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Superó adversidades y hoy brilla en el seleccionado de básquet adaptado

Dara Muñoz es de Villa Elisa. Se refugió en el deporte para escapar de una vida signada por la violencia. Con 18 años, se destaca entre las mejores.

Viernes 17 de Enero de 2020

Dara Muñoz tiene 18 años y vive en Villa Elisa. Nació con una parálisis cerebral espástica, una afección en el cerebro que, según contó, se produce en el momento del parto por falta de oxígeno. En su caso, la secuela fue una dificultad motriz, que si bien no le impide caminar, la limita para correr y hacer otras actividades.

Hace poco más de cuatro años empezó a practicar básquet adaptado en su ciudad, y fue su profesor, Guillermo Morén, quien hizo el nexo con referentes del seleccionado nacional de esta disciplina, contándoles que tenía en su plantel una jugadora juvenil con mucho potencial. Desde entonces integra con orgullo el grupo de Las Lobas, que representa a la Argentina en diferentes certámenes internacionales.

El año pasado el equipo, del que forman parte mujeres de distintas provincias con dificultades motrices, participó en los Juegos Parapanamericanos de Lima, Perú, donde quedó en 4° lugar, detrás de Estados Unidos, Canadá y Brasil.

Previamente sus integrantes fueron campeonas en Brasil, en los Juegos Parapanamericanos de San Pablo 2017.

A Dara el deporte no solo le trae inmensas satisfacciones en la actualidad, sino que significó su salvación en los momentos más terribles de su vida. Según contó a UNO, el básquet la ayudó a seguir adelante en un contexto hogareño hostil que la llevó a denunciar a su familia por abandono de persona y maltrato. Con solo 16 años, no solo se vio obligada a enfrentar a su “padres biológicos”, como los llama, sino que tuvo que lidiar con un sistema judicial que dudó de su palabra solamente por ser adolescente.

Fue mientas sus lazos familiares se derrumbaban cuando ingresó al seleccionado argentino de básquet adaptado, donde actualmente brilla por su desempeño. No obstante, el recuerdo de sus días duros permanece: “En 2018 pedí a la Justicia que me saquen de mi casa porque corría peligro. Fue difícil lograr que me crean, porque tenía 16 años en ese momento y la Justicia lo atribuía a un capricho adolescente, y cuando lo llamaban a mi papá biológico él decía otra cosa para zafar. Finalmente pude probar todo lo que me estaba pasando”, expresó.

La joven aseguró que de chica sus progenitores no se ocuparon de que tuviera un tratamiento médico para evitar algunas secuelas que hoy padece, y la situación se fue agravando con el tiempo: “Denuncié que hacía 10 años que a mí no me brindaban tratamiento, que era algo fundamental cuando era chica, pero no fue así y hoy tengo consecuencias. Después, en mi familia no me daban alimento, ni zapatillas, ni nada. Estaba a la deriva, y tras años de maltratos y violencia, por cansancio me animé a hacer la denuncia”, confió, y recalcó: “Mientras eso pasaba, me refugié en el deporte para estar fuera de mi casa, porque estaba mal. Entrenaba todo el tiempo y eso me ayudó”.

Afortunadamente recibió el apoyo de gente que sabía de sus pesares y la acompañó en el duro proceso de comenzar a forjar su destino lejos de las penurias que había tenido que soportar, y en aquel entonces un matrimonio conocido le brindó un hogar de guarda y nunca más se contactó con sus padres ni con sus cuatro hermanos, que se fueron a Buenos Aires cuando ella se animó a exponer lo que le ocurría.

Hace tiempo se animó a vivir sola, y el año pasado logró terminar la escuela Secundaria. También en su paso por esta instancia tuvo que adaptarse a diferentes realidades: “Por mi historia de vida fui cambiando de escuelas. Empecé en una Secundaria normal, mi mamá biológica me cambia a una agrotécnica, mis tutores legales me enviaron otra vez a la normal, y por decisión propia terminé en un bachillerato”, comentó.

Proyectos

Disfrutando de su presente y soñando con su futuro promisorio, este año va a comenzar a estudiar el profesorado de Enseñanza Inicial, a la par de su carrera deportiva. “Voy a estudiar para ser maestra jardinera y como deportista quiero seguir avanzando y mejorando”, manifestó la joven.

Además de jugar al básquet, hace tiempo tuvo su paso por el atletismo, disciplina en la que también se destacó: representando a Entre Ríos consiguió la Medalla de Oro en los Juegos Nacionales Evita 2018 en la especialidad de lanzamiento de bala.

“Me gusta más el básquet que otros deportes. Cuando entraba a la cancha me olvidaba de todos mis problemas”, dijo, y destacó que esta disciplina también le brindó amistades y le permitió conocer personas con las que logró forjar vínculos fraternos.

Actualmente practica a diario su deporte preferido en Villa Elisa y una vez por mes viaja a alguna provincia donde el seleccionado se junta de jueves a domingo a entrenar con el equipo completo. “Con las prácticas he ido a Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe, Salta, Tucumán, San Juan, entre otras provincias”, indicó.

Aferrada a su sueño de continuar con su más alto rendimiento, se muestra dispuesta a demostrar que ninguna adversidad puede interponerse con sus metas, sobre todo la de poder ser feliz.

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