Problema complejo

Temor por actitud violenta de gente en situación de calle

Un grupo de personas en situación de calle apostado hace meses en la escalera de la iglesia del Cristo genera temor en los padres y la comunidad educativa

Miércoles 20 de Abril de 2022

Desde hace tiempo la comunidad educativa del colegio Cristo Redentor, en Paraná, está preocupada y siente temor por la presencia de un grupo de personas en situación de calle que permanece en las escalinatas de la parroquia Nuestra Señora de la Asunción, situada a metros de la institución escolar, sobre avenida Ramírez.

Personas en situación de calle.
Hay temor por la actitud de un grupo de personas en situación de calle.

Hay temor por la actitud de un grupo de personas en situación de calle.

Hace unos seis meses se instalaron en el lugar y los conflictos se multiplican debido a la incomodidad que genera el asentamiento a aquellos que transitan por la zona, pero sobre todo por la actitud intimidante, hostil y hasta violenta que toman quienes están viviendo en la calle, sobre todo hacia las monjas de la iglesia e inclusive los niños y adolescentes que asisten a las clases de educación física y tienen que cruzar por la vereda que prácticamente se transformó en un espacio tomado.

En distintos grupos de WhatsApp de padres de estudiantes que van al Cristo la inquietud que les provoca esta cuestión es un tema recurrente. Y piden respuestas “urgentes”. Uno dialogó con trabajadores del colegio y en todos los casos hacen hincapié que no pretenden que se eche a estas personas hacia otro sector de la ciudad, sino que piden que las autoridades del municipio les brinden la contención y atención necesaria, recibiendo los cuidados para que puedan modificar su situación.

En esto está trabajando la Defensoría del Pueblo de Paraná, en conjunto con el Centro Integrador a Personas en Situación de Calle, que depende de la Subsecretaría de Integración Socio Urbana de la Municipalidad, y hoy se reunirán para evaluar posibles respuestas a una problemática que recrudece cada año, sobre todo con el descenso de las temperaturas. Sobre el tema, la defensora del Pueblo de Paraná, Marcia López, expresó a UNO: “Lo hemos planteado al municipio. Sabemos que quisieron llevarlos al refugio y no quieren. Vamos a tener una nueva reunión con funcionarios de salud municipales, provinciales y nacionales para conocer qué se puede hacer”.

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Cruda realidad. La crisis económica que trajo la pandemia dejó a más gente sin hogar.

Cruda realidad. La crisis económica que trajo la pandemia dejó a más gente sin hogar.

Más allá de los esfuerzos de los dispositivos de contención, la situación es sumamente compleja. Leandro Sarli, coordinador del Centro Integrador a Personas en Situación de Calle, donde funciona un refugio desde inicios de la pandemia para contener a quienes no tienen una vivienda, contó que uno de los hombres que está en el Cristo necesita tratamiento psiquiátrico, al que se niega a acceder y, según la cuestionada Ley de Salud Mental vigente, no se lo puede obligar. Esta persona incurre en conductas agresivas, y ayer a la mañana amenazó a Sarli, que al respecto comentó a UNO: “Es la tercera vez que voy a verlos en estos días y la verdad es que en el grupo son personas violentas. Se los asiste con comida, frazadas y demás. Es un caso bastante complicado, ya que se combina el tema de las adicciones con un paciente psiquiátrico. Este hombre estuvo medicado alguna vez, pero se niega ahora a atenderse”.

A su vez, manifestó: “Hay dos de ellos ya han estado en el dispositivo y está este muchacho que es muy violento y no quiere acceder. Está hace años en esta situación, con restricciones en diferentes partes, como la plaza del Bombero, donde tuvo problemas de violencia y no puede volver ahí. También estuvo en el hospital San Martín y agredió a un enfermero. Ahora fuimos con la trabajadora social y tuvimos que salir corriendo porque este hombre nos agredió, se paró y nos quiso pegar. Estamos trabajando con la Defensoría para ver qué se puede hacer, si podemos solucionar algo”.

El coordinador a cargo del refugio analizó que es difícil alojar a estas personas allí, ya que ingresarlos –como ya se hizo en otra oportunidad con dos de ellos– conlleva el riesgo de que se generen serios problemas de convivencia o conflictos con quienes ya residen en este espacio. “Es arriesgar la integridad de las 40 personas que están acá, porque este hombre es violento en serio”, sostuvo, visiblemente preocupado.

También evaluó: “Es una situación que escapa a lo que podemos hacer nosotros si no nos acompaña la policía. Ya ha habido denuncias de las hermanitas del Cristo, a quienes las tienen acobardadas, y aparte de padres de alumnos del Cristo, que cuando van a Educación Física en la cuadra tienen que pasar por ahí. Pasa que cuando toman se ponen violentos, agresivos y los padres se tienen que quedar”.

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Preocupación en la institución educativa

Por su parte Mirta, una de las integrantes del equipo directivo del Cristo, sostuvo: “Son tres o cuatro personas, a veces hay más, otras menos, que tienen gestos y actitudes que nos preocupan. Han estado desnudos, tienen sexo también ahí, hacen sus necesidades en un balde y lo tiran en una bolsa en el mismo lugar. Es un espacio que están ocupando como si fuera su casa, y nadie se hace cargo”.

Pese al malestar, subrayó: “A esto lo hemos hablado en los encuentros con las familias, con las hermanas, y entendemos que son personas que nos interpelan porque son el rostro de Jesús, y lo que nos planteamos es de qué manera se los puede ayudar”.

Gloria también trabaja en el colegio, y aunque actualmente está de licencia fue hace dos domingos atrás a la misa en la parroquia cuya escalinata está usurpada y advirtió que esta cuestión se sigue agravando, por lo que decidió radicar una denuncia en la Comisaría Décima. “Es una situación que se viene dando desde antes de la pandemia. Y ese domingo que fui a misa vi que es imposible pasar por la vereda. Hay en el lugar hombres y mujeres, es un campamento; hay bolsas, carritos de supermercado con cosas, tachos con sus necesidades que después tiran para la casa de las hermanas. Hace unos días una hermana me dijo que les habían escrito la puerta de la capilla; ellas tienen miedo y decidí hacer la denuncia en la Policía por cómo viven estas personas ahí, pero no para que las echen o las saquen simplemente, sino para que se haga algo para ayudarlas. Porque tienen derecho a estar de otra manera”, recalcó.

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Asimismo, afirmó: “Me preocupa cómo están, cómo se hablan entre ellos, con palabrotas, cuando hay niños que pasan por ahí. Y también el trato hacia quienes pasan, que tienen que bajar a la calle porque no pueden circular por la vereda. Aparte del olor nauseabundo en un sitio en el que hay chicos que van a la mañana y a la tarde a clases. La verdad es preocupante para ellos y para los que estamos cerca también. Pero no es nuestra idea y tampoco creo que sea la de las hermanas que los saquen de ahí y no se haga nada por ellos”.

También familiares de los estudiantes remarcan que están preocupados: “Los padres estamos inquietos con el tema, porque desde la iglesia les pidieron que se vayan y les tiraron cosas a las monjas. Sabemos que son violentos y sentimos temor porque los chicos tienen que pasar por la vereda en la que están para ir al gimnasio”, aseguró con angustia una mamá.

La abuela de una alumna que también trabajó en el Cristo coincidió: “No pedimos que a estas personas las corran a otro lugar. Sino que se les dé contención, porque no es digno de ningún ser humano vivir en la calle, sea en esa cuadra o en cualquiera de la ciudad”.

Por último, reflexionó: “Sabemos que quienes están en situación de calle buscan refugiarse cuando llueve o hace frío y encontraron este lugar en las escalinatas de la capilla, pero también está el tema de las hermanas, que son personas mayores y están viviendo esto, viendo cómo ellos hacen sus necesidades en un tarro. Todo eso nos genera mucha tristeza, y lo digo desde el punto de vista franciscano. Nuestra idea es que la municipalidad disponga de profesionales especializado en las problemáticas que tienen estas personas y derivarlas a un lugar en las que se atienda su salud. Esperamos que se dé una solución que sea por el bien de la comunidad, de los feligreses, de los niños y de todos”.

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