Carnaval
Domingo 04 de Febrero de 2018

Un fin de semana en el que Paraná volvió a tener ritmo propio

El carnaval de la capital provincial mostró el trabajo de cientos de personas que recibieron aplausos del público como reconocimiento

Si hay algo que se nota en las comparsas, es la felicidad con la que encaran el baile. No hay tristezas o estas quedan para otro momento; es que así es el carnaval y en Paraná se vivieron dos noches de baile, de alegría compartida, de batucadas y aplausos. Muchas familias llegaron a cada una de las dos presentaciones a Puerto Nuevo y vivieron un gran espectáculo.
Plumas, trajes, tocados, una ornamentación prolija, de nivel y confeccionada con esfuerzo y dedicación se pudieron apreciar en un corsódromo que encontró su lugar, una vez más, junto al río que le da nombre a la capital provincial.
Los carnavales en la provincia tienen en el haber de sus historias las calles donde nacieron, las mismas que escucharon sus primeros tambores. Hay localidades en Entre Ríos que los practican desde antes del siglo pasado. Entonces representaron un momento, solo unas horas al año, en donde los pobres salían a las calles de tierra disfrazados o pintados de colores, con ornamentos festivos y así le contaban al mundo que estaban vivos.
Entre corso y carnaval hay diferencias, pero se abrazan por estas horas. En la búsqueda de algunas definiciones locales, la primera es la fiesta donde participan todos. Es la festividad en su conjunto, los días que dure. Son corsos cuando la participación activa saca al espectador de ese lugar y lo pone en el baile central, es la procesión, el espectáculo particular que ofrecen las formaciones y comparsas. En Paraná brillaron los tambores de los negros, los discriminados y descalzos con ritmos que de alguna manera, siglos después, resurgen cada verano. Así ocurre en numerosas localidades, cada una a sus particularidades, con sus características propias.
Y algo de todo eso se vivió el sábado y ayer por la noche en el carnaval paranaense con su colorido, el brillo propio y ese ritmo contagioso.
Las comparsas y batucadas animaron a los miles de paranaenses que se acercaron a disfrutar de la propuesta; la comuna contó 10.000 personas el sábado, habrá que ver hoy qué números manejaron anoche; desde que todo empezó poco después de las 21, se esperaba por los exponentes de Hasenkamp: Malibú y Marumbá.

Esfuerzo colectivo
La organización de esta iniciativa estuvo en las manos de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad como también ocurrió años anteriores y el corsódromo fue ubicado en toda una zona que quedó delimitada entre la Sala Mayo y la Plaza de las Colectividades; entre otras premisas, se cumplió con la prohibición del uso y venta de espuma y de fuegos de artificio sonoros.
Anoche, como el sábado, las agrupaciones mostraron aquello por lo que tanto trabajaron durante meses, sus bailes y ritmos, la alegría de poder dejarse llevar ante un público que los aplaudió y disfrutó del espectáculo. Es que además, las dos noches fueron propicias, calurosas, sí, pero tan cerca del río la temperatura también jugó un papel agradable que permitió disfrutar.
Con entusiasmo, los integrantes de las distintas formaciones se reunieron cada tarde –y también por las noches– a ensayar, a pegar o coser lentejuelas, plumas y canutillos a los trajes, espaldares y tocados que lucieron.
La mayoría ya tiene una extensa trayectoria en las fiestas carnestolendas, y reviven cada año la pasión que heredaron de otros familiares, o que se fueron contagiando al ver bailar a algún amigo o vecino; más de uno lo lleva como una tradición, como parte de sí mismo.
Fueron noches de festejos en las que cada grupo puso un gran esfuerzo en brindar lo mejor, ya que le han quitado horas al sueño para practicar los pasos de las coreografías o hacer presentaciones en otras localidades, actividad que les permite juntar fondos para mejorar los vestuarios de cada puesta en escena.
Así, unos 1.000 participantes entre pasistas, integrantes de batucadas y baterías, se brindaron por completo. Malibú y Marumbá tenían todo listo para sumarse anoche a las comparsas locales.
Los espectadores, en general llegaron en familia y grupos de amigos ocuparon los espacios disponibles con sillones, reposeras, y también en las gradas levantadas en el lugar para ver mejor y estar más cómodos.
Entre las comparsas que participan de Paraná estuvieron Fantasía, Estrella del Este, Brinquedo Do Samba, Salgueiro, X Mmarí, El sol sale para todos, Emperatriz y Los Escultores del Arte cuyos integrantes en su mayoría son niños de la biblioteca Laura Vicuña de barrio Toma Nueva. También tuvieron su pasada La Banda Infanto Juvenil y la Batería NN de San Benito.
Entre las agrupaciones, por ejemplo, Emperatriz es oriunda del barrio Pagani, cuenta con unos 85 integrantes y dijeron que este fin de semana representaron a África. Pero eso no es nada, les llevó todo 2017 tener listos los trajes y las coreografías. Señalaron que este es su tercer año y que desfilarán en otras provincias y localidades a las que fueron convocados.
Batería NN tiene 50 integrantes y un año de formación; además de integrantes de San Benito, también los tienen de Colonia Avellaneda. Dicen hacer samba-enredo, un ritmo proveniente de Brasil y diferente a la batucada.
También se conoció parte de la historia de X Mmarí que en esta oportunidad presentaron la unión que lograron con Batucada Imperial: sus 80 integrantes representaron a la vida alrededor del Casino, con carrozas alusivas. La formación lució su despliegue de trajes que mostraron brillo y originalidad.
Así, una vez más, los carnavales de Paraná mostraron el esfuerzo y el trabajo de cientos de personas que se brindaron por completo, y en el aplauso de los espectadores, tuvieron su reconocimiento.

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