Temporal en La Criolla: a los viveros les llevará meses poder recuperarse

A casi dos semanas del fuerte temporal que azotó la zona, con vientos de 173 kilómetros por hora, productores registran pérdidas millonarias.

08:59 hs - Viernes 31 de Julio de 2026

A casi dos semanas del violento temporal que azotó la localidad de La Criolla durante la madrugada del 18 de julio, productores de la zona continúan dimensionando el alcance de una de las peores catástrofes climáticas que recuerde la región. Los fuertes vientos, que según datos del INTA alcanzaron los 173 kilómetros por hora, provocaron la destrucción de invernaderos, daños severos en la producción y un escenario de incertidumbre.

Edgardo Siandra, productor de plantas cítricas, elaborador de vinos y referente del sector, describió la situación como “algo impensado” y aseguró que no existen antecedentes de un fenómeno de semejante magnitud en La Criolla. “Nunca habíamos vivido algo así”, afirmó al recordar la madrugada en que comenzó el temporal. Relató que, tras compartir una cena con los trabajadores de la empresa familiar, se despertó por el ruido del viento y comprobó que ni siquiera podía abrir la puerta de su vivienda debido a la fuerza de las ráfagas.

Minutos después, cuando el viento disminuyó parcialmente, comenzaron los pedidos de ayuda. Vecinos con techos desprendidos, árboles caídos sobre viviendas, vidrieras destruidas y objetos que volaban por las calles marcaron las primeras horas de una emergencia que dejó al pueblo prácticamente incomunicado.

Las primeras evaluaciones de daños resultaron imposibles. La enorme cantidad de árboles, ramas y postes caídos impedía llegar hasta las zonas productivas ubicadas a pocos kilómetros del casco urbano. Recién al día siguiente, cuando algunos caminos fueron despejados, los productores pudieron acceder a los establecimientos. “Era una imagen de terror”, resumió Siandra al describir el panorama que encontraron.

Los daños se concentraron especialmente en los invernaderos destinados a la producción de plantas cítricas, una actividad que distingue a La Criolla a nivel nacional. “El sector reúne la mayor concentración de viveros especializados en plantas cítricas del país y prácticamente ninguno quedó al margen del temporal. Hay viveros con destrucción total de los invernaderos y otros con daños muy importantes. Todos fueron afectados”, señaló.

En su caso particular, tres estructuras quedaron completamente destruidas. La empresa familiar posee alrededor de 20.000 metros cuadrados de superficie cubierta, infraestructura indispensable para cumplir con los protocolos sanitarios exigidos por la emergencia fitosanitaria provocada por el HLB, enfermedad considerada la principal amenaza para la citricultura.

La pérdida de esas estructuras no sólo representa un importante perjuicio económico, sino también un riesgo para la continuidad de la producción.

Situación compleja

El temporal agravó una situación que el sector ya definía como crítica. Siandra explicó que la citricultura atraviesa una fuerte caída de precios y dificultades comerciales que obligan a numerosos productores a descartar fruta por falta de rentabilidad.

En ese contexto, la destrucción de los invernaderos profundiza una crisis que ya comprometía la actividad. Por esa razón, los viveristas solicitaron al Gobierno provincial que avance con la declaración de la emergencia y gestione herramientas financieras acordes a la magnitud de las pérdidas. “No pedimos subsidios; necesitamos créditos blandos y accesibles que nos permitan reconstruir las instalaciones y seguir produciendo”, sostuvo.

El productor indicó que mantuvo reuniones con autoridades provinciales, entre ellas representantes de la Secretaría de Agricultura y del Consejo Federal de Inversiones (CFI), aunque aclaró que los procesos administrativos requieren relevamientos técnicos y tiempos formales para la eventual declaración de emergencia.

Lenta recuperación

Desde el día posterior al temporal, las familias viveristas trabajan de manera ininterrumpida para intentar recuperar parte de la infraestructura.

Sin embargo, la reconstrucción avanza lentamente debido a la magnitud de los daños. Las tareas incluyen retirar enormes cantidades de polietileno roto, desmontar estructuras metálicas deformadas y rescatar las plantas que permanecen debajo de los invernaderos colapsados.

El trabajo requiere extrema precaución para evitar mayores pérdidas en el material vegetal. “Primero fuimos reparando lo que todavía podía salvarse. Lo que quedó totalmente destruido tendrá que hacerse de nuevo”, explicó.

La reconstrucción de algunos sectores demandará comenzar desde cero, un proceso que insumirá varios meses y fuertes inversiones.

Temporal en La Criolla: productores registraron pérdidas millonarias

Impacto en el turismo

La empresa familiar de Siandra también desarrolla actividades de enoturismo y turismo rural vinculadas a su bodega. Aunque los viñedos no sufrieron daños importantes debido a que se encuentran en reposo invernal y sin follaje, el impacto emocional del temporal condicionó el desarrollo de las actividades previstas para las vacaciones de invierno. Pese a ello, decidieron mantener una visita programada. “Anímicamente no había ganas, pero la gente no tenía la culpa. Terminó siendo una jornada muy emotiva porque los visitantes nos brindaron un enorme apoyo para seguir adelante”, recordó.

Daños en la comunidad

Más allá de las pérdidas productivas, el temporal también golpeó duramente a la comunidad. Numerosas viviendas sufrieron voladuras de techos o derrumbes parciales, mientras que una escuela primaria quedó con riesgo estructural y los alumnos permanecen sin clases presenciales.

Ante ese escenario, el municipio concentró los primeros esfuerzos en asistir a las familias damnificadas, mientras organizaciones sociales, vecinos y la comunidad parroquial impulsaron campañas solidarias para reunir donaciones y acompañar a quienes perdieron parte de sus hogares.

Siandra destacó que la respuesta comunitaria permitió contener muchas de las necesidades más urgentes. “Hoy el pueblo ya empieza a verse más limpio. De a poco cada familia va reconstruyendo su casa y tratando de salir adelante”, afirmó.

El temporal del sábado 18 causó estragos en La Criolla

Es el segundo fenómeno climático extremo en dos meses

Por otra parte, recordó que este temporal representa el segundo desastre climático que enfrenta la empresa en menos de un año: el 15 de diciembre una intensa granizada había destruido la totalidad de las cubiertas de los invernaderos.

Tras varios meses de inversiones para reconstruir esa infraestructura, el viento volvió a provocar daños de gran magnitud. “Habíamos terminado de colocar los techos nuevos y la tormenta los volvió a romper”, lamentó Siandra.

La sucesión de fenómenos extremos incrementa la preocupación de los productores, que enfrentan costos crecientes, dificultades económicas y la necesidad de reconstruir instalaciones esenciales para mantener la actividad.

Los viveristas coinciden en que la recuperación será larga y que el desafío inmediato consiste en preservar la producción, reconstruir los invernaderos y sostener una actividad que constituye uno de los principales motores económicos de La Criolla.