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Río Paraná

Sufrió una tragedia, con esfuerzo y fe salió adelante y cruzó a nado el río Paraná

Fiel a la virgen de San Nicolás, la travesía fue parte de una promesa: Carlos Oprandi sufrió un terrible asalto hace 13 años y pudo recuperarse.

Domingo 19 de Enero de 2020

Carlos Oprandi tiene 62 años, y aunque es oriundo de Esperanza, provincia de Santa Fe, vive en Paraná desde hace 20 años. Devoto de la virgen de San Nicolás, ayer logró cumplir una promesa que hizo hace tiempo y cruzó a nado el río Paraná.

Poco antes de las 10.30 se reunió en el Club de Pescadores con un equipo conformado por amigos, sus hijos y demás familiares y miembros de la Escuela de Canotaje, Natación y Expedición en Aguas Abiertas (Ecenaa) que lo acompañaron; al igual que integrantes de la Prefectura. Desde allí se dirigieron en lancha hacia la costa santafesina para llegar braceando a Bajada Grande, el barrio en el que soñó construir su hogar y finalmente lo consiguió.

“Hace muchos años compré un terreno sobra la Cortada 8 y me propuse hacer mi casa, y le prometí a la virgen de San Nicolás que el día que me fuera a vivir con mi familia a ese lugar se lo iba a agradecer cruzando el río”, contó a UNO. No obstante, confió que hubo otros motivos que lo impulsaron a hacer esta travesía para manifestar su agradecimiento: “También fue un desafío personal, porque tuve tres accidentes difíciles en mi vida, incluido un asalto. En ese momento estuve muy mal herido y salí adelante, siempre invocando a la virgen de San Nicolás”, dijo, en referencia al hecho delictivo que conmocionó a la comunidad paranaense a fines de agosto de 2006, cuando dos delincuentes ingresaron al comercio que tenía en bulevar Racedo, casi llegando a avenida De las Américas en la capital entrerriana, en el que fue asesinado Claudio Ariel Londero, de 27 años, quien era su empleado, y él resultó herido. “Tuve una herida de bala, y además de haber nadado toda mi vida, a la recuperación la hice en el agua, y gracias a eso pude volver a caminar bien”, subrayó.

Oprandi señaló que al negocio donde ocurrió la tragedia tuvo que cerrarlo y ahora trabaja en forma particular. Conmocionado al recordar ese terrible momento que le tocó atravesar hace 13 años, no pudo contener las lágrimas, pero se repuso enseguida para asegurar: “Con el correr de los años uno se va proponiendo metas para salir de todos esos estados, y por eso llevé adelante este desafío y cumplí esta promesa. Y vale la pena el esfuerzo”.

“Fue un hecho más de la vida que tuve que afrontar y salir adelante. Hay que proponérselo cada día con cada cosa que a uno le va pasando. En que lo haya logrado tienen mucho que ver mis hijos”, expresó, y afirmó: “La motivación día a día son mis hijos, Pietro de 13 años, y Ángelo de 17; ellos fueron la gran contención que tuve en esos días, junto con la que me brindaron los pocos amigos que uno cosecha en la vida, que son los que aparecen”.

Por otra parte, mencionó que eligió construir su hogar en Bajada Grande porque le gustó el lugar: “Desde mi casa se ve el río, con toda su inmensidad y todo su esplendor. Tuve una oportunidad de poder comprarle el terreno a un amigo y de ahí en más sostuve el deseo de llevar adelante el proyecto de mi casa”, refirió.

Fue al popular barrio costero al que arribó luego de nadar durante una hora y media unos ocho kilómetros, visiblemente agradecido con quienes lo acompañaron, y con el profesor de natación del club Talleres Oscar Tito Masset, quien además lo ayudó a diseñar la logística. “Comparto mi vida social en el club Talleres, y doy gracias a la colaboración del profesor Tito, que promovió todo esto para que se pueda cumplir mi promesa”, manifestó con entusiasmo.

Con la fuerza de sus brazadas consiguió avanzar cortando la corriente y superar el desafío que se propuso y para el que se preparó previamente. Al respecto, comentó: “Estuve 40 días nadando 2.000 metros diarios para enfrentar esto. Lo intenté en años anteriores, pero no pude concretar el cruce”, dijo, antes de emprender su travesía, aseverando que contaba con “toda la energía y las ganas de poder cumplirlo”.

También indicó que si bien ya había nadado en otros ríos, era la primera vez que iba a cruzar el Paraná de costa a costa. El cálculo es que serían cuatro kilómetros, pero Prefectura le confirmó que eran casi el doble. Sobre este punto, Tito Masset explicó: “Fueron entre siete y ocho kilómetros al venir cortando la correntada del canal. Al final se la bancó bien, llegó enterito. Carlos es una persona muy aplicada en su entrenamiento, que hizo caso todo el tiempo y eso es fundamental al acompañar a un nadador. Es un gusto trabajar con este hombre. Y el dueño de la lancha, de apellido Almada, nos facilitó muchísimo la tarea, es impresionante lo que sabe del río”.

Desafío

Con fe y esfuerzo, Carlos consiguió superar la desgracia que le ocurrió en 2006 cuando sufrió el asalto, que tuvo un trágico desenlace. Y de la misma forma logró ayer cumplir su promesa: “Un poco la idea de esto es transmitirle a los chicos y a la gente a la que le gusta nadar, que todo se puede. Solo hay que hacer las cosas bien: nosotros a esto lo programamos, hablamos con Prefectura comentándoles esta iniciativa. Poder divertirme y pasar tranquilo este desafío, nadando sin exponernos a ningún peligro es lo que nos propusimos”.

Con sus acompañantes analizaron la altura del río, para que no haya ningún peligro, evaluaron el pronóstico del tiempo y otras variables para llegar a la meta.

Por último, dejando un mensaje que inspira a superarse, reflexionó: “No importa la edad para emprender un desafío. Lo que importa es cómo uno piensa y prepara las cosas. A veces salen bien, a veces mal, pero lo importante es proyectarse, juntarse con gente que realmente tiene la misma vocación, y fundamentalmente creer que las cosas se pueden hacer. El mensaje es que se puede”, concluyó.

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