios en Lecops, moneda con más valor que la cuasimoneda provincial.

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En su período, en un contexto de fuertes reclamos sociales y de participación ciudadana por la salida de la Convertibilidad y la crisis de 2001, se instrumentaron medidas como el Ingreso Ciudadano para la Niñez de Paraná (Incinipa), pionero en el país, y casi un antecedente de lo que años después fue la Asignación Universal por Hijo. Audiencia popular, consulta popular, Presupuesto Participativo, fueron otros instrumentos que prosperaron también a instancias de un bloque oficialista en el Concejo Deliberante, integrado por distintas corrientes internas del radicalismo e incluso del Partido Socialista.

En el epílogo de 2003, en une escenario desventajoso para el radicalismo en el país y en la provincia, su buena gestión le permitió enfrentar con una importante cosecha de votos, al peronismo liderado por Jorge Busti.

El accidente que casi le costó la vida en el Acceso Norte, apenas 10 días de haber dejado el poder local–y en el que murió Mercedes Lescano– lo arrojó a un largo proceso de recuperación primero, y luego de un extenso conflicto judicial.

De a poco pudo volver al ruedo; perdió dos elecciones a la Intendencia –en 2007 frente a José Carlos Halle y en 2011 ante Blanca Osuna–, y finalmente pudo asumir su segunda gestión en 2015.

Lo ocurrido en estos últimos años es más conocido: todo lo que pueda decirse sobre su última administración pasa inadvertido ante los alcances, la repercusión y el impacto que la causa por narcotráfico, que lo llevó al banquillo de los acusados en Tribunales, y con una condena que seguía siendo aún discutida por sus patrocinadores legales.

Hubo también otros procesos judiciales (como la Causa Mutual Modelo), y luchas internas con el PRO a nivel local y nacional, que llegaron a niveles escandalosos.

Si su trayectoria pública política se remite a estos 20 años, ha sido seguramente intensa, controvertida y polémica, adherida por algunos y cuestionada por otros.

Su primera gestión lo posicionó; de la última salió envuelto en escándalos y con un proceso judicial.

La acumulación de problemas de salud desde su último tramo de gestión, el agravamiento en las últimas semanas, y la delicada situación de los últimos días, no evita lo conmocionante del fallecimiento.

En el ámbito político, Sergio Varisco será considerado como un hombre de la democracia, que supo ser un hombre abierto al diálogo con todos los sectores.

Sus acciones públicas fueron juzgadas, tanto por la Justicia, como por la comunidad al votar en junio de 2019.

Aunque si algo caracterizó a Sergio Varisco, fue su acabado conocimiento de la ciudad, de cada rincón, cada calle. El balance de su segunda gestión fue hecho en las urnas.

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En el reconocimiento de las últimas dos décadas en Paraná Sergio Varisco es una referencia ineludible, por su omnipresencia en el tablero político local por parte de la Unión Cívica Radical (UCR). Tal como había sido en el peronismo Julio Solanas hasta su última gestión entre 1991 y 2003.

Se despidió este jueves el único intendente que tuvo la UCR en Paraná, en lo que va del siglo.

Su partida abre paso a una ineludible e inevitable transición en el centenario partido. Y en esa nueva instancia, el apellido Varisco volverá a estar instalada en una nueva generación, en un lugar preponderante, casi tanto como en los 80, 90, y en el actual siglo.

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