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Un herrero de Nogoyá fabricó una bici-silla de ruedas y la donó a una escuela integral de su ciudad

Carlos “Pipi” Amarillo entregó una bici-silla de ruedas a la Escuela Integral Nº 8 "Arca de Noé" de Nogoyá, para que los chicos con discapacidad motriz puedan pasear por la localidad. El hombre de 43 años habló con UNO y explicó la emoción que sintió al regalar el dispositivo. Fotos y video. 

Viernes 11 de Septiembre de 2015

Lucila Tosolino/De la Redacción de UNO

Si es noticia, es que no es frecuente. Por eso, cada vez que alguien realiza un acto solidario hay que destacarlo, reconocerlo. Se trata de Carlos “Pipi” Amarillo, un herrero de 43 años oriundo de Nogoyá, que fabricó una bici-silla de ruedas y la donó a la Escuela Integral Nº 8 "Arca de Noé" de esa ciudad.

“Pipi”, como es conocido en su comunidad, llenó de sonrisas y buena onda la institución el miércoles pasado por la tarde, cuando entregó la bici-silla de ruedas a los chicos y chicas que asisten a diario al lugar. Amarillo explicó a UNO que se realizó un sencillo acto en el establecimiento, donde la directora, maestras y estudiantes recibieron su proyecto con mucha emoción.

“Se trató de un momento inexplicable, indescriptible. La emoción que se vivió en el lugar fue única. La alegría que tenían tanto los chicos como los docentes fue impactante, tanto, que me hizo llorar”, explicó Carlos.

La sencilla ceremonia fue en el patio de la Escuela Integral Nº 8 "Arca de Noé". Amarillo se hizo presente con el dispositivo listo para que los chicos y chicas lo probaran y disfrutaran de un recorrido por la institución. “Los estudiantes pasearon por el lugar y se divirtieron mucho. La verdad es que fue muy emocionante que me cayeron lágrimas sin parar. Nunca pensé sentirme tan feliz con tan poco. Es impresionante lo bien que se siente ayudar, me gusta mucho ayudar”, manifestó el herrero de 43 años, que también se dedica a hacer trabajos de carpintería.
Ahora, las docentes de la Escuela Integral Nº 8 tendrán la posibilidad de trasladar a los estudiantes con mayor discapacidad motriz hasta una plaza en la que realizan actividades al aire libre o también podrán pasear con los chicos y chicas por la ciudad.
La bici-silla de ruedas estará a disposición de la comunidad nogoyaense, ya que quedará en la institución educativa a disposición de quienes la quieran solicitar para un fin de semana.


La iniciativa
“Pipi” contó que la iniciativa surgió exactamente hace cuatro meses cuando estaba mirando fotos en Internet. “Me llamó la atención una bici-silla de ruedas de un joven en Estados Unidos. Vi cómo estaba hecha y me di cuenta de que no era tan complejo, así que decidí hacer una, me lo plantee como un desafío”, detalló.
Fue así que durante cuatro meses, Carlos trabajó en sus ratos libres en el taller que tiene en el fondo de su casa, en Nogoyá. Primero armó la silla de ruedas y luego la acopló a una bicicleta.
“Empecé por la silla. La medí, la probé e hice todo lo necesario para que quede segura para que no genere ningún inconveniente”, explicó el herrero y agregó: “Luego seguí con la bicicleta. Como ésta era cara, le pedí a mis amigos y conocidos si tenían una para regalar. Finalmente mi papá me dio una que tenía y así pude armar la bici-silla de ruedas”.
Amarillo probó la bici-silla de ruedas en su casa y en la calle con gente, una vez que ésta estaba terminada decidió donarla. “Quería regalarla a una escuela especial para que la usen los chicos con mayor discapacidad motriz, para que ellos puedan pasear y disfrutar del aire libre. Así que hablé con la directora de la Escuela Integral Nº 8 y ella aceptó encantada la propuesta de recibir la bici-silla de ruedas”, relató.



El éxito y la continuidad
Carlos explicó que cuando entregó el miércoles pasado la bici-silla de ruedas todo salió muy bien, fue un éxito. “Todos querían subirse a la bicicleta y pasear. Lo hicieron quienes tienen una discapacidad motriz y quienes no. Fue un éxito el rodado”.
“Por el momento no tengo pensado seguir haciendo bici-sillas, aunque puede que sí. Todo es muy reciente”, manifestó “Pipi” consultado si pretende seguir con la fabricación de estos dispositivos.
El hombre de 43 años aclaró que su objetivo no es ganar dinero sino “regalar sonrisas”. “Lo hice con intensión de 'no currar', sino con la intensión de que la pueda usar alguien que la necesite”, finalizó.
 

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