Espacios Públicos
Martes 13 de Marzo de 2018

Un alambrado que cruza el arroyo Las Conchas impide el paso y genera polémica

No se sabe el origen del obstáculo que atraviesa ambas costas, pero suponen que lo puso un baqueano para que no se le escapen sus animales

En el arroyo Las Conchas, a unos 400 metros de la desembocadura del Espinillo, fue colocado un extenso alambrado que impide el paso normal de cualquier embarcación. Con este panorama se encontró hace unos días un grupo de navegantes que se internó en ese curso de agua en una tarde de travesía para disfrutar de los paisajes que ofrecen las costas entrerrianas.
Carlos, un kayakista de Paraná que prefirió no difundir su apellido, fue uno de los que observó desconcertado y sorprendido esta obstrucción, y contó a UNO que es la primera vez que se topan con este tipo de barreras. "Generalmente vamos remando hacia el parque San Martín o para Villa Urquiza, pero esta vez agarramos por Las Conchas y 400 metros para arriba de donde desemboca el Espinillo nos topamos con un alambre primero y después con un alambrado en medio del arroyo", expresó.
En esa vía de navegación suelen transitar canoas, kayaks, piraguas y otras pequeñas embarcaciones que pueden avanzar en una profundidad que fluctúa entre uno y tres metros, según la zona. Alarmado no solo por la imposibilidad de pasar sino por el peligro que representa que alguien no alcance a divisar el obstáculo y sufra un accidente, Carlos decidió hacer pública la situación, que incumple normativas vigentes. "No hay forma de que alguien pueda colocar ese alambrado amparado en la legislación. Esto es fruto de que nadie controla nada", opinó.
Consultada sobre el tema, la abogada María Emma Bargagna, aclaró: "Los ribereños no pueden impedir a alguien navegar, ni flotar o nadar. Con el Código Civil actual no están prohibidos los alambrados siguiendo la línea sobre la costa, sí lo está tirar, por ejemplo, un hilo de acero entre lado y lado del río o el arroyo, de manera que no se permita circular". En este marco, refirió al artículo 1975 del Código Civil y Comercial, que especifica que "los dueños de inmuebles linderos a un cauce no pueden realizar ninguna obra que altere el curso natural de las aguas, o modifique su dirección o velocidad, a menos que sea meramente defensiva. Si alguno de ellos resulta perjudicado por trabajos del ribereño o de un tercero, puede remover el obstáculo, construir obras defensivas o reparar las destruidas, con el fin de restablecer las aguas a su estado anterior, y reclamar del autor el valor de los gastos necesarios y la indemnización de los demás daños".
"Los arroyos son de jurisdicción provincial. En teoría no se puede colocar un obstáculo en un arroyo", manifestó por su parte Pablo Follonier, también abogado, quien además invocó el artículo 235 del Código Civil y Comercial, que menciona a los arroyos como "bienes pertenecientes al dominio público".
A su vez, citó el artículo 85 de la Constitución Provincial, que indica que "los recursos naturales existentes en el territorio provincial corresponden al dominio originario del Estado entrerriano, que ejerce el control y potestad para su aprovechamiento, preservación, conservación y defensa".
Pablo, otro asiduo kayakista que también cruzó por la zona, coincidió en que no se debe impedir la circulación por los arroyos. Sin embargo, comentó: "Hace dos semanas pasé remando con un amigo y preguntamos a alguien que estaba en el lugar por qué pusieron un alambrado y nos respondió que es por los animales, que se van de campo a campo y se los faenan".
"Si bien se trata de campo privado, el agua no lo es, pero ahí la navegación es más complicada, no hay mucha profundidad y hay que conocer", dijo, y aclaró que no sabe quién es el propietario del lugar, pero lo justificó: "Pudimos navegar sin ningún problema y pasar incluso a través del alambrado. Nosotros vamos de paseo, a sacar fotos, pero lo que suele ocurrir es que hay mucha gente que va a cazar o se mete por el arroyo a robarles ganado a los propietarios del campo".
No obstante, Carlos, quien se vio afectado por la barrera que obstaculiza el libre paso por el arroyo Las Conchas, compartió su preocupación y si bien no hará una denuncia formal, se mostró confiado en que alguna autoridad intervenga y retire ese vallado, que además "puede producir un desequilibrio ecológico o daño ambiental", dijo, y concluyó: "Para que a alguien no se le escapen los animales puede tranquilamente poner un alambrado en la costa y no cortar el paso".

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