Solidaridad

Trasplante: Solidaria, le donará un riñón a su amiga

Luciana necesita un trasplante renal y Silvia, con quien forjó una férrea amistad, va a donarle uno de sus riñones. La operación se hará dentro de un mes

Miércoles 25 de Agosto de 2021

Luciana necesita un trasplante renal, que finalmente se va a concretar el 29 de septiembre, prácticamente dentro de un mes. Y su amiga Silvia Bustos será quien le done un riñón, luego de confirmar que son compatibles y de cumplir con todos los requisitos que legales exigidos cuando se trata de un donante no parental.

Concretar los estudios y los trámites les llevó unos dos años, y en medio de la alegría y la ansiedad ante la proximidad de la fecha, Silvia compartió su testimonio, colmado de amor y solidaridad, para que se conozca que es posible ser donante en vida de este tipo de órganos y que más personas piensen en la idea de que pueden salvar a un ser querido con solo dar este paso.

En este marco, contó a UNO que conoció a Luciana porque sus esposos eran amigos, y forjaron entre ellas también una amistad. Y entre charlas, supo que Luciana tiene una enfermedad hereditaria que se agravó luego de ser madre, por la que debe someterse periódicamente a diálisis.

Con el tiempo y debido a su estado de salud, Luciana ingresó en la lista de espera del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), aguardando un trasplante renal, una intervención quirúrgica que puede contemplar la posibilidad de que sea un donante vivo quien aporte uno de sus riñones.

Por distintas cuestiones, nadie en la familia de Luciana puede ser donante. A esto lo supo Silvia, quien no lo pensó mucho y le ofreció a su amiga que se hicieran los estudios de verificar la compatibilidad entre ambas, ya que comparten el mismo grupo sanguíneo.

Fue una decisión tomada con el corazón y desde la más absoluta generosidad, y cuando les confirmaron esta cuestión, según recordó, hubo una sucesión de emociones. “Hay riesgo como en toda cirugía, pero en ningún momento pensé en volver atrás. Cualquiera puede hacer una vida normal con un solo riñón, a lo mejor hay que comer con menos sal, así que no lo dudé”, expresó Silvia.

“Sé que vamos a estar monitoreadas, bien cuidadas. Luciana va a necesitar aislamiento y estar internada 10 días, yo solo cinco y no voy a tener que estar aislada”, mencionó sobre la intervención, que se va a llevar adelante en un reconocido sanatorio de calle Buenos Aires, en la capital entrerriana, donde ya se vienen realizando hace años trasplantes renales.

Su esposo Raúl la apoyó en esta decisión, que fue compartida con sus hijas y nietos, sabiendo que la solidaridad es parte del ADN de Silvia, quien es integrante de la Fundación Arco Iris, que acompaña a niños con cáncer que realizan su tratamiento en el hospital materno infantil San Roque y a sus familiares. “Trabajar en Arco Iris también despierta un montón de cosas. Siempre fomentamos la donación voluntaria de sangre, porque los chicos la necesitan”, aseguró la mujer, contemplando todo el tiempo la posibilidad de ayudar a otros.

Sobre este proceso que están atravesando ahora con su amiga, destacó: “En su momento lo hicimos público y se sumó más gente a averiguar, a preguntar cómo se puede ser donante en vida, lo que me pareció buenísimo, porque es lo que buscaba: que aparte de ayudar a Luciana a mejorar su calidad de vida, más gente tome conciencia de que puede salvar a un hermano, a un amigo o a otra persona que lo está necesitando. El riñón y el hígado son órganos que se pueden donar en vida”.

“Hay muchos chicos con problemas renales. Y en general, hay alrededor de 9.000 personas en lista de espera a nivel país aguardando un donante”, dijo, en referencia a las cifras que a diario publica el Incucai, que ayer reflejaban que en la Argentina 9.659 pacientes aguardan un trasplante, de los cuales hay 6.944 que lo precisan para salvar su vida.

Solidaridad multiplicada

Por su parte Luciana envió un mensaje a UNO en el que comentó: “Escribo estos renglones para concientizar e invitar a la gente a la donación de órganos en vida. Si alguien tiene un amigo, familiar, vecino, que esté necesitando mejorar su calidad de vida, que no dude en que puede ayudarlo. Hoy me tocó a mí, después de varios años de amistad con Silvia, y de otros años en diálisis: ella decidió de todo corazón y con la mejor predisposición animarse a la donación de uno de sus riñones, para poder mejorar mi calidad de vida”.

La joven hizo hincapié en que o hay que tener miedo, y recalcó: “Donar órganos salva vidas, y hoy te lo digo yo que lo veía lejano y estoy a un paso de mejorar mi calidad de vida”.

“Estoy super agradecida con Silvia”, destacó, y agregó: “Todo esto fue posible también a la gran labor del abogado Emilio (Fouces). Gracias a él, en medio de una pandemia, siguieron en trámite los papeles”.

Silvia coincidió con el agradecimiento al letrado, que al ser consultado por UNO, indicó que la ley 24.193 es la que regula este tema y establece que la donación de órganos entre familiares -incluyendo a los cónyuges- no necesita autorización judicial, sino solo la expresa voluntad del donante. No obstante, cuando no hay un vínculo parental requiere autorización de un juez, que en este caso: “Lo que se procura con esto es evitar el tráfico de órganos, un comercio que se da en el mundo. Que esté la decisión de donar de alguien que no es pariente de receptor no es algo muy común”, dijo Fouces, quien patrocinó de manera altruista a ambas mujeres en este proceso en que necesitaban del aval de la Justicia para seguir adelante con el trasplante.

A su vez, explicó: “Los jueces en estas situaciones investigan que efectivamente haya una libre voluntad de donar y que no haya otro interés”.

“En este caso tuvimos que comprobar que hay una relación de amistad de hace muchos años entre ellas, y lo hicimos mediante fotos, testigos y un montón de elementos que presentamos ante el Juzgado de Familia N° 1, a cargo de la jueza Rosario Moritán, quien evaluó todas las pruebas y firmó la autorización”, manifestó por último, destacando la solidaridad de Silvia.

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