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Trombofilia, un reclamo al sistema de salud y el milagro de Teo

Rocío sufre trombofilia y al no tener la cobertura de su obra social, debió costear de diferentes formas el tratamiento durante su embarazo.

Miércoles 05 de Enero de 2022

Durante el embarazo los cuidados de salud de la mujer se multiplican. Cuando la futura madre enfrenta un problema de salud, los cuidados son mayores. Esto sucede con la trombofilia: una condición hereditaria o adquirida que determina la existencia de mayor predisposición a la formación de coágulos y trombos. Rocío García tiene 33 años, es oriunda de Paraná y tiene las dos variantes de trombofilia. UNO dialogó con ella y contó su historia para tener a su segundo hijo.

Rocío no pudo recibir un diagnóstico certero desde el principio. Antes de tener a su hijo: "Perdí dos embarazos, me tuvieron que hacer raspado, después un embarazo utópico donde, al parecer, nunca se desarrolló el embrión y debí tomar medicación para expulsar el saco gestacional", relató. Allí, tras esas pérdidas fue cuando los médicos resolvieron realizarle estudios.

La licenciada en Psicopedagogía y profesora en Educación especial explicó que la condición adquirida se desarrolló tras tener a su primera hija, a los 22 años: "Recuerdo que me enteré que estaba embarazada en la novena semana de gestación y todo salió perfecto, sin ningún problema"

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El peregrinaje por salvar una vida

Como sucede con muchas mujeres en el país, Rocío tuvo dificultades para recibir el tratamiento: "Cuando me dieron el diagnóstico, la obra social no me reconocía la medicación que me indicó mi doctor, unos inyectables. Recuerdo que era fin de mes y no tenía plata. Cuando fui a averiguar el precio, valían 15 mil pesos los diez inyectables"

A partir de la negativa por parte de la obra social, la paranaense tuvo que optar por otras alternativas para iniciar su tratamiento. "En ese momento no tenía tarjeta de crédito y tuve que pedirle a mi mamá la de ella". Además, su doctor se solidarizó con su situación y le facilitó algunas inyecciones para el primer mes porque "debía colocármela en ese mismo momento. No había ninguna enfermera disponible y me las apliqué yo". "Utilizamos el aguinaldo del mes siguiente para comprar las inyecciones, ahorrábamos y recibimos ayuda de nuestros familiares", acotó Federico, su compañero y papá de Teo.

Para este momento, Rocío transitaba su quinto embarazo: "El bebé ya tenía un corazón latente, había vida. Nosotros habíamos atravesado tres pérdidas. El saber que no tenía la medicación y que podía perder a este bebé era lo más doloroso, porque era necesaria para que él naciera". Ante la falta de dinero, recibió la idea de vender rifas para costear el tratamiento y llevó su caso a la justicia ante la negativa constante de IOSPER de cubrir las inyecciones. "El abogado Marcos Pita me derivó con una colega que trata los casos de esta entidad, que no me cobró nada. Cuando vos buscás ayuda para sustentar un gasto económico, pensar en abogado es gastar plata. Por suerte, salió un recurso de amparo a mi favor que obligó a la prestadora a cubrir la medicación en su totalidad".

Gracias a las distintas rifas y ventas que realizó, Rocío logró cubrir su medicación durante y después de su embarazó, así como los distintos análisis que debió hacerse incluso después de que Teo, su hijo, llegara al mundo. En un estado tan delicado, no dejó de pelear por sus derechos y el de su hijo: "Era engorroso ir con una panza gigante puerta por puerta a pelear para que no se demore la medicación. Iosper me hacía presentar los mismos papeles todos los meses para recibir la medicación aunque ellos ya tenían todos los datos, de mi diagnóstico, de mis inyecciones y el recurso de amparo". A pesar de que la obra social prometía la medicación de diez a 15 días, la madre estando en estado avanzado de su embarazó debía ir a reclamar ante la falta de cumplimiento: "no les pienso perdonar esa medicación porque la voy a donar y eso hice, la fui peleando".

Acompañamiento y empatía

Existen muchísimas mujeres en el país que atraviesan esta misma situación, compleja y delicada. "Un grupo de trombofilia se contactó conmigo al ver mis estados y las cosas que compartía, porque contamos a todos nuestra historia para pedir ayuda, ideas, a alguien que nos auxilie a conseguir la medicación. A partir del boca en boca, este grupo me facilitó inyecciones", recordó Rocío. "Una va conociendo distintas personas que se comunican con vos y tienen lo mismo. Es impresionante la cantidad de mujeres que tienen la condición tras perder embarazos que no es poca cosa. Es un proceso físico y emocional, que afecta a los vínculos en la familia cuando es tan deseado y esperado", reflexionó.

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La agrupación de mujeres funciona sobre un sistema de ayuda mutua entre mujeres y Rocío no se quedó atrás y se solidarizó con mujeres en su situación: "todas esas cajas que me llegaron después del nacimiento de Teo, por la demora de Iosper, fueron donadas a una chica de Rosario para que su embarazo prospere y hoy tiene siete meses de embarazo", recordó muy orgullosa, "fue tal cual una cadena de favores".

Visibilizar la realidad

Aunque Rocío tuvo un "final feliz", decidió mostrar la realidad detrás del nacimiento de Teo con una sesión de fotos que compartió en sus redes sociales: "Después de todos los altibajos en el proceso de ser mamá por segunda vez...hoy puedo gritar con toda mi alma.... "Sí, se puede", se lee en el posteo disponible en su perfil de Facebook.

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"En uno de los grupos que estoy yo, nos invitan a subir una foto de nuestro bebé con las inyecciones para las que lograron ser madres para apoyar a quienes estén transitando su duelo y ayudarlas a sanar para que vuelvan a intentar. También es para quienes estén en el proceso y demostrarles que sí se puede", explicó la docente paranaense. También en el texto agradeció a la solidaridad de aquellas personas que la ayudaron y se solidarizaron.

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La historia de esta docente es sólo una de las miles que transitan un sinnúmero de mujeres en el país. Aunque existe el artículo 23 de la Ley Nacional N° 27.611 de Atención y Cuidado Integral de la Salud durante el Embarazo y la Primera Infancia, las obras sociales no cubren el análisis que diagnostica la condición, por más que ésta permita el acceso a estudios de diagnóstico gratuitos y a los tratamientos, tanto en servicios públicos como con obra social.

Respecto a un futuro, "me encantaría que las obras sociales cumplan, pero va más allá, se trata de un diagnóstico temprano porque, si no te toca, no te enterás. Las redes sociales son fundamentales para enterarte y saber que no estás sola y no sos la única, nos puede tocar a cualquiera", reflexionó la madre de Teo. "La trombofilia debería ser un estudio generalizado para todos. Por eso es importante también la ley, para quienes deseemos ser mamás lo podamos ser sin ganarnos la lotería o trabajar cinco trabajos para costear la medicación: vendí ropa usada, muebles, tortas dulces, mi esposo hizo horas extras en su trabajo o las rifas. Espero que alguien algún día pueda hacer posible la ley de trombofilia".

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