Descubriendo Entre Ríos
Domingo 16 de Septiembre de 2018

Todo un abecedario para pensar a mediano plazo y con soberanía

Bancos, tierra, transporte, alimentos, casa, trabajo, ambiente, deuda, sueldos bajo la lupa de estudiosos que llaman a cambios profundos y polémicos

Cualquier artesano argentino que rompe una herramienta, la repara o compra otra usada o nueva para seguir trabajando, y lo hace con su bolsillo. Así un plomero, un carpintero, un electricista. Si la herramienta es importante perderá lo que gana en el mes.
Días atrás, un joven profesor de Música llevó su guitarra a un taller de instrumentos en Paraná. A un chico se le cayó y se partió: ergo, perdió allí lo que iba a ganar en un par de meses.
Los propietarios de camiones y los empresarios que cargan esos camiones, en cambio, rompen las rutas y se las hacen pagar a todos los argentinos. De modo que el profesor de Música paga su guitarra y la ruta de los capitalistas. El carpintero su cepillo y la ruta, el periodista la computadora y la ruta, y así.
Muchos hemos defendido el tránsito sin peajes, pero todo tiene un equilibrio. Las rutas construidas y mantenidas con fondos de todo el pueblo, y con endeudamiento, ¿para que las rompa un sector?
Este interrogante avala una de las propuestas difundidas esta semana por un documento de estudiosos del litoral: "Reformas en el sistema de transporte para no cargar sobre los trabajadores el déficit del sistema de camiones, que en virtud de negocios sectoriales destruye las rutas que luego pagamos entre todos; diversidad y complementación de vías de transporte", se lee en la declaración.

Federalismo y confederación
El texto firmado por conocidos cooperativistas, economistas, periodistas, docentes, historiadores de la región, entre los que podríamos nombrar a Juan Antonio Vilar, Alberto Dorati, Pedro Aguer, Mauricio Castaldo, Luis Lafferriere, Julio Majul, Mario Londero, llama a instaurar en la Argentina "un sistema federal que rompa con la acumulación de poder económico, político y demográfico en la metrópolis, en un país ya enfermo de macrocefalia; discusión y reorganización federal, descentralización de todas las sedes empresarias, corporativas, sindicales, mediáticas y estatales; federalismo como primera vía de distribución equilibrada; soberanía particular de los pueblos". También propone promover con los países hermanos "nuevos proyectos de unidad de los pueblos del sur del continente con vistas a una confederación, porque no hay soberanía posible ni emancipación sin hermandad institucionalizada, considerando que el imperialismo entró en una fase de guerra comercial que nos exige diálogo multilateral pero en bloques, y consolidación de la unidad en la biodiversidad, la cultura, los saberes, las manifestaciones artísticas, el turismo, el comercio, etc.; cooperación entre países contrarios al desarrollo de la carrera armamentista nuclear atómica que pone en riesgo la vida en el planeta, y liderazgo en el paulatino aislamiento de esos países guerreros que se sienten superiores al resto".
Nos detenemos en el diagnóstico difundido a través de las redes y en las sugerencias que contiene, como la declaración de emergencia en diversas áreas, porque parten del centro de estudios Junta Abya yala por los Pueblos Libres, uno de los contados grupos de pensamiento que se sostienen sin subsidios en el país a través de los años y no responden a intereses sectoriales, partidos o poderes de turno, lo cual es un signo de independencia.

Medidas drásticas
La entidad llamó a emprender "una economía de guerra a los privilegios, frente al creciente endeudamiento del país, la fuga de capitales, la pérdida de poder adquisitivo en las y los trabajadores, la persistencia de la inflación que corroe la ya endeble economía de las familias indigentes, el fracaso de la economía de escala como pretendida solución, los embates contra el ambiente desde el sistema extractivista controlado por monopolios y oligopolios, y el saqueo sistemático al que se ha sometido a la Argentina desde la connivencia de políticos y empresarios".
Los manifestantes sostienen que a la raíz de muchos de nuestros problemas hay que buscarlas en el capitalismo, "y el capitalismo dependiente que caracteriza a la sociedad argentina del siglo XXI pasa por un modelo económico-social que agrava nuestra sumisión histórica y profundiza el extractivismo y la depredación. De continuar como vamos, nos espera el abismo", advierten. "Guerra a los privilegios para apuntalar la soberanía puesta en riesgo, salir del estado de rodillas, y revitalizar la ubicación del país con vistas a la vigorosa unidad de los pueblos del sur del continente para enfrentar la guerra comercial desatada entre imperios", se lee.
En una cadena de medidas extremas sugeridas por los firmantes del documento hay puesto un foco sobre la tierra. "Emergencia sobre la propiedad y el uso de la tierra, considerando que es una riqueza que no debe estar a merced del mercado y las corporaciones, y que en tiempos de crisis dará los frutos para la alimentación sana y completa, la salud de todos, el trabajo, la lucha contra el hacinamiento que debe ser implacable, a la vez de generar expectativas en muchos; promoción de chacras mixtas comunitarias y emprendimientos asociados con producción diversa e integrada, desde el respeto a la Pachamama; gradual confiscación parcial o total, con pago en bonos a plazo según los avalúos, de toda superficie privada mayor a tres unidades productivas, para facilitar el acceso de todos por igual a la producción de alimentos y la vida serena; plan genuino para recuperar la relación de nuestras comunidades con el ambiente y el uso de la tierra, relación fundada en el buen vivir, previa erradicación de latifundios, pooles, oligopolios y monopolios que distorsionan la economía y privan de espacio a multitudes".

Contra el Ciadi
Los partidos, sindicatos, colegios, corporaciones, universidades, podrán tomar o dejar las sugerencias que no obligan, pero es difícil permanecer indiferentes.
Sobre temas económicos dicen por caso los miembros del centro de estudios: "Desarticulación de la economía concentrada, de escala y robotizada en todas sus manifestaciones, porque privilegia a pocos y no genera empleo; formalización de la economía informal; investigación y denuncia de la deuda pública usada como herramienta de dominación, verificación de los responsables internos y externos del aumento de la deuda que pone en riesgo nuestra paz social, y reestructuración de la deuda que no sea fraudulenta para hacer viable su pago con la producción y la industria del país; estatización de la banca para cortar con el principal aparato parasitario de la economía argentina; lucha sin cuartel contra ese modo de corrupción naturalizado; creación y fomento de bancos provinciales y municipales, y exploración de la banca cooperativa genuina y democrática; denuncia y castigo ejemplar contra los especuladores, empezando por los que provocan fugas de capitales; exoneración de todo funcionario político que tenga más del 10 por ciento de sus bienes materiales fuera del país; denuncia en bloque de los Tratados Bilaterales de Inversión y del Ciadi (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias en torno de Inversiones). Habilitación soberana para que, luego de una investigación de la deuda, los pretendidos acreedores externos se cobren con fondos de argentinos en el exterior, que quedan sin resguardo del Estado argentino".

Empezar por el trabajo
Los 29 puntos ordenados de la a la zeta, muy poco condescendientes con sectores de poder, empiezan con la emergencia laboral: "Creación de puestos genuinos de trabajo con la protección de la producción familiar y pyme y de la industria argentina (industrias que no dependan de matrices extranjeras), actividades que ofrecen puestos de trabajo, lo mismo que la construcción de viviendas con espacio adecuado y servicios, y la revaloración del mercado interno entre provincias y entre países hermanos y socios; promoción de sistemas comunitarios y cooperativos, de actividades artísticas regionales y de tecnologías de alto impacto laboral en emprendimientos familiares (comunicaciones, transporte, alimentos, servicios energéticos zonales, actividades grupales, construcción, gastronomía, textiles, con precisa prevención contra las uniformidades diseñadas para la concentración económica y la dependencia); estudio y valoración de la experiencia de cientos de empresas recuperadas por los obreros, las pequeñas cooperativas y los emprendimientos familiares de resistencia, como demostración de otros caminos a nuestro alcance, y punta hacia un modelo sostenible".
Hay referencias a la educación, la salud, los alimentos, la vivienda, la situación del pleito por las Malvinas, y en lo que se refiere a la ecología se lee: "Emergencia ambiental para la protección del agua dulce, el suelo y el ambiente todo, y la recuperación de biodiversidad, sin más concesiones; creación de empleo en la recuperación de la salud ambiental en montes, arroyos, costas, en la recuperación de bosques y en la erradicación de basurales; exigencia de que una proporción de las superficies y las riberas sean pobladas con montes nativos para lograr corredores de biodiversidad; conciencia y lucha para reemplazar el sistema de agroquímicos y transgénicos por la producción con campesinas y campesinos de alimentos sanos, orgánicos, con cuidado del suelo y el agua y de la diversidad alimentaria; programa especial de cuidado de las poblaciones de abejas; declaración del maíz como semilla venerable e inviolable del Abya yala, y recuperación de centenares de razas no genéticamente modificadas, como símbolo de las semillas en general, porque la vida no puede ser patentada sin ponerla en riesgo; prevención contra todo tipo de incidencia tecnológica que altere ciclos de la naturaleza como la manipulación genética y climática".

Los sueldos del Estado
El documento se titula Por una economía de guerra a los privilegios, y desgrana uno a uno los favores del sistema a las multinacionales, el capital financiero y otros grupos de poder, entre los que no ignora a sectores que se aprovechan de los fondos del Estado. "Ahorro de los recursos del pueblo con la paulatina generación de consensos a fin de que el Estado no atienda intereses sectoriales, para lo cual deben darse espacios de modo que los sectores (no indigentes) que hoy dependen del Estado puedan desarrollar sus propios recursos (iglesias, sindicatos, corporaciones subsidiadas, etc); tope a los sueldos de todos los empleados de los tres poderes (incluidos jueces, legisladores, ministros, presidente, gobernadores, intendentes); que nadie cobre del Estado (nacional, provinciales o municipales) más de dos sueldos de un maestro o una enfermera. Tres como excepción", dicen los estudiosos, "mientras que hoy la relación alcanza el extremo de uno a 30", lo que consideran "una obscenidad".
"La sangría del pago de intereses de la deuda ya está dejando anémica la economía nacional, y ni siquiera logra controlar el crecimiento de ese sarcoma. Pagamos intereses y crece la deuda, y ni los gobiernos ni las entidades transnacionales como el FMI se muestran dispuestos a analizar el problema en su profundidad. Todos aplaudieron el salvataje de los bancos en su momento, y no se les cae una idea siquiera para el salvataje del ser humano. 'Estamos en una encerrona, en un callejón sin salida', dice Alejandro Olmos Gaona. Como los partidos mayoritarios son corresponsables de esta catástrofe, debieran preguntarse en esta hora si están empeñados en evitar la hecatombe, o si en verdad solo los mueve el invento de relatos que dejen a los privilegiados del sistema bien parados para continuar en el poder. Déficit crónico, deuda crónica, corrupción crónica, apertura indiscriminada y posición desventajosa en los términos de intercambio, todo eso en sinergia se corresponde con la sangría que impone un estado de guerra", explican los miembros del centro de estudios con sede en Paraná.
Hay capítulos contra la corrupción y un desarrollo desde la perspectiva del vivir bien (sostenida en principios milenarios de este suelo), que es cada vez más comentada en la Argentina y está instalada en las constituciones de Bolivia y Ecuador.

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