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Trasplantada de corazón y pulmones corrió su primera maratón

Paula González tiene 23 años y es de Federación. En el Día Mundial del Paciente Trasplantado, contó cómo le cambió la vida su ángel donante al ser trasplantada

Sábado 05 de Junio de 2021

Se conmemora hoy el Día Mundial de los Pacientes Trasplantados, una fecha promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de crear conciencia sobre la importancia de la donación de órganos y cómo la gente trasplantada puede mejorar su calidad de vida.

Si bien ya se realizaron 592 trasplantes este año, en la actualidad son 6.971 personas las que están en lista de espera del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai).

Paula González maratonista trasplantada Federación.jpg

A veces se trata de casos de salud muy complejos. Pero los testimonios de quienes ya atravesaron esta instancia y hoy disfrutan de una nueva vida renuevan las esperanzas y dan cuenta de la importancia de concientizar al respecto, aun cuando en nuestro país rige la Ley Nacional N° 27.447 de trasplante de órganos, tejidos y células –conocida como la Ley Justina, en homenaje a Justina Lo Cane, la niña de 12 años que falleció en noviembre de 2017 esperando un corazón– establece que todos los mayores de 18 años son donantes y llegado el momento los médicos pueden realizar la ablación sin que sea necesario un permiso de la familia, a menos que hayan expresado en vida lo contrario, excepto cuando se trata de menores de edad, cuando sí se necesita la autorización de padres o tutores.

Son muchos los entrerrianos que recibieron un trasplante y hoy pueden celebrar la vida. Tal es el caso de Paula González, quien hoy tiene 23 años y es oriunda de Federación.

La joven nació con una cardiopatía congénita que le provocó una hipertensión pulmonar severa, una dolencia que reviste un severo riesgo para quien la padece.

Pudo convivir con su enfermedad durante muchos años, aunque con muchísimas limitaciones: los deportes, por ejemplo, era una de las cosas que soñaba hacer, pero no podía, ya que sus frágiles órganos no podían soportar ningún esfuerzo.

Con el correr del tiempo su salud se fue deteriorando cada vez más, y por su delicado cuadro ingresó finalmente en la lista de espera del Incucai.

En este contexto, tuvo que trasladarse a Buenos Aires, y la acompañaron su mamá y su hermano mayor, y en su ciudad natal quedaron su papá, junto a otro hermano y una hermana.

Internada en el hospital Italiano sufrió el hecho de tener que estar separada de parte de su familia, pero no tenía opción de regresar hasta que pudiera recibir un trasplante de corazón y pulmones.

“Había perdido el funcionamiento de mis pulmones y del corazón, y me tuvieron que trasplantar. Fueron tres años en lista de espera. Fue demasiado difícil ese tiempo, fue un sacrificio muy grande, porque tuve que mudarme a Buenos Aires con mi mamá y uno de mis hermanos, y extrañaba al resto de mi familia”, contó a UNO.

A su vez, rememoró: “Antes del trasplante tenía que tomar mucha medicación y someterme a controles constantes. Mi vida trascurría prácticamente adentro del hospital, con muchísimos cuidados para que mi salud no fuera a empeorar”.

Fueron más de tres años aguardando el trasplante, algunas veces con miedos, incertidumbre y angustia, y otras con fe y esperanza. Finalmente, su ángel donante llegó el 7 de agosto de 2019. “Fue un momento de mucho miedo y felicidad. Yo ya estaba internada cuando pasó y estaba en emergencia nacional. Tuve que llamar a mi familia para avisarle, y fueron muchas emociones mezcladas”, señaló.

Muy pronto se van a cumplir dos años de aquella instancia que cambió su vida por completo. Con controles, rehabilitación y cumpliendo al pie de la letra las indicaciones médicas, en enero del año pasado pudo regresar a su ciudad, donde sus allegados la esperaron con carteles para darle una cálida bienvenida.

“Mi vida cambió totalmente desde entonces”, aseguró, y comentó: “Antes no podía hacer nada de ejercicios, de deportes, y después de un tiempo de rehabilitación pude volver a tener fuerza y ahora prácticamente tengo una vida normal. Ahora voy a un grupo de trote”.

Acto seguido, Paula contó: “Todavía ni he ido a competencias, pero sí corrí mi primera maratón, el 20 de marzo de este año. Fue de 5 kilómetros, en el cumpleaños de mi ciudad. Me fue súper bien, por suerte. Con mis pulmones y mi corazón pude cumplir esta meta”.

Hace poco compartió en su muro de Facebook una foto de ese emotivo momento y señaló: “Gracias a mi ángel donante y a su familia por este acto de amor tan grande. Gracias por dejarme cumplir cada uno de mis sueños, por apoyarme en mis momentos difíciles y ser tan buenos conmigo. Fue tan difícil llegar hasta acá, pero lo logré gracias a él. Gracias a mi familia y a la suya, y a todos los que fueron y siguen siendo parte de esto”.

Aunque las restricciones por la pandemia del coronavirus no le permiten hacer demasiadas actividades hoy en día, con entusiasmo reparte su tiempo entre el entrenamiento y sus estudios, ya que está terminando la escuela Secundaria. En cuanto a los controles, mencionó que son cada vez más espaciados. “En agosto me toca ir”, indicó.

Mantener la fortaleza

En Entre Ríos, ocho personas donaron sus órganos en lo que va de 2021 (Ver más información en página 9), y hubo 224 ablaciones a nivel país.

En este contexto, Paula destacó que los cambios que trajo la Ley Justina: “Esta ley nos ayudó a tomar más conciencia como sociedad sobre la importancia de ser donantes de órganos. A las personas que por ahí no entienden mucho del tema, siempre les digo que se informen, tomen la decisión de ser donantes y la compartan con sus allegados, ya sea pensando en un familiar o por ellas mismas, porque hay que pensar que le puede pasar a cualquiera”.

“Realmente donar vida ayuda, a pesar del dolor de perder a un ser querido. Creo que esto es necesario tenerlo en cuenta, porque estar del lado de quien está esperando un órgano es una situación bastante difícil”, agregó.

Por último, compartió un sentido mensaje para quienes están aguardando una oportunidad de mejorar su calidad de vida a través de un trasplante: “A las personas que están esperando que llegue ese momento, les quiero decir que sean fuertes, que aguanten, que si bien es difícil atravesar esa espera, una vez que pasa el trasplante pueden tener una vida sana y completamente normal, y nada se compara a eso. Que sean fuertes, porque al final la recompensa es inmensa”, aseguró emocionada.

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