Paraná
Miércoles 28 de Febrero de 2018

Tras casi 40 años cierra sus puertas el comercio que calzó a Paraná

El Gato con Botas, un negocio tradicional, bajará sus persianas. Repasaron la historia de un lugar emblemático y propio de la ciudad

Hay madres que les compraron zapatos a sus hijos, e hijos que luego les compraron a los suyos en el mismo lugar. Son por lo menos tres generaciones las que pasaron por El Gato con Botas, un comercio con historia, nacido en los 80 y que en estos días cerrará sus puertas.
Hay lugares, espacios comunes, pueden ser comercios, un bar, el banco de una plaza o una esquina que a veces hablan más de Paraná y su idiosincrasia que si se la ve completa y desde lo alto como en el mapa de Google. El cierre de esta zapatería pincha tanto a la identidad de estas calles como el cierre de Chiapino Lanas, el cambio del Mercado por un shopping o el brillante vacío que dejó el viejo Flamingo. Y los clientes de esta zapatería reconocen la atención, la ayuda, la predisposición que siempre han tenido como si eso fuera un valor supremo, la clave para trascender en el tiempo. También, y habrá que decirlo, reconocieron siempre los precios, esa la ausencia de remarcaciones y ventajismos; esta simple zapatería tradicional y clásica tuvo clientes que trascendieron la ciudad y la provincia.
Dicen ahora que cada proyecto va acompañado de sueños y el de Armando Milocco fue calzar a los gurises de Paraná, y a sus hijos, y a los hijos de sus hijos. Detrás del mostrador hablan de la cultura del trabajo, de ser honestos, de ser buenas personas y de estar unidos como familia. Así lo escribieron en el Facebook y se ganaron una cantidad de comentarios que corroboraron esos valores y agregaron otros.
Maximiliano y Virginia son hijos de Armando quien falleció hace poco más de tres años y están al frente del comercios desde entonces. Contaron que desde hace un tiempo vienen pensando en la decisión que finalmente tomaron y en la que jugaron un papel las dificultades económicas. "Lo sostuvimos hasta acá sin deudas y hace un año nos empezamos a plantear qué queríamos hacer", dijo a UNO Maximiliano.
Tuvieron dudas, avances y retrocesos. Maximiliano explicó que a veces los comercios atan a sus dueños. "No es que cerramos por una consecuencia económica del último año, sino desde que falleció mi viejo", aclaró. Pero también dijo que vivir de la venta en este rubro no es nada fácil y que se necesita lograr mucho volumen. "Y los impuestos nos matan", agregó.
Los papeles aseguran que Armando Milocco abrió las puertas de su local en 1983, pero sus hijos creen que fue antes, por lo menos en 1980. A lo largo de las décadas estuvieron en varios lugares, pero fue frente al Teatro 3 de Febrero uno de sus espacios tradicionales: hoy mantienen aquel local del medio de la galería, pero atienden, por lo menos hasta el cierre definitivo, en otro ubicado en el Paseo de las Luces.
Alejandro y Virginia tienen dos hermanas más que se dedican a otras cosas. Él estudia programación e inglés, ella trabaja en un laboratorio y quiere realizar nuevas labores.
El Gato con Botas tiene en una de las paredes del negocio un árbol con frases escritas y fotografías de la familia como si fueran sus frutos. En una de ellas se lo ve a un hombre con campera inflable de colores, un velador de finales del siglo pasado, está leyendo una revista y sobre el escritorio hay una caja de zapatos y en el fondo hay un montón apiladas detrás de una pared. El hombre sonríe y eso, hoy, tanto tiempo después, parece ser más que suficiente.
"La vida hay que vivirla", dijo Maximiliano. El Gato con Botas va a seguir hasta finales de marzo. Lo que no puedan vender van a tratar de ubicarlo al costo en algunos barrios de Paraná o en la aldeas cercanas a la capital provincial. Pero también tienen un excedente que lo van a donar al Centro Social San Agustín.
Como sea, todo hace suponer que otro comercio tradicional de Paraná bajará las persianas.

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