Lunes 01 de Mayo de 2023
El escritor de ciencia ficción Isaac Asimov (Rusia 1920-Estados Unidos 1992) imaginó hace casi cincuenta años un futuro en el que las máquinas tendrían un protagonismo fundamental en la humanidad. No sólo eso, a través de sus historias también le puso nombre a un temor que tiene una actualidad inquietante: el complejo de Frankenstein, en alusión al monstruo de la novela de Mary Shelley. Se trata del miedo a que las máquinas se vuelvan contra su creadores.
Hoy, ese temor se comenzó a percibir en ciertos sectores del mundo del trabajo que ven cómo la Inteligencia Artificial (IA) está resolviendo tareas que antes estaban en manos de una persona o un grupo de trabajadores. Esta mirada ve una catástrofe en puerta: miles de despidos en todo el mundo. Las máquinas, de algún modo, se volvieron contra sus creadores.
En el país, una de las primeras organizaciones que se pronunciaron contra las IA fue la Asociación de Dibujantes de la Argentina (ADA), que emitió un comunicado el 8 de febrero de este año en el que rechazó el uso de aplicaciones desregularizadas como Midjourney, uno de los tantos sistema de creación de imágenes con IA. Más adelante, repudiaron el uso de imágenes realizadas con este sistema por parte de una conocida marca de cervezas, de una firma de automóviles e incluso el Teatro Colón de la Ciudad de Buenos Aires.
“Hasta que el uso de dichas tecnologías no se encuentre regulado, lamentablemente nos vemos obligados a comunicar públicamente nuestro rechazo ante su uso para generar conciencia entre usuarios y de esta manera proteger los intereses de los artistas”, sostuvieron.
No obstante, también hay quienes tienen una visión más optimista del fenómeno. En el marco del Día Internacional del Trabajador, UNO dialogó con profesionales del mundo de las nuevas tecnologías y les consultó sobre el impacto de las IA en el trabajo, como así también de los riesgos, beneficios y el futuro de estas tecnologías que llegaron para quedarse.
UNO entrevistó a Natalia Betina Kappes, Bioingeniería graduada en la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y Especialista en Ciencias de Datos. Educadora y directora del instituto Minna Labs, de Paraná; especialista en Impresión 3D y Robótica; a Walter Gabriel Ramírez, Técnico en Desarrollo de Software por la Universidad Blas Pascal, de Córdoba, educador y coordinador de Tecnologías y Programación en Minna Labs; y a Carlos Matías Secchi, Licenciado en Administración de Empresas de la Facultad de Ciencias de la Gestión de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), Master en Data Science & Business Analytics en Universidad de Nebrija (Madrid).
¿Temor a las IA?
Secchi vive hace dos años en Barcelona, España, y trabaja como Analista de Datos en Vueling Airlines, una línea de vuelos low cost. Sobre el impacto de las IA en su sector, el especialista aseguró: “A mí la Inteligencia Artificial me ha impactado directa y positivamente. Trabajo en analítica de datos y, sobre todo con el lanzamiento del Chat-GP, se ha revolucionado muchísimo mi trabajo; pero para bien”.
Y ejemplificó: “Hay tareas que antes me llevaban cuatro horas hacerlas y ahora le pregunto al Chat y me las resuelve en un minuto. Cuestiones concretas, como hacer una línea de código o un mini programa de código. Antes, para crear algo así tenía que googlear, entrar a foros y ver opiniones. Era un proceso que me podía llevar horas o días y ahora pasándole al Chat-GPT en un lenguaje natural, el Chat entiende y en menos de un minuto me devuelve la solución. Eso me ha impactado y positivamente”.
Por su parte, la Bioingeniera Kappes, opinó: “Hay quienes son reacios a la Inteligencia Artificial porque ven una amenaza en eso. Nosotros lo vemos como una oportunidad para hacer el trabajo más eficiente. Particularmente en educación usamos la Inteligencia Artificial y les enseñamos a los chicos a usarla correctamente, porque puede tener un mal uso y no es eficiente".
En tanto, el Técnico en Desarrollo de Software Ramírez señaló: “Una de las grandes amenazas que viene con la Inteligencia Artificial tiene que ver con su mal uso. De hecho, muchos creadores se pronunciaron y pidieron frenar el desarrollo por un plazo porque quieren esperar a que se generen normas”.
“Por ejemplo, con las IA puede haber mucho fraude, porque simplemente con un texto se crea una imagen. Hace poco en Alemania una persona ganó un concurso de fotografía con una foto creada con Inteligencia Artificial. Ahí vemos la potencialidad negativa de la IA. Yo acompaño estas protestas porque debe haber un ente o técnicas que regulen y nos permita identificar qué es lo falso y qué es lo verdadero. Lejos de eso, en nuestro ambiente educativo vemos una herramienta con muchas potencialidades y hay que tener precauciones”, destacó.
¿Las IA reemplazarán a las personas en sus trabajos?
Sobre la posibilidad de que las IA pasen a reemplazar trabajadores y, con ello se produzcan despidos en diferentes áreas, Secchi sostuvo: “Es un tema controversial y no lo tengo del todo claro. No puedo dar fe directa de que haya habido despidos debido a que la Inteligencia Artificial reemplace puestos de trabajo. Hay cierta controversia en el mundo, pero sinceramente no creo que sea así. A lo largo de los años la tecnología y la ciencia han avanzado mucho y es cierto que han desaparecido puestos de trabajo, pero también es cierto que aparecieron otros empleos”.
Y graficó: “A principios del siglo XX para hablar por teléfono había que llamar y una operadora central te conectaba con otra persona. Había un puesto de trabajo en el medio que conectaba a una persona con otra. Con el avance de la tecnología ese puesto desapareció, pero se crearon otros en el área de la telefonía y las comunicaciones. Con la Inteligencia Artificial va a seguir pasando lo mismo”.
En ese sentido, reconoció que “la tendencia es que todas las tareas que sean repetitivas y rutinarias y no tenga añadido de valor pueden ser reemplazadas por Inteligencia Artificial, no obstante, creo que siempre va a haber un humano dirigiendo eso”.
“Hoy no necesito saber código de programación, me lo escribe la Inteligencia Artificial, pero soy yo el que pido al sistema lo que necesito y el que luego corrige lo que me da. Estos cambios los abrazo. Como profesionales, hay que aggiornarse a esto. Por ejemplo, en el agro es una industria que se pensó que eran puestos de trabajo no calificado hoy en día manejar maquinaria agrícola requiere conocimientos mínimos de tecnología. Creo que vamos a necesitar todos aggiornarnos a este mundo de la tecnología”, completó.
La bioingeniería Kappes también coincidió con la idea de adaptarse a lo nuevo. “Es importante para los empleos del futuro. Se está dando una reconversión laboral donde las personas deben adaptarse a los cambios tecnológicos y uno es la Inteligencia Artificial. La gente no se va a quedar sin trabajo, pero se debe adaptar a las nuevas tecnologías”, expresó.
En esa línea, Ramírez se mostró a favor de una regulación de las IA. “Lo que se habla de la Inteligencia Artificial es un miedo de lo que genera, de las cosas falsas que hay. Para nosotros es una herramienta útil para hacer las actividades más eficientes y por eso la importancia de enseñar a usarlas”.
La tecnología como aliada
En ese contexto del debate, Secchi subrayó la importancia de las IA. “Lo veo muy positivo. La tecnología tiene que ser un aliado del ser humano, tenemos que adaptarnos. Vienen a resolver cosas que no las teníamos resueltas”, aseguró y al mismo tiempo invitó a los estudiantes a capacitarse en estas nuevas tecnologías.
"Hoy el foco pasa por las habilidades de adaptación al cambio y aprendizaje. También es importante aprender inglés, porque estamos en un mundo tan globalizado que incluso viviendo en Argentina el inglés es fundamental para trabajar, consumir contenidos y relacionarnos en el mundo tecnológico”, concluyó.
Al respecto, la especialista Kappes remarcó que el panorama en Argentina es fructífero para el desarrollo de Inteligencia Artificial: “Hay que tener motivación para aprender. En Argentina vamos bien porque se están haciendo muchos desarrollos. Realizar nuevas aplicaciones es viable desde Entre Ríos. Hace falta el interés en hacerlo y la visualización de un futuro que incluya estas herramientas y no excluirlas. Que las personas le tengan miedo a estos avances hace que no avancen estos desarrollos”.
“La Inteligencia Artificial y las nuevas tecnologías permiten que haya un acercamiento mayor entre países más desarrollados con los que no. Eso achica la brecha en cuanto a desarrollo tecnológico”, enfatizó.
Las IA en la educación
Minna Labs es una empresa de tecnología educativa infantil de Paraná, creada en 2018, y cuya misión es "guiar a las nuevas generaciones en el aprendizaje de tecnologías emergentes". Los docentes son los especialistas Walter Ramírez y Natalia Kappes, quienes se definen como guías para cientos de niños y jóvenes interesados en el mundo de la programación, la impresión 3D y la robótica.
Al respecto, Ramírez contó que la Inteligencia Artificial puede y debe ser aprovechada en la educación. “Con la Inteligencia Artificial se puede simular una molécula de agua y que los chicos le hagan preguntas que sirvan para entender cómo está formada o que se simule en un Chat a San Martín y que nos cuente un poco de historia. Es como conversar con alguien. Eso tiene un potencial pedagógico muy grande”, destacó.
No obstante, aclaró que “si bien favorece mucho el acompañamiento educativo hay que tener cuidado de no dañar el pensamiento crítico de los niños”. “Hay que tener un equilibrio”, esgrimió.
En cuanto a no dañar el pensamiento crítico de los más chicos, dio un ejemplo en cómo trabajar con las IA. “Si queremos diseñar una cinta transportadora de cítricos, en primer lugar nos enfocamos en la idea y que el circuito lo vea la Inteligencia Artificial. De esta manera los chicos desarrollan el pensamiento creativo y el desarrollo lo hace la IA; después se cambia: le preguntamos a la IA sobre la idea y nosotros hacemos el desarrollo electrónico”.
Por último, consideró que que se esperan mucho más desarrollos de Inteligencia Artificial en el futuro. "Estamos en el comienzo de la Inteligencia Artificial. Para nosotros, esto ya es un montón", finalizó.
Un estudio
En abril, el mundo se hizo eco de uno de los primeros trabajos que trató de pronosticar cuáles serían los trabajos más "expuestos" a las IA. Fue el estudio realizado por Ed Felten (Universidad de Princeton), Manav Raj (Universidad de Pennsylvania) y Robert Seamans (Universidad de Nueva York).
En su trabajo, concluyeron: "La variedad de ocupaciones expuestas a los avances en la IA generativa, la rapidez con su propagación y la variación en la que las poblaciones estarán más expuestas a tales avances sugieren que el gobierno puede desempeñar un papel importante para ayudar a las personas a adaptarse a cómo funcionan los cambios de la IA generativa".
Las IA más destacadas
En el mundo digital existe un amplio ecosistema de sistemas desarrollados con Inteligencia Artificial y día a día siguen surgiendo nuevos. Hay herramientas para automatizar texto (como Hypertype.co Lately Compose AI Mavenoid); audio (como Notably Speechify Krisp WellSaid Labs); imágenes (Midjourney, Uizard, ClipDrop, Beautiful.ai), vídeo (Zubtitle, Recut, Tavus, Pictory), código de programación y desarrollo (Tabnine, Metabob y Durable); Chatbots: Chat-GP, Kasisto, Inc., Cohere; Machine Learning (plataformas de aprendizaje automático como Adept AI Labs, Gantry, Synthesis, Archistar.ai); Gaming (Spellbrush y Hidden Door); entre otros.
Un proyecto en el Congreso
En medio de este debate internacional, en el país los diputados nacionales Jimena Latorre (Mendoza) y Facundo Manes (Buenos Aires) presentaron un proyecto para que haya un marco regulatorio para el funcionamiento ético de la Inteligencia Artificial.
Entre otros puntos, el texto incorpora un artículo que garantiza que toda persona física o jurídica que se considere "amenazada o perjudicada por un sistema de IA podrá realizar la denuncia ante la Secretaría de Ciencia, Tecnología, e Innovación Productiva (SETCIP)".