Reclamo vecinal
Miércoles 02 de Mayo de 2018

Tras angustias, lluvia y abandono, las mujeres de El Pozo se pusieron de pie

Vecinas de la barriada de Paraná reclamaron alimentos y colchones entre otras necesidades. El temporal afectó a familias de distintas zonas

Las mujeres del barrio El Pozo de Paraná se cansaron de esperar. Ayer por la mañana cortaron la calle Santos Vega, al lado de la escuela Bazán y Bustos. Por la tarde habían juntado más de una decena de neumáticos que iban a prender fuego, evaluaban esa posibilidad. Dicen que sus reclamos no son solo los días de lluvia; cuando sale el sol, frente al barrio que lleva ese nombre, también están llenos de necesidades.
Son unas 45 familias las que viven en Villa La Lata, así le dicen al bario El Pozo, un conjunto de casas precarias al lado del arroyo Antoñico que ayer estaba embravecido. Son unas 200 las personas que viven en el lugar, la mayoría niños y las edades parten desde bebés recién nacidos: días atrás vino al mundo un gurí que ayer reclamaba su lugar bajo un techo de chapa.
Las mujeres se cansaron, no de la lluvia, sino de esperar. "Los días de sol nadie aparece", dijo a UNO Lucía Ramírez. Hace roscas para vender, la pelea. Ayer por la tarde estaba disfónica, pero igual habló fuerte y claro: "Abandonados. Estamos abandonados. Cuando son las elecciones en la vecinal del barrio El Sol, somos del barrio El Sol, cuando hay en Giachino somos de Giachino, cuando hay en Libertad, somos de Libertad; pero cuando tenemos necesidades parece que no pertenecemos a ninguno". El barrio no tiene luz, salen de sus casas alumbrándose con sus celulares o alguna linterna, sobre todo a la mañana cuando los chicos tienen que ir a la escuela y todavía está oscuro. Ayer, estaba todo tan mojado que la pendiente que va desde Santos Vegas hasta el arroyo era un barrial, imposible para niños o viejos: entre los primeros algunos no tenían calzado.
No entran las ambulancias, menos los bomberos y la ausencia del Estado no es una sensación, es una realidad concreta.
Esperaban respuestas de la Municipalidad a las urgencias, pero el reclamo en la calle era por problemas de fondo.
Según los registros de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, ayer llovió en gran parte de la provincia: en Gualeguay cayeron 46,8 milímetros, 74,4 marcó la central de Colonia San Carlos cerca de Sauce de Luna; 34,6 en Chajarí, y solo 21,6 en Paraná aunque había organismos que contabilizaban unos 60 hacia el anochecer. Lo cierto es que llovió lo suficiente para anegar viviendas, mojar colchones y ropa de los vecinos de El Pozo, como de otros barrios de la capital provincial.
Tras la quema de gomas y el corte de calle de la mañana, contaron que la Municipalidad se acercó. "Desde Desarrollo Social nos dijeron que tenemos que esperar, que son muchos los barrios que tienen problemas", contó Ramírez junto a otras mujeres y un grupo de muchachos que las acompañaban. Entre otras se encontraba Claudia Monzón con 15 años en el barrio y María Pérez con casi dos décadas viviendo en la zona. "Esto es de toda la vida, siempre reclamamos", dijo la mujer.
Se están organizando y si bien todavía no saben muy bien qué van a hacer, muy seguro es que conformen una agrupación de mujeres, de madres del barrio, de trabajadoras y desocupadas. "Hay chicos que no tienen para comer", contó Ramírez angustiada.
Se conocía ayer por la tarde de otras zonas de Paraná con inconvenientes, al igual que Urdinarrain, localidad afectada por el temporal.
Pero en El Pozo barajaban volver a cortar la calle, las vecinas estaban enojadas. Muchas viviendas, sobre todo aquellas que se encontraban sobre el filo de la barranca del arroyo estaban casi en el aire, y partidas, próximas a desmoronarse; los niños caminaban en el borde: un pequeño sendero de varios metros de altura que termina en la correntada. En el barrio no tienen copa de leche ni comedor comunitario.
Días atrás, llevaron a una de las viviendas de la zona a un hombre de la calle, conocido en el lugar. No está bien de salud y la lluvia no lo ayuda. Se llama Rubén Alfredo Tanto Díaz y para él piden ropa y calzado. Pero también tienen otras necesidades y solo con preguntar la lista es larga. Apelaron a la solidaridad de los paranaenses demostrada tantas veces. Están en la búsqueda de colchones, frazadas, ropa en general, calzado para niños desde los más chicos hasta número 44 para los adultos, alimentos de todo tipo, pañales, leche y más de una familia ayer no tenían gas, se les había terminado y estaban preocupados. Para colaborar hay que llamar al 154705072 (Lucía) o al 155247249.
Fue Candela Carminio, titular de Desarrollo Social de la Municipalidad, la que dio respuestas. Dijo a UNO que trabajaron con áreas como la de Protección Civil para atender diferentes barrios y problemas particulares tras el temporal. Atendieron el barrio El Trébol, Los Arenales, contó que una familia se vio muy perjudicada en calle Ameghino al 1500, otras en el Volcadero y en Capibá, entre otras zonas . Por la tarde esperaban que les avisaran desde el 911 por otro corte que llevaban adelante vecinos de la zona de Miguel David.
"En El Pozo se hizo un relevamiento y a primera hora de mañana (por hoy) estaremos ahí. Quieren que se les arreglen las calles porque se inundan, a eso lo verá el área de Roberto Sabbioni (Servicios Ciudadanos) cuando pare de llover, ahora es imposible. Después hay dos o tres casas con problemas en los techos , irá un asistente social para darles chapas y Protección Civil las va a colocar. También piden alimentos y colchones que tenemos que testear uno por uno", dijo Carminio.
Muchos en El Pozo tienen planes sociales, otros son cartoneros, hacen roscas y tortas fritas, hay costureras, empleadas en casa de familia, changarines. Los jóvenes, ayer, acompañaban a las mujeres. Estaban ahí a la espera de lo que ellas decidieran, fueron los primeros que se acercaron a ver qué pasaba. También había niños, muchos gurises en ojotas, descalzos o con zapatillas mojadas en el medio del barro. A más de uno se los veía bastante serios, con las manos en los bolsillos, como enojados y preocupados cuando deberían haber estado riendo y jugando.

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