Secciones
Opinión

Suspenden el divorcio en Cambiemos

La oposición entrerriana logró la mejor elección que hubieran podido imaginar, después de haber sido derrotados por paliza en junio. El peronismo elabora una explicación que difícilmente convenza a todos

Lunes 28 de Octubre de 2019

Conocido el resultado electoral del domingo, comenzó en la provincia una tarea de estimación de las consecuencias que surgen del triunfo de Juntos por el Cambio, que aunque ajustadísimo, sigue siendo al fin una derrota para el oficialismo entrerriano.

El escrutinio provisorio deja un pequeño margen para revertir, en el conteo definitivo, los 1525 por los que Mauricio Macri aventajó a Alberto Fernández en la provincia. Sin embargo, no existen a priori elementos que alienten especialmente esa posibilidad. Lo mismo sucede en la categoría electoral en la se juega un escaño en el Senado Nacional, en la que la diferencia a favor de la lista macrista es un poco mayor: 1902 votos.

A ese conteo provisorio le faltan sumar los resultados de 46 mesas, es decir un total de 16.100 electores; de los cuales se estima que habrán ido a votar poco más de 13.000. El origen de esos votos está bastante repartido en toda la provincia, por lo que no hay mayores elementos para afirmar que irán en uno y otro sentido. De confirmarse el resultado favorable a Juntos por el Cambio, Entre Ríos será la única de las siete provincias donde se elegían senadores nacionales en las que el justicialismo perdería una banca. La dirigente radical Estela Olalla–de larga trayectoria en el radicalismo– ocuparía entonces la poltrona que parecía destinada a la diputada provincial electa Estefanía Cora, del justicialismo.

En la categoría de diputados nacionales la diferencia fue aún mayor a favor del macrismo, orillando los cinco mil votos. En la categoría de legisladores nacionales el mayor corte se dio entre el cuerpo de (la boleta) de Alberto Fernández y los cuerpos de los candidatos a senadores Edgardo Kueider y Cora, y de los candidatos a diputados Marcelo Casaretto y Blanca Osuna, con unos diez mil votos menos para los postulantes locales. Alfredo De Ángeli y Olalla tuvieron unos siete mil votos menos que Macri y Miguel Pichetto, más o menos la misma diferencia que, en menos, tuvieron con el candidato presidencial los candidatos a diputados Gabriela Lena y Gustavo Hein.

Cambio de planes

Dando por cierto el resultado del escrutinio provisorio, o incluso pensando que pudiera revertirse por una mínima diferencia, y aún considerando el resultado en la provincia como un empate, la recuperación de Cambiemos –que perdió las PASO provinciales por 140.000 votos frente al peronismo; y las elecciones generales provinciales por 120.000 votos; y las PASO nacionales por 70.000 aproximadamente– parece motivo suficiente para archivar los planes de divorcio que tenían varios dirigentes radicales para después del 27 de octubre. No eran pocos los que se imaginaban desempolvando la vieja Lista 3, pero ahora, de la mano de Macri y de Rogelio Frigerio en la provincia, la cuestión parece haber cambiado notoriamente y son varios los que sacan pecho diciendo “recuperamos más de 140.000 votos en seis meses”.

Claro que el amplísimo triunfo del gobernador Gustavo Bordet el 9 de junio configuró una Legislatura con amplias mayorías justicialistas y le sacó a Cambiemos algunos municipios, entre ellos el importante gobierno de la capital provincial. Eso no cambia con esta elección, que sí servirá para alinear las piezas y evitar la fragmentación del espacio opositor entrerriano. Aunque tenga pocos legisladores e intendentes de Cambiemos, Entre Ríos es una provincia amarilla.

Una oposición fortalecida Respecto de Bordet, el conductor del justicialismo,la situación admite dos lecturas. Una de ellas, pensar que fue su mérito lograr que lo votaran en junio numerosos entrerrianos que en la elección nacional votaron a Macri. Es decir, apuntar a la amplitud y transversalidad del voto bordetista en la última elección provincial. La otra lectura apunta a su responsabilidad en que muchos de los ciudadanos que votaron al PJ en junio hayan votado este domingo por Macri. El dato que apuntala la segunda lectura es que en las PASO, la fórmula de los Fernández había ganado por bastante más de 70.000 votos.

Bordet sabe ahora que el electorado no es cautivo y que si bien transitará su segunda gestión con amplias mayorías legislativas, la oposición aparece fortalecida por este victoria electoral. Visto desde el prisma de la interna justicialista, podría considerarse que el intendente de Concordia, Enrique Cresto, fue quien quedó mejor parado a raíz de los resultados. El nieto del exgobernador Cresto se encargó durante los días previos a la elección de mostrarse (en medios y afiches) con Alberto Fernández en lo que no puede interpretarse de otra forma que no sea apuntalando su proyección provincial. Si bien la diferencia lograda en Concordia no alcanzó a revertir la tendencia provincial, como sí en otras oportunidades, Cresto puede exhibir su territorio indemne a la segunda ola amarilla.

Los otros aspirantes a la sucesión de Bordet “naturalmente instalados”, Adán Bahl y Esteban Martín Piaggio, tuvieron derrotas en sus territorios. Y más allá de los matices, el primero no kirchnerista y el segundo sí, tanto en Paraná como en Gualeguaychú el resultado fue adverso al peronismo.

¿Frigerio conducción?

Está claro que hubo enfrente algunos méritos. La campaña de Macri fue efectiva matemáticamente. No le alcanzó para forzar el balotaje, pero marcó una recuperación de ocho puntos porcentuales en el país y también en la provincia. El jefe de campaña de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, sale fortalecido. Uno de sus allegados, el diputado frigerista Juan Domingo Zacarías, manejaba datos sobre el triunfo de Cambiemos en la provincia –especialmente en Paraná– durante la semana previa los comicios, pero incluso algunos dirigentes del mismo espacio de se encargaban de relativizarlos.

Frigerio, uno de los pocos miembros del gabinete presidencial que tiene territorio, puede exhibir su triunfo y tal vez protagonizar en 2023 la candidatura que no quiso este año. Si bien faltan mucho tiempo todavía, su postura respecto de este tema (insinuar una candidatura) puede actuar como un ordenador de la interna de la oposición, donde los otros aspirantes posibles son intendentes radicales con mucho menos despliegue y conocimiento de su imagen en el territorio provincial.

Lo que queda por verse es el tipo de oposición que propondrá el actual ministro en el rol de conductor del espacio que parece llamado a desempeñar. Por ahora resulta sensato suponer que la división del bloque de Cambiemos en la Cámara de Diputados provincial, que algunos daban por hecho antes del domingo, se convirtió en una alternativa poco conveniente para el sector. Más aún si se considera que el radicalismo provincial no tiene una conducción política unificada.

Fue una elección nacional donde los pronósticos previos sobre porcentajes obtenidos por cada fuerza tuvieron poco que ver con el resultado final. Una elección nacional que no tuvo definiciones épicas: ni Alberto Fernández ganó por paliza, superando el 54% de Cristina; ni Macri logró darla vuelta, y acceder al ballotaje; tuvo sin embargo bastante de sorpresa en Entre Ríos y dejó mucha tela para cortar.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario