Secciones
Panorama Económico

Trabajos pospandemia: escenarios posibles para el debate

Las transformaciones en los trabajos trazaron un nuevo mapa laboral y afianzaron el desarrollo para ciertos sectores, pero también creció la informalidad

Miércoles 02 de Junio de 2021

La pandemia del coronavirus causó un fuerte impacto en el mundo de los trabajos. Y si bien la llegada de una vacuna capaz de contrarrestar el avance del Covid 19 acentúa la esperanza de “volver a la normalidad” o la idea de avanzar a una “nueva”, y esto hace que se perciba como una cuestión coyuntural este reacomodamiento laboral, lo cierto es que muchos especialistas vaticinan que estos cambios llegaron para quedarse, o en todo caso, que eran transformaciones que estaban ya en proceso y se aceleraron obligadas por la dinámica que instauró el virus que sorprendió a China a fines de 2019 y rápidamente se expandió hacia el mundo.

Trabajos posándemia.jpg
Los trabajos en la pospandemia presentan un nuevo desafío.

Los trabajos en la pospandemia presentan un nuevo desafío.

En este marco, se generaron dos situaciones muy marcadas: por un lado, se agudizó la pérdida de fuentes de empleo genuinas y la informalidad se multiplicó de manera inusitada en la Argentina a partir de marzo de 2020. Por otro, la pandemia definió un nuevo mapa laboral que exige fuertes competencias para los tiempos que corren, vinculadas al manejo de la tecnología, la logística y el conocimiento.

El gran desafío de los gobiernos a futuro es imbricar todos los aspectos de este devenir, y generar políticas de empleo que morigeren la brecha de la desigualdad social que se hizo evidente en este contexto, y evitar de este modo la exclusión de quienes ofrecen su fuerza de trabajo en una economía ostensiblemente deprimida. Para esto, habrá que suturar además las heridas de muerte que sufren hoy las Pymes de determinados sectores no esenciales que se han visto fuertemente afectadas por las medidas del confinamiento; o mejor dicho, aquellas que han logrado sobrevivir a este proceso.

Es un tema prioritario para sostener el entramado social, ya que tener que trabajar y no poder hacerlo, más allá de las justificadas medidas de aislamiento para prevenir un colapso en el sistema de salud, significa una coacción que impacta en las personas no solo a nivel económico, sino a nivel identitario: desde un punto de vista simbólico, el trabajo también otorga identidad, jerarquía y pertenencia dentro de una comunidad.

Gustavo Tarragona, licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, docente universitario, investigador y referente de la consultora Civix, analizó al respecto: “Evidentemente la pandemia ha afectado y probablemente vaya a seguir afectando por un cierto tiempo más a las economías del mundo, en un contexto en el que ya desde hace varias décadas se caracteriza también por esto que los especialistas llaman la globalización, que entre otros aspectos permite evidentemente una libre circulación de los capitales y fundamentalmente de los capitales financieros, pero que todavía pone bastantes restricciones para la circulación libre de los trabajadores”.

“Entonces ahí ya hay como una primera característica que tiene que ver con esto: la globalización se ha vendido básicamente como libertades para todos, pero no son de igual magnitud para todas las cuestiones”, dijo a UNO, y señaló: “En segundo término, hay economías que por sus fortalezas, por sus desarrollos, por ser economías inclusivas también, han aplicado y van a seguir aplicando políticas muchos más activas por parte de los Estados para fortalecer y ayudar a sectores que están siendo afectados por la pandemia. Esto obliga a repensar una configuración, en el sentido de que si todas las actividades económicas pueden seguir existiendo como lo han hecho hasta principios del año pasado, o hay que encontrar algunas alternativas”.

El especialista sostuvo que lo más probable es que en la Argentina haya que “repensar alternativas, repensar sectores, mecanismos y maneras en que la economía venía funcionado hasta inicios del año pasado, en otros contextos”.

“Así como todas las economías del mundo se han visto afectadas del mundo se han visto afectadas, la nuestra también. De hecho, muchos economistas están hablando de que el año pasado hemos perdido un 10% aproximadamente de nuestro Producto Bruto Interno (PBI), en comparación a otras economías. Y evidentemente eso tiene su correlato también en el sector del trabajo”, observó.

Por otra parte, Tarragona hizo referencia a una de las problemáticas más marcadas del mundo laboral del país, que indefectiblemente se profundizó con la pandemia, sobre todo en el caso de muchos que tuvieron que reconvertirse al perder su fuente de sustento. “La economía argentina viene arrastrando durante mucho tiempo es la creciente informalidad. Hoy son millones de trabajadores que realizan tareas absolutamente necesarias, pero no están en blanco y eso no solo conspira contra ellos mismos, sino contra la economía en su conjunto, porque son recursos que el Estado no puede recaudar y no puede destinar a otros sectores”, expresó.

Acto seguido, sostuvo: “Me parece que en el caso de la Argentina tenemos otros desafíos. Además de conservar el empleo y ser ingeniosos para crear otras fuentes de trabajo, también debemos ver de qué manera podemos afrontar este reto. Hay varias cuestiones que atender; por ejemplo, hay especialistas que dicen que existen leyes laborales demasiado rígidas en el país; otros que dicen que hay un montón de trabajadores que prefieren seguir trabajando en negro, que no quieren aportar, y es un tema complejo”.

“En algún momento como sociedad vamos a tener que prestarle la verdadera y debida atención, ya que estamos en una situación estructural donde los sistemas de salud requieren de mayores recursos, y por otro lado estos sectores informales no aportan los recursos que son necesarios”, agregó, y aclaró: “Pero no estoy hablando solamente del trabajador individual. También conocemos situaciones en las que hay empresas de mucho poder de negociación que a lo largo de las décadas han generado un modus vivendi que tiene que ver con pagar una parte del salario en blanco y otra no. Es complejo y no podemos cargar toda la culpa en ese trabajador, ya que quizás es la única manera que tiene de sobrevivir”.

En este marco, el analista manifestó: “Son problemas estructurales, de difícil solución, porque seguramente cualquiera de las medidas que hipotéticamente se vayan a aplicar en el futuro, van a afectar a determinados sectores”.

Escenarios posibles

Con respecto al nuevo mapa laboral que se está trazando en la actualidad, en el que los trabajadores de la salud y de otros rubros esenciales debieron adaptarse a las nuevas demandas, el licenciado Gustavo Tarragona observó: “La pandemia nos está mostrando que hay sectores que empiezan a ser como menos dinámicos en este contexto y han aparecido nuevos, que han adquirido un dinamismo inusitado en este contexto, como es el caso de transporte de cargas. Las empresas unicornio en la Argentina generan un fenomenal movimiento de logística y de transporte. Uno compra algo por Internet en otro lugar del país y a los cinco días lo tiene en su casa, por ejemplo”.

“También el sector de las nuevas tecnologías ha cobrado un gran impulso. Me parece que indudablemente la pandemia nos está mostrando que el sector de los conocimientos y de la producción de los mismos, que ya era dinámico hace un tiempo atrás, hoy es uno de los más activos”, indicó.

Asimismo, señaló: “El sector de la educación es otro de los ámbitos que se está transformando, y estamos repensando la manera tradicional de enseñar y aprender. Hay muchos desafíos evidentemente en este sentido, sobre todo considerando si las personas que pueden acceder o no a los servicios digitales”.

El politólogo se refirió a otro de los sectores que cobró mayor vigor desde la aparición del coronavirus y las medidas que se tomaron para frenar su avance, y comentó: “Al sector del entretenimiento creo que hay que prestarle muchísima atención. El éxito de plataformas de streaming, desde las más populares que contratamos hasta quizás las más amateur, han visto en los últimos años y sobre todo en los últimos tiempos, un crecimiento fenomenal”.

Por otra parte, reflexionó: “Hay algunos estudios que dicen que siete u ocho de cada 10 nuevos empleos en los próximos 25 o 30 años todavía no han sido creados. Hay muchos escenarios que se construyen sobre el tema, pero que tienen que ver con estos ámbitos: el sector del transporte, el educativo, el del entretenimiento. Y hay una discusión además sobre, por ejemplo, cómo puede llegar a sobrevivir el sector de hotelería y gastronomía, y que probablemente sea difícil que lo veamos volver a funcionar del mismo modo como antes de la pandemia”.

Por su parte, Eugenio Montenegro, licenciado en Comunicación Social y referente de la consultora Comunicar, opinó: “Creo que no es que la pandemia llegó para transformar el mundo laboral, sino que todo ya estaba en transformación. Pero había mercados como el nuestro en los que venía todo más rezagado, más lento”.

“Lo que la pandemia generó fue acelerar ciertos procesos y acortar los tiempos. Con lo cual, con todo lo negativo que conlleva para culturas como la nuestra, y ni hablar acá en la región, en realidad fue un empujón para acelerar los procesos de transformación, sobre todo en lo referido a lo digital, bien entendido como transformaciones culturales que abrazan la digitalización. Todos los días estamos siendo testigos de eso”, manifestó.

A su vez, sostuvo: “Esta transformación abraza demás de mejor manera las culturas millennial y centennial, que venían ya batallando con otras lógicas, otros valores, con formas y estilos diferentes a los tradicionales y los iban poniendo en jaque. Lo positivo de esta transformación es que está potenciando no solo los vínculos con los colaboradores y con las estructuras internas de la organización, sino también y fundamentalmente con los clientes: la relación con los clientes se ha tornado mucho más ágil y lo ha puesto aún más en el centro, como siempre debió estar”.

Montenegro afirmó que “todo esto llegó para quedarse” y recomendó: “Amiguémonos con esta realidad, abracémosla y hagámonos parte; veamos qué podemos aprender y a quienes podemos ayudar a que aprendan y reaprendan, porque esto va a seguir profundizándose”.

“A pesar de todo lo crítico de la situación, nosotros como grupo Comunicar, hay muchas cosas que veníamos las traccionando durante muchos años y el actual se tornó un escenario propicio para disfrutar de que diferentes instituciones, tanto en el sector público como en el privado, están obligados a transformarse y a innovar”, destacó.

Marcos Fontana, licenciado en Comunicación Social y consultor independiente de Recursos Humanos, opinó que si bien va a haber cambios definitivos en la pospandemia que ya comenzaron a implementarse en el contexto actual, como es el teletrabajo, también será necesario sostener la presencialidad en determinados sectores: “Al teletrabajo ya lo están aplicando en Paraná determinadas empresas, sobre todo vinculadas a la industria del software. Directamente se está haciendo la bimodalidad, que es trabajar desde la casa y en casos puntuales, se llevan a cabo reuniones grupales presenciales. Pero hay rubros en los que el trabajo presencial va a seguir estando, como el comercio, donde a lo mejor sumaron la parte de marketing digital y la venta online, que ayuda, pero la gente prefiere seguir yendo a probarse las zapatillas que quiere comprar en un negocio del rubro, por ejemplo”, concluyó.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario