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Tras la fuerte suba del dólar se profundizó la caída de ventas en el mercado inmobiliario

La devaluación registrada hace dos semanas volvió a golpear a un sector que ya viene lidiando con una serie de variables que paralizan la demanda

Lunes 26 de Agosto de 2019

La suba del dólar que se generó hace dos semanas, luego de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) sigue impactando en diferentes sectores de la economía, y el mercado inmobiliario es uno de los más afectados, sobre todo en lo que se refiere a la compraventa de inmuebles: a las variables que vienen provocando una fuerte retracción en el sector en los últimos meses –tales como la falta de acceso al crédito de la masa asalariada–, se suma una importante modificación en los valores del rubro de la construcción y de los inmuebles que se ofertan.

En un contexto en el que reina el desconcierto, surgen todo tipo de situaciones que acrecientan la incertidumbre en el sector y desalientan las operaciones. En este marco, si bien Paraná se caracterizó por ser una plaza que se maneja habitualmente con precios en pesos, a diferencia de lo que ocurre en Buenos Aires, Córdoba y otras ciudades, desde hace tiempo se advierte un incremento de la oferta de viviendas a valor dólar. A la par hay vendedores que establecen un precio en pesos superior al de la devaluación, para evitar perder rentabilidad ante una posible venta; y otros que directamente optan por retirar del mercado el inmueble hasta tanto se estabilicen los valores.

José María Armándola, presidente del Colegio de Corredores Públicos Inmobiliarios de Entre Ríos y empresario del sector, analizó la situación y señaló que frente al salto que tuvo la divisa el primer impacto fue la paralización de las operaciones: “Siempre que hay este tipo de devaluaciones afecta indefectiblemente al mercado inmobiliario. Sobre todo porque al haber inflación impacta en forma directa: si bien no es trasladable fácilmente a los precios, sí se advierte en los costos. En el rubro de la construcción los valores suben en forma inmediata y el mismo lunes de la devaluación, por ejemplo, pasó que los corralones no vendían materiales hasta que se reacomodaran los precios”.

En este marco, observó que las nuevas listas de precios de los insumos de la construcción tuvieron incrementos que arrancaron en un 10% o 20%, incluso más en algunos productos: “Con la mano de obra pasa lo mismo, si bien demora un poquito más en acomodarse, también sube. Pero ese precio no se traslada de forma inmediata a los valores de las propiedades, y entonces eso es lo que provoca momentáneamente una parálisis, salvo que un comprador esté dispuesto a razonar y entender que los costos han variado y pague el precio que supuestamente debería. Eso se acomoda en un plazo corto, pero de mediano tiempo”.

Por otra parte, Armándola comentó que se han perdido operaciones debido a este panorama: “Ha pasado de todo, principalmente porque el que vende no sabe cuál es el precio real de lo que está vendiendo, entonces entra en duda y prefiere esperar. En el caso de quien tiene pesos está apurado por comprar, y en el caso de quien tiene dólares, ocurre lo contrario y opta por esperar”, explicó.

Asimismo, evaluó: “Hoy Paraná es un mercado mixto: hay oferta en pesos y en dólares, lo que lo hace todavía más complicado, ya que no son mercados que vayan paralelos: en caso de que el dólar se planche se va quedando el valor de la propiedad y obviamente va subiendo en dólares; y después si el dólar se reacomoda no se puede llevar ese precio al que se fue elevando en dólares y subirlo más por la devaluación, porque son mucho más caros”.

Frente a estas situaciones, indicó que las “reglas de juego no son claras”, y sostuvo: “Cada parte razona de acuerdo a la posición en la que está, cada uno razona a su favor. Esto hace que el mercado se distorsione, entren dudas y se vaya paralizando, hasta que se logren estabilizar todas las variables”.

Consultado sobre el panorama que vislumbra el sector en el mediano plazo, manifestó: “Hay que manejarse con calma. Ese es el consejo que se da, no tratar de tomar ningún tipo de decisión extrema, porque si alguien supiese lo que hay que hacer concretamente, creo que ya lo estaría haciendo. Nosotros somos una partecita del todo y estamos con la misma incertidumbre que el grueso de los sectores y debemos tomarlo con calma”.

Alquileres

En el caso de los alquileres, el empresario aclaró que sus valores no acompañan en el mismo porcentaje la devaluación: “Por ahora está directamente relacionado a lo que gana la gente, a los sueldos, no se puede aumentar nunca en la proporción que subió el dólar, no lo puede acompañar nunca, o sea que seguimos con el cálculo inflacionario del 30% o un 35%, que es lo que ahora han subido los salarios”.

“Sus valores dependen de los ingresos de los inquilinos. Se va manejando cada caso, se charla, y diría que el mercado lo entiende, tanto los propietarios como quien debe alquilar una vivienda”, concluyó.

El impacto del valor de la divisa en el rubro de la construcción

Consultado sobre cómo observa la situación de la construcción, atento a las subas de los insumos en este rubro, José María Armándola señaló: “En estas dos últimas semanas no se han paralizado obras, pero sí puede empezar a trabajarse en un ritmo más lento. Esto cambia las reglas del juego, porque una obra es una inversión en determinado tiempo, también con un retorno en un determinado tiempo, y si este se extiende el panorama tiende a ser negativo”.

Por su parte, Miguel Marizza, presidente de la Cámara de la Construcción en Entre Ríos, comentó a UNO: “Hay un impacto en la construcción, con un dólar que saltó de 45 pesos a 60 de un viernes para un lunes. Estamos analizando día a día lo que ocurre. No es que tengamos ya un panorama claro, hay que esperar cuál es el rebote final que va a tener esta situación. Estamos expectantes, tratando en lo posible de mantener las obras en marcha”.

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