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Solidarizarnos con Venezuela

Política. Simpatías entrerrianas con la revolución bolivariana, y alerta para los gobiernos que negocian con candidez con los imperios dominantes

Jueves 31 de Enero de 2019

Después de seguir el conflicto en Venezuela, escuchar las campanas al alcance de nuestros oídos, nos queda solidarizarnos con el pueblo hermano en esta hora difícil, repudiar toda injerencia imperialista y colonial en el conflicto, y alertar al pueblo argentino para que observe los riesgos a que estamos sometidos por la voracidad del imperialismo en sus variantes, sobre países debilitados.
Venezuela debe extremar los esfuerzos para superar la situación en paz, sin más derramamiento de sangre inocente, y garantizar que, cualquiera sea la salida, se preservará la autonomía y soberanía del país. Siguiendo los principios independentistas, federales y autonomistas de Simón Bolívar y Ezequiel Zamora todo se hará más claro para afrontar los desafíos.
A los imperios no les importa la vida de nuestros hermanos: se están sirviendo del banquete. El imperio vecino y dominante, Estados Unidos, teme una Venezuela antiimperialista al lado de Cuba, necesita su petróleo y se lo quiere mezquinar a Cuba. Por eso bloquea la economía de los bolivarianos, para asfixiar al gobierno, y sin dudas ha conseguido desestabilizarlo.
Los demás imperios, Rusia y China, no son distintos en el saqueo. Venezuela debe disponer de 900.000 barriles diarios de petróleo sólo para pagarles una ayuda económica. ¡Con amigos así!
Salta a la vista que estos negocios están en las antípodas de la actitud de manos abiertas que tenemos o debemos tener entre países hermanos, como sería el caso de Cuba y Venezuela, si nuestros destinos están atados. Pero a diferencia de Rusia, China, Europa y los Estados Unidos, nuestros países del Abya yala no imperialista tienen obligaciones extras con los hermanos, de ahí que se imponga una mirada integral y fina, y jamás un alineamiento con esos intereses. No sólo por Venezuela, como veremos.

Deuda fraudulenta
Cualquier gobierno que coquetee con alguno de esos imperios, como lo hace el gobierno argentino actual, nos estará cargando una mochila que luego se hará insoportable. Son salvavidas de plomo: los imperios usan todo tipo de estrategias para convertirnos en sus siervos, incluso prestando fondos que luego hay que pagar con sudor y sangre; o comprando materia prima para dejarnos encadenados a sus designios.
La Argentina, con más de 300.000 millones de dólares en deuda externa fraudulenta, debe mirar con atención el proceso de Venezuela y poner las barbas en remojo. El imperialismo nos quiere humillados, arrodillados, para devorarse luego nuestros despojos. Todo guiño de los gobiernos al imperialismo puede dar frutos pasajeros, de ocasión, pero hipotecará nuestra independencia.
Hoy nos queda implorar para que no repriman las protestas en Venezuela, que se den garantías ciertas de participación, sin caer en el engaño de la dictadura del mercado que opera bajo máscaras democráticas para favorecer a los sectores dominantes.
Que la paz no sea a costa de la soberanía, que los derechos humanos no sean manoseados por el imperio que más los viola en el mundo. Si esta crisis no tiene una solución adecuada, a futuro lamentaremos derramamientos de sangre.
Una de las razones principales del descreimiento general en los gobiernos es la corrupción, y esa corrupción debe ser erradicada, tanto la ilegal como la legal, en Venezuela como en la Argentina. Y con la certeza de que el principal poder corruptor es el imperio que divide para reinar, con sus brazos más potentes: la propaganda, el capital financiero y los misiles.
Ya le echaron mano a las riquezas de Irak inventando lo de las "armas de destrucción masiva". Ya le echaron mano a Libia masacrando a su líder. Hoy el imperio va por Venezuela. ¿Tenemos que esperar que golpee nuestras puertas para darnos cuenta? ¿Y acaso no las golpeó hace rato, con el asalto sobre 5 millones de kilómetros cuadrados en el Atlántico Sur?

Kirchner y Montiel
Los gobernantes de estados imperialistas deben tratar con delicadeza las situaciones como la de Venezuela, por más intereses que tengan allí, porque la carrera armamentista que ellos impulsan nos ha llevado al borde de la extinción de la vida en el mundo, de manera que hoy es más peligroso que nunca encender una mecha. Incluso para los imperios. Esa es una de las razones de nuestra repulsión por el imperialismo, otra es la usura y la uniformidad a que nos somete.
Y los gobernantes de los países dependientes no deben usar la excusa del imperialismo para sus atropellos internos.
El pueblo venezolano ha acompañado siempre nuestra lucha independentista contra el colonialismo. Hoy saludamos a las mujeres y los hombres de Venezuela que buscan un esclarecimiento y participan con lucidez para no dejarse atropellar por ninguno de los poderes establecidos. Y deseamos para toda la región una luz bien del Abya yala que nos ayude a discernir y aguantar.
Cuando la revolución bolivariana estaba fuerte con Hugo Chávez a la cabeza, hubo entrerrianos en el poder que vieron con buenos ojos ese proceso. Y en el pueblo, mucho más.
El gobernador radical Sergio Montiel intentó incluso un pacto para canjear petróleo por alimentos, y el peronismo también simpatizó en tiempos de Néstor Kirchner. En las malas no podemos olvidar que con la prédica de un Chávez se alumbraron caminos nuevos, aunque luego no fueran transitados.

Algunas preguntas
Al boicot de Estados Unidos y los intereses de las demás potencias que terminaron colaborando con el debilitamiento del Estado bolivariano se suman otros ingredientes que aquí plantearemos a modo de interrogantes.
1- Si nos encaminábamos a la independencia, ¿por qué seguimos dependiendo tanto de la compra de petróleo de nuestro principal enemigo, EE.UU.? ¿Acaso no sabíamos que en el momento clave ese cliente nos iba a cortar el rostro?
2- ¿Por qué después de varios años de gobierno de Chávez y Maduro más del 90% de las exportaciones corresponden al petróleo? ¿Hicimos lo suficiente para diversificar la economía, cuando el petróleo valía oro?
3- En el caso de que un imperio devastador como lo es Estados Unidos nos pusiera todo tipo de trabas, como lo hace con sus enemigos, ¿qué ayuda real prestarían Rusia y China, dos imperios poderosos también, para impedir la caída económica de Venezuela?
4- ¿Por qué tanto descontento de campesinos venezolanos?
5- ¿Es verdad que Maduro eliminó los sindicatos estatales y los convenios colectivos? ¿Está bien que Maduro elimine los sindicatos de obreros estatales? ¿Qué haríamos los argentinos si un gobierno clausurara esos sindicatos?
6- ¿O será que en Venezuela los sindicatos son tan burócratas como la mayoría de los sindicatos argentinos, y se convierten en reaccionarios ante un gobierno que promueva cambios profundos?
7- ¿Cuál es la deuda de Venezuela con China? ¿Por qué nuestros gobiernos anti-neoliberales (como es el venezolano) se endeudan como los neoliberales? ¿China como acreedora es mejor que Estados Unidos o el FMI como acreedores?
8- Rusia y China apoyan a Maduro, ¿eso es porque Maduro tiene razón, o porque con él se garantizan el repago y con Guaidó no?
9- La presencia de Cuba en el conflicto es indisimulable, ¿y qué tiene eso de malo? ¿No son países hermanos obligados a darse una mano, frente al imperio que bloquea sus economías? ¿Los argentinos somos conscientes, o no, de que en cada votación contra el colonialismo que nosotros padecemos, Cuba y Venezuela votan con nosotros, y EE.UU. en contra?
10- ¿No colaboraron Rusia y China para desencadenar la crisis, exigiendo el envío de 900.000 barriles diarios para ambos países, como pago de los préstamos que le hicieron a Maduro, y cerrando las puertas a nuevas ayudas, al tiempo que alentaban a un gobierno que ya había perdido la confianza en otros lados con el default y por eso no tenía crédito por ninguna vía? ¿Qué vía le iba quedando a Maduro, antes del zarpazo de Juan Guaidó?
11- Rusia, Europa, China y Estados Unidos ¿no se están disputando los despojos de nuestro país hermano? ¿Y si tienen razón los grupos venezolanos que no apuntan sólo contra Donald Trump?
12- Hay decenas de militantes muertos, ¿los anotaremos entre los proyanquis? ¿O tarde advertiremos que se trata de reclamos populares genuinos, a los que los gobiernos del mundo ignoran olímpicamente porque tienen sus ojos puestos en el petróleo?
13- Si admitimos que Maduro erosiona la democracia al reemplazar el Congreso por una Constituyente, y reprimir los movimientos sociales, ¿admitiremos también que nuestras democracias son en verdad dictaduras del Mercado enmascaradas?
14- Los militares venezolanos, ¿apoyan una "revolución" o se aferran a privilegios?
Las preguntas nos llevan a pensar si podemos sustituir un amo por otro, o si en verdad debemos encarar la emancipación sin amos, y bajo criterios que modifiquen incluso premisas naturalizadas en la comunidad. ¿Acaso podemos hacer una cosa distinta del capitalismo si en la población seguimos prendidos a la propaganda que nos ataca por todos los flancos, para hacernos consumistas y, como tales, siervos del mercado?

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