La Provincia
Miércoles 28 de Marzo de 2018

Sueñan con un mejor porvenir y formaron una cooperativa de trabajo

Junto a la ONG Suma de Voluntades, un grupo de mujeres de barrios San Martín y Mosconi Viejo hacen panificados. Ya les encargaron 300 roscas

Hace poco más de un mes, impulsado por la agrupación Suma de Voluntades, de Paraná, se empezó a gestar el proyecto de armar una cooperativa para que un grupo de unas 10 mujeres de los barrios Mosconi Viejo y San Martín tengan acceso a un trabajo genuino.

Muchas de ellas son el sostén de su hogar y tienen hijos chicos, y en un contexto donde la vulnerabilidad social es parte de la cotidianeidad, hacerle frente al desempleo, la informalidad, la precarización o la inestabilidad laboral, muchas veces se torna un verdadero desafío. Sin embargo, ellas lo lograron, impulsando con fuerza la idea de elaborar panificados y comercializarlos para ganarse su sustento.

A través del programa Poder Popular del Ministerio de Desarrollo Social de Entre Ríos, que apunta al fortalecimiento de las organizaciones, consiguieron los recursos para poder comprar las herramientas que necesitaban. "Presentamos el proyecto hace poco más de un mes. Lo aprobaron y nos dieron el dinero para comprar las máquinas. Adquirimos una sobadora, una amasadora, una balanza y un horno pastelero", contó a UNO Nadia Ubiedo, una de las referentes de Suma de Voluntades.


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La cooperativa se llama Artesanal, y Nadia se refirió a sus integrantes: "Son Joana, Carmen, Marcela, Laura, Marisa, Curu, Pona, doña Mary, doña Elsa y Lucy. Nuestra idea era poder darles una fuente de trabajo genuina a las mamás que nos ayudan en los comedores de los barrios y ya venían trabajando muy bien juntas. Sin ellas no podríamos llevar adelante esa labor: son quienes se encargan de cocinar, están a las 8 y para las 12 los gurises ya están comiendo, les dan la leche toda la semana, y cuando tenemos la colonia de vacaciones son las que nos acompañan.

Esta es una forma de devolverles todo lo que han hecho por nosotros y que tengan una remuneración de dinero y puedan valerse por sí mismas de alguna manera".

Su primera producción fuerte empezó el martes, cuando aprovechando la llegada Semana Santa comenzaron a hacer las tradicionales roscas de Pascuas para vender. Ese día llegaron con ansias, algunas a las 4.30, otras a las 5, y en la sede situada en Libertad 272 iniciaron la tarea, que se extendió al menos hasta las 22, entre mates, charlas y risas compartidas. Gisela, una de las colaboradoras de la ONG, les facilitó una receta y les enseñó las medidas de los ingredientes y los secretos para que al calor del horno la pasta de harina fusionada con los huevos, la manteca, el azúcar y demás, se transforme en una exquisitez.
Algunas ya tenían experiencia en el rubro y otras fueron aprendiendo sobre la marcha, en un grupo donde todas se ayudan entre sí para superarse.
Ayer repitieron la tarea y hoy volverán a juntarse para alcanzar una producción de 300 unidades que ya tienen reservadas. Mientras unas hacen la mezcla, otro grupo va amasando y estirando los bollos de la esponjosa mezcla, darles forma y colocarlos en cada molde para luego decorar cada pieza con frutas glaseadas y crema pastelera.
Si bien en la sede de Suma de Voluntades hay hornos y los utilizan para darle la cocción justa a las roscas, en la panadería La Unión –situada a media cuadra–, les prestan además sus hornos rotativos para que puedan avanzar más rápido y fabricar mayor cantidad.
La entrega a quienes hicieron su encargo será hoy y mañana. Felices por lo que lograron en tan poco tiempo, va por más el grupo de mujeres emprendedoras que se animaron a soñar y a forjar un mejor porvenir para ellas y sus familias.
María Sanabria, una de ellas, explicó a UNO: "Tengo 58 años y mis hijos ya son grandes, pero hay muchas mamás con chiquitos y necesitan un trabajo porque son el sostén del hogar. Con esta idea de hacer una cooperativa, empezamos a hacer cosas de panadería".
Por su parte, Marcela Rodríguez, de 31 años y madre de cuatro hijos, de 15 años, 14, 8 y 6, comentó: "Somos de los barrios San Martín y Mosconi y un día, en una de las reuniones por los comedores, comentamos que queríamos progresar como mujeres, porque muchas estamos solas a cargo de la familia. Ahí surgió la idea y decidimos, a través de Suma de Voluntades, hacer esta cooperativa".
Si bien ahora comparten la felicidad de ver los primeros resultados de su trabajo, confió: "No nos imaginábamos que este proyecto se podía concretar. Lo que sugerimos era hacer tortas fritas y empanadas y salir a vender a las plazas, pero esa inquietud se transformó en esta cooperativa, que hoy nos ayuda a progresar". Asimismo, adelantó: "Con esto arrancamos y luego vamos a vender pizzetas, pan casero y otros panificados".
Por último, compartió su satisfacción y destacó: "Es algo lindo lo que nos está pasando, porque somos mujeres que queremos trabajar y que la sociedad nos incluya, y que nuestras familias puedan estar bien y estar mejor nosotras. Yo tengo mi trabajo, pero había chicas que no, y lo necesitaban".
Quien quiera hacer su pedido, puede contactarse a través de la página de Facebook: Suma de Voluntades Paraná, o llamando a la sede: (0343) 4230044, o al celular (0343) 154284676.

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