Causa "Melli"
Miércoles 12 de Septiembre de 2018

Un careo dejó mal parado a uno de los médicos del Hospital Militar

En la causa Melli carearon a los médicos Berduc y Ferraroti. Ambos tuvieron contacto con los mellizos Valenzuela Negro en el momento de la derivación desde el Hospital Militar al IPP. Berduc queda como el único que sostiene que el bebé varón estaba grave.

Los médicos Alfredo Berduc y Juan Ferraroti fueron sometidos a un careo este miércoles en la continuidad del juicio por la causa Melli, en la cual están imputados los dueños del Instituto Privado de Pediatría (IPP) Miguel Torrealday, David Vainstub y Jorge Rossi por presunta participación en el delito de robo de bebés durante la dictadura. Fue la última audiencia de testimonios, donde también declararon el psicólogo de Abuelas de Plaza de Mayo Marcos Taricco y Matías Espinosa Valenzuela, medio hermano de los mellizos hijos de los desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzuela.
Berduc y Ferraroti son testigos en este juicio por crímenes de lesa humanidad por haber estado presentes en los momentos posteriores al nacimiento de los mellizos Valenzuela Negro en el Hospital Militar, cuando se decide su derivación al IPP. Ambos profesionales tienen diferencias gruesas en su relato: mientras Berduc dice que el mellizo varón padecía una patología cardíaca grave, Ferraroti sostiene que no tenía ninguna complicación evidente en su salud. Durante el careo, cada uno se mantuvo en sus dichos, aunque este último se desempeñó con mayor firmeza y el primero debió acomodar un par de veces su relato cuando le marcaron inconsistencias.
Los médicos se sentaron frente a frente ante el juez Roberto López Arango, quien conduce el debate de modo unipersonal. En principio Alfredo Berduc sostuvo que él no hacía guardias en ese momento –marzo de 1978– sino que se desempeñaba en el servicio de cardiología del Hospital Militar y fue llamado especialmente a la Terapia Intensiva por el caso de los mellizos. Insistió en que al niño lo vio cianótico y habló con el director del nosocomio, Marcelo Beret, para informarle que debían derivar a los dos, ya que la niña podría contagiarse alguna enfermedad en una terapia de adultos. Como dato nuevo agregó que le indicó oxígeno al niño y que con eso pudo haber mejorado. "Después me fui a seguir atendiendo y Beret le ordenó el traslado a (Juan Antonio) Zaccaría (jefe de Terapia Intensiva)", dijo.
Juan Ferraroti intentó recordarle: "Fue durante tu guardia que entraron los chicos a Terapia, a la madrugada". Y lo contradijo: "No los revisé porque no soy pediatra, pero no los vi con problemas respiratorios ni con la piel morada. Nada más la mayor frecuencia respiratoria que es normal en los bebés recién nacidos. Por el conmutador pedí a la guardia que los derivaran y a los 20 minutos los llevaron".
Cuando le preguntaron que aclarara el dato nuevo del oxígeno y por qué Ferraroti no vio eso, Berduc dijo que fue una indicación que hizo y luego se retiró. Le consultaron si tal indicación fue verbal y respondió que "nada se hace verbalmente" sino "por escrito, con sello y firma", pero su colega no vio tampoco esas anotaciones. Berduc debió también acomodar su relato y decir que en realidad no recordaba si ya tenía el cargo de cardiólogo o si todavía hacía guardias de 24 horas. Si se comprueba que fue durante su guardia en terapia que ingresaron los bebés ya separados de su madre Raquel Negro, su nivel de responsabilidad podría ser otro, por no evitar en ese momento que se consumaran los delitos de robo de bebés y sustitución de identidad. También quedaría en una posición más complicada si es verdad lo que dice Ferraroti acerca de que fue él quien gestionó la derivación al tomar la guardia de Berduc. Sí coincidieron en que el traslado fue alrededor de las 8 de la mañana.
Clarisa Sobko, militante de la agrupación H.I.J.O.S. Paraná, querellante en la causa, resaltó en diálogo con UNO que Berduc es el único testigo que sostiene la supuesta gravedad del bebé. "Venimos evidenciando que el doctor Berduc incurre en contradicciones, que nosotros sostenemos que son mentiras. Ahora dice cosas que no dijo antes; ahora dijo que le dio oxígeno al mellizo varón, eso no lo había manifestado antes. Entendemos que no tiene que ver con un olvido sino con que eso no había pasado", expresó.
"Después de este careo sostenemos la hipótesis de que el mellizo varón no tenía la enfermedad que manifiesta Berduc, un problema cardíaco grave y corría riesgo su vida. Es el único que dice eso, no hay ningún otro testimonio que lo manifieste ni en la causa Hospital Militar ni en esta", señaló Sobko.

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Dudas sobre la falta de memoria

Marcos Taricco, psicólogo de Abuelas de Plaza de Mayo, declaró en el juicio para relatar detalles de una reunión que tuvo con los cuatro socios del IPP –Torrealday, Vainstub, Rossi y el fallecido Ángel Luis Schroeder– en el año 2013. En aquella oportunidad acompañó a Sabrina Gullino Valenzuela Negro, la beba mujer que restituyó su identidad en 2008, y a su hermano Sebastián, con el objetivo de conseguir datos que permitan encontrar al melli varón, que continúa desaparecido. Sin embargo, dijo que recibieron como respuestas supuestos olvidos que a él le despertaron dudas. "No recordaron quién los atendió ni quién los retiró. Insistieron en que quien debía saber es el profesional que había hecho la derivación del Hospital Militar. No sabían si habían cobrado por esa internación. Me generaba dudas el no recuerdo. Había muchos elementos para que dieran respuestas y no las pudieron dar", manifestó.
Taricco mencionó que los socios del IPP se refirieron a la modalidad de atención de 1978, que consistía en un "servicio abierto", donde otros profesionales de Entre Ríos internaban a sus pacientes en neonatología y se hacían cargo de la atención, por lo cual ellos no serían los responsables del tratamiento de los mellizos. "Ellos refirieron que no tuvieron ninguna participación en la atención, pero contaron que hacían guardias de 24 horas. Evaluaron que por los costos que se pagaron, la niña estaba más complicada que el niño y que las historias clínicas se perdieron en una inundación. Pasa muy frecuentemente que cuando uno va a buscar información, le digan que los lugares se inundan", reseñó y reflexionó en tono irónico.
También dijo que los médicos hicieron "comentarios risibles" sobre Berduc, acerca de que "no hacía buenos diagnósticos", por lo cual no lo tenían como cardiólogo de consulta.

"Ya nos perdimos 40 años de estar con mi hermano"

Matías Espinosa Valenzuela, hijo del detenido desaparecido Tulio Valenzuela y de Norma Espinosa, fue el último en declarar este miércoles. Relató parte de su historia de vida, contó sobre su encuentro con su hermana Sabrina poco después de que ella restituyera su identidad, y habló sobre el daño causado con el delito de apropiación de la que todavía es víctima el Melli. "Pasaron 40 años, no porque nosotros no lo busquemos, sino porque están negando información vital. Queremos de vuelta a nuestro hermano para intentar recuperar algo del tiempo perdido. Ya nos perdimos 40 años de estar con él. Queremos saber a quién se lo entregaron, no puede ser que no sepan", sostuvo.
Matías enumeró también distintas hipótesis sobre lo que pudo haber pasado con su hermano. Por ejemplo, indicó que el IPP podría ser una "zona segura", lo que permitió que la familia apropiadora lo llevara a internar seis días después. Mencionó también las circunstancias por las cuales está convencido de que los imputados estuvieron al tanto de todo, ya que por lo menos debieron ser consultados para el cobro de la internación, para el registro con nombres falsos o NN y para el alta.

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