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Tatuaje: el arte plantado en la piel

El llevar un tatuaje ya no es para pocos y la crítica despiadada que antes existía quedó a un lado. Son muchas personas que se hacen uno o más.

Según el significado un tatuaje es una modificación temporal o permanente del color de la piel en el que se crea un dibujo, una figura o un texto y se plasma con agujas u otros utensilios que inyectan tinta o algún otro pigmento bajo la epidermis de una persona. Hay muchos tipos de tatuajes, algunos son temporales; otros, los más conocidos, son permanentes.

Pero, para conocer más aún de esta técnica milenaria, UNO habló con Alejandro Beigel, Gozalo Cepeda y Emiliana Gómez, todos ellos tatuadores paranaenses.

BEIGEL. Alejandro tiene 45 años y tatúa desde los 20. “Arranqué a los 20 años con este oficio en el primer local que abrimos. Yo llego por cuestiones de la vida, coincidencias. Tengo un amigo que tatuaba y en aquel entonces no había revistas ni diseños como pasa ahora que en internet tenés todo. Yo lo ayudaba justamente con eso a mi amigo. Le hacía los diseños, los calcaba y le armaba la máquina. El se sentaba y tatuaba. Con eso sacaba mi moneda también. Hasta que un día él me dijo porque no me tatuás, yo no me animé y al final me convenció y acá estoy”.

Todo tatuador arranca de abajo y va creciendo paulatinamente. Mientras más tatúa, más crece. “Es un oficio que lleva su tiempo. El crecimiento se da a medida que trabajás. Es decir cuanto más tatuás más crecés. Lo interesante de hoy día es toda la información que se puede recopilar respecto de los tatuajes. Antes era muy difícil en ese sentido. Hoy día se puede por suerte”.

Cada tatuador se siente cómodo en una línea de trabajo. Beigel contó cuál es la suya: “A mí me interesa mucho el dibujo, me gusta mucho la naturaleza, los animales, eso es lo mío. Yo siento que es eso lo que más me gusta tatuar antes que lo geométrico o toda la línea tribal. Me gusta el color y las figuras naturales en sí. La morfología natural”.

Los estudios de tatuajes estuvieron cerrados un tiempo en la cuarentena hasta que lograron abrir sus puertas. “Se trata de que haya menos circulación en el local, pero después nosotros los tatuadores siempre tenemos recaudos para con la higiene. Limpiamos bien la zona donde se trabajó y creo que ya es natural en el oficio. Igual no somos muy aislables en esta pandemia porque tenemos que salir a laburar y ahí te encontrás con la triste realidad que te la podés pegar”.

“Acá vienen mujeres y hombres y yo tatúo de todo. Es un mundo amplio esto. No te podría decir un estilo en particular. Siempre hay cosas que van fluctuando como una moda. Hoy día se hacen una cosa y mañana otra. Lo que si, ciento por ciento, es un vicio adictivo”, confesó Alejandro.

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Tatuaje: el arte plantado en la piel

Tatuaje: el arte plantado en la piel

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GÓMEZ. Emiliana tiene 32 años y hace algo más de cinco años y medio que se insertó en este trabajo. “Yo llego por curiosidad primero y porque siempre pinté e hice cosas referidas al arte, a los colores y a los dibujos. Fue por curiosidad, pero cada día me fue gustando más”, aseguró y continuó con su relato: “Por ahí es un oficio un poco frustrante. Yo en un momento dije no puedo, esto no es para mí. Me sentía muy insegura porque es algo que le dejás para toda la vida a alguien en la piel. Entonces ahora lo hago con mucho respeto y el crecimiento se da despacio. Voy haciendo lo que me siento segura de hacer. Por ahí me dicen, animate a hacer algo más grande, pero no, yo me siento segura en lo que estoy haciendo”.

Emi también habló de su estilo de trabajo y aseguró que no encuadra en ninguno: “Para mi lo mío no se encuadra en ningún estilo, sino que son tatuajes súper minimalistas, lineales. Hago muchas frases y me siento muy cómoda haciendo letras. No es que hago lettering, sino que son frases con tipografía de computadora”.

“Acá vienen más que nada mujeres. El 97% de mis clientas son mujeres y buscan cosas finas, trazos finos, flores. Hago muchos primeros tatuajes además. Después si les gusta y si quieren seguir haciendo cosas chicas se siguen tatuando conmigo. De lo contrario las voy derivando a otro tatuador que a mi me parezca que les pueden hacer eso que yo no hago”, comentó Gómez respecto de la clientela que recibe a diario.

¿Cómo es tatuar en pandenia? Lo explicó la propia tatuadora: “Te soy sincera. Los protocolos en cuanto a la higiene son exactamente los mismos. Sólo cambia el uso del barbijo. Yo no lo usaba y ahora lo uso. Yo no uso anteojos porque veo bien, pero quizá por protección debería usar unos de plástico porque me puede llegar a salpicar tinta con sangre dentro del ojo. Yo al hacer tatuajes chicos no hago un gran despliegue de tinta y de suciedad”.

Dicen y está comprobado que el tatuaje es un vicio. Aquel que se hizo uno es muy probable que regreso por otro. “Es real, incluso la semana pasada vino una señora a señar su turno y me dijo que este iba a ser el único tatuaje que se iba a hacer y al otro día se fue con dos. Se hice uno y al toque me pidió otro. No duró ni un día”.

CEPEDA. Gonzalo tiene 32 años y tatúa hace unos 17. “De chico siempre me gustó dibujar influenciado un poco por mi hermano y dibujando comienzo a encontrar en los puestos de diarios y revistas cosas de tatuajes. Después empiezo a ver en la tele y ahí dije esto lo quiero hacer”, confesó y continuó: “Cuando yo arranqué era bastante complicado todo. Estaba recién empezando internet todo lo que era las páginas de compra y venta, entonces era difícil la enseñanza, como conseguir los materiales. De a poco, como todo tatuador de antes, arranqué con una máquina casera y agujas de coser mostacillas que comparaba en la mercería. Luego sí cuando el tema cambió comencé a comprar cosas más profesionales”.

La visión acerca del tatuaje ha cambiado con el paso del tiempo y Gonzalo así lo entiende. “Cambió esa idea retrograda de que el exconvicto, del yakuza o la mafia. Ahora cualquier persona puede tener un tatuaje y ser un excelente profesional igual”.

“Acá en el estudio siempre se mantuvo la higiene por el sólo de hecho de ser un proceso invasivo a lo que es el cuerpo. Ahora lo que se hizo puntual es que con quien se viene a tatuar no viene nadie. Sólo viene el tatuado y además tenemos el uso del barbijo y el alcohol en gel”, narró respecto de lo que es trabajar en plena pandemia.

Cepeda también marcó su estilo dentro del mundo del tattoo. “A mi más que las líneas lo que me gusta son los estilos. A mi me gusta mucho el estilo oriental, el realismo y el neotradicional. Lo que se pide es muy personal, pero ahora se están animando a hacer cosas más grandes y en un estilo puntual, pero siempre trato de llevar todos mis trabajos a esos tres estilos que te nombré para ponerle ganas y pilas. Es como todo, hay cosas que note gusta hacerlas y no las hacés”.

La Historia del tatuaje se inicia, según los textos, en las momias

La evidencia más antigua de tatuajes en momias se encontró en una perteneciente a la Cultura Chinchorro, en la costa de Chile. En estas se conservan tatuajes existentes datados en el año 2000 antes de Cristo Este tatuaje consiste en un bigote delgado sobre el labio superior de un hombre adulto

Inclusive, en la misma zona se ha encontrado evidencia arqueológica que datan de hasta 6.000 años de antigüedad que podrían representar herramientas para el tatuaje.

En 1991 se encontró una momia neolítica dentro de un glaciar de los Alpes de Ötztal, con 77 tatuajes en su cuerpo (68 en la muñeca, 2 en la zona lumbar de la espalda, 5 en la pierna derecha y 2 en la izquierda). Esta momia es conocida como el «Hombre de Hielo». Es el cadáver humano con piel más antiguo que se ha encontrado y su antigüedad varía según distintos autores: Cate Lineberry, le ha calculado unos 5200 años de antigüedad. Sin embargo, las distintas culturas que utilizaron el tatuaje lo hicieron de distintas maneras; tanto como arte, en el sentido de creación de significados rituales o simbólicos, como ocurría en el Antiguo Egipto, como para marcar o señalar a los criminales, que es el caso de las antiguas Grecia y Roma. Incluso se cree que, por su posición en el Hombre de Hielo, las marcas cumplieron un fin terapéutico, semejante a la acupuntura. Otras famosas momias antiguas con tatuajes que se han encontrado han sido la momia de Amunet, proveniente del Antiguo Egipto, y la momia está demostrando que la práctica del tatuaje es tan antigua como la historia de la humanidad. Además también se utilizaba en algunas tribus para diferenciarse los unos con los otros.

En 2006, también en la costa norte de Perú, se dio a conocer una momia de hace 1500 años en el Complejo Arqueológico El Brujo: la Dama de Cao, en cuyos brazos y manos aún se conservaban tatuajes de serpientes, arañas, cocodrilos, monos y leopardos. Según creencias religiosas se presume que el origen de este arte en la antigüedad estaba dedicado al culto hacia los muertos, ya que en muchos casos la tinta era en realidad cenizas resultado de una cremación.

En la Biblia se menciona con cierta similitud con esta hipótesis en el libro de Levitico 19:28 en el que se les prohibió este tipo de comportamiento a los israelitas cuando iban camino a la tierra prometida.

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