Paraná
Lunes 25 de Junio de 2018

Triste, solitario y lamentable final, donde hay cada vez más dolor social

Por el incendio de su casilla en el Volcadero, murió José, que distintas versiones lo identifican como un excombatiente de Malvinas

Un sobreviviente de Malvinas, y de los barrios del Volcadero de Paraná. Un hondo pesar causó en la comunidad de los barrios aledaños, –y de las instituciones civiles que están donde no llegan los distintos estamentos del Estado–, la muerte de José Blasetti, apodado El rosarino, a causa del incendio de su precaria vivienda ubicada frente al centro de salud San Martín. Ocurrió a las 5 del sábado, y durante la jornada de ayer el párroco de Nuestra Señora de Guadalupe, Ricardo López, junto a la Policía y a organizaciones como Suma de Voluntades y La Poderosa realizaban los trámites para poder darle sepultura a su cuerpo, que permanecía en la morgue de Oro Verde.
"Un excombatiente de Malvinas, un sobreviviente, como tantos en estos barrios de San Martín, Antártida, Mosconi, Barranquitas Oeste y Balbi, comunidades que viven alrededor del Volcadero. La falta de acceso a salud y educación, la carencia de una alimentación diversa y el trabajo con la basura en pésimas condiciones caracterizan demandas transformadas en urgencias que se agudizan en un contexto que poco acompaña", posteó en el Facebook el padre López.
En diálogo con UNO, el prelado indicó que José, de 56 años, vivía en situación de calle, y desde el comedor parroquial se le daba ayuda con la comida.
"Él juntaba la basura y luego vendía lo que podía juntar. Tenía una pensión, pero no le alcanzaba para mucho, y nosotros lo ayudábamos como podíamos", relató.
El fatídico sábado, poco antes de amanecer, el barrio se estremeció con gritos y fuego. Pasadas las 5, cuando los vecinos salieron de sus viviendas para tratar de ayudar, pudieron ver que El rosarino pudo escapar del fuego, pero a los pocos metros cayó muerto. Y ya no pudieron hacer nada.
El sacerdote estimó que el incendio se produjo como consecuencia de intentar calefaccionar el interior, ante el intenso frío de la madrugada. La pequeña casilla de madera y chapa de dos por dos metros ardió inmediatamente.
Dos días después, es decir ayer, aún seguían con las diligencias para poder enterrar el cuerpo.
"Estoy pidiendo el cuerpo para enterrarlo", contó a UNO ayer al mediodía. Es que, dijo, la familia no tenía ningún propósito de reconocer el cuerpo.
Distintas versiones sitúan a José en la zona desde hace cinco o siete años. Por ejemplo, desde la organización no gubernamental Suma de Voluntades se indicó ayer que prácticamente desde que iniciaron su trabajo social en la zona, José Blasetti era uno de los alcanzados por esa desinteresada y vital ayuda social que se presta en esos barrios.
También hay coincidencias acerca de su problema con la adicción al alcohol.
"Él siempre contaba que era un excombatiente, pero ahora indagando no podemos encontrarlo en la lista. Pero siempre hablaba de esa historia suya, y el pasado 2 de abril, en misa pidió por sus excompañeros. Pero es algo que no pudimos confirmar o descartar. Dimos con un hijo que vive en Buenos Aires, que nos contactó con su mujer que vive en Rosario, pero nadie quiere hacerse cargo, o venir y reconocer el cuerpo y darle entierro. Tiene tres hijos, pero ninguno quiso venir", relató el cura párroco de Guadalupe.
Desde Suma de Voluntades también lo identificaron como excombatiente de Malvinas, aunque intentaban aún dilucidar tal situación.
"Él decía que cobraba una pensión. Tal vez no estuvo en la isla como excombatiente, sino que haya sido de los que se preparaban en el continente. Se me ocurre eso, tal vez conociendo la historia", remarcó López. Por su parte, Anabella Albornoz, de Suma de Voluntades, dijo a UNO que la pensión que tenía, según testimoniaba el mismo José, era para sus hijos; ellos la cobraban.
"Acá confluyen una serie de responsabilidades. La de él, pero también se cansó de pedir ayuda por todos lados. No consiguió nadie que lo asistiera en la cuestión de adicciones, en vivienda, que lo asistiera con un puesto de trabajo. Estaba por entrar en la planta de reciclado, pero como tenía una pensión no podía", insistió el párroco.
Suma de Voluntades posteó en su Facebook: "José Blasetti, El rosarino para algunos, el Toca para otros... excombatiente de Malvinas, siempre sonriendo, siempre amable, siempre contando historias... Esta vez, es su historia la que duele... Sobrevivió a la guerra pero no a la indiferencia... Murió en la madrugada del sábado, incinerado en su casilla del barrio San Martín; el fuego se llevó todo en minutos, se lo llevó al Toca, a sus perros, el barrio lo llora, sus gritos se siguen escuchando. Gritos que acompañaremos con más fuerza para visibilizar la vida de los asentamientos".
La definen como una muerte evitable, como la de José Viva, el hombre que siempre caminaba con su mamá y que falleció a pocos meses de la desaparición de ella, tal como informó UNO el sábado.


Robaron la comida en el comedor parroquial

El comedor donde iba El rosarino para obtener su vianda sufrió en la noche del domingo o la madrugada de ayer un cuantioso robo de productos.
El padre López informó ayer que a la par de los trámites para que le den el cuerpo del hombre en situación de calle que falleció el sábado, estaba bregando para poder obtener alimentos que le permitan no interrumpir la necesaria asistencia en el barrio.
Al comedor parroquial ubicado en calle República de Siria al 400 asisten unas 190 personas, a quienes se les entrega una vianda. Según contó el prelado, se robaron unos 100 kilogramos de carne –80 de carne vacuna y 20 de pollo–, todo producto de donaciones. Además, se llevaron también bolsas con verduras, papas y zanahorias.
Finalmente, con el paso de la jornada pudieron contar con alimentos para poder brindar la asistencia al caer la tarde.

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