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Sin garitas y con precaria o ausente cartelería informativa de las paradas

Un déficit histórico del servicio público que atraviesa las últimas gestiones, agravado por los cambios de recorrido de los colectivos.

Lunes 06 de Enero de 2020

Sobre un total de alrededor de 600 paradas que tiene el transporte urbano de pasajeros en la capital provincial, no llegan al 20% aquellas que tienen garitas. Las pocas estructuras existentes van desde el medio centenar colocadas en los últimos años en el casco céntrico, a otras restauradas y reubicadas en los barrios a partir de los cambios de sentido de circulación de varias calles y de los nuevos recorridos instrumentados hace dos años.

El mal estado o la ausencia de las garitas ha sido –junto con el incumplimiento de las frecuencias– uno de los principales reclamos de los miles de pasajeros que a diario requieren del servicio para movilizarse.

Hablar de transporte en Paraná es referirse permanentemente a la realidad que viven usuarios acostumbrados a pasar penurias. Los cambios en recorridos, barrios que se quedaron sin línea de colectivos, boletos caros, frecuencia complicada, suciedad y unidades viejas se suman a las falencias marcadas.

Todo, o casi todo, parece muy precario. Tanto como el cartel que se aprecia en calle Ernesto Bavio, en pleno centro de la ciudad, a 50 metros de la peatonal San Martín.

UNO constató la manera que encontraron comerciantes de la zona para identificar la parada de las líneas 1 y 11: colgaron un cartel –dentro de una bolsa para que no se moje– indicando el lugar donde el pasajero debe ubicarse para subir a la unidad. Ese local de indumentaria está vacío, así que nadie se queja por la ocupación de la reja para colgar el distintivo.

De esta forma, el kiosco lindante y algunos de los propietarios de los pocos locales que aún quedan sobre esa arteria –muchos ya bajaron la persiana por problemas económicos– se ahorran las indicaciones constantes de personas que concurren a la Peatonal o a realizar trámites en el PAMI y no saben dónde para el transporte.

Hay que recordar que en un principio se pintó la calle con números grandes que hacían de referencia sobre el lugar exacto en que paraba el cole; tal vez valga en parte el justificativo de que las veredas son muy angostas: está claro que allí no se puede ubicar una garita, aunque sí un parante con cartel. La lluvia y el desgaste del paso permanente de los automóviles borraron la pintura.

En el caso de calle Bavio, metros antes del cruce con la cortada Venezuela, el cartel artesanal ayudó de gran manera a los ciudadanos que debieron utilizar algunas de esas líneas para trasladarse a sus hogares.

Retrocediendo

La ausencia de garitas en todo el ejido urbano es mucho más que la falta de un refugio contra el sol intenso o la lluvia: es la identificación del lugar donde acceder a una unidad.

En los últimos años hubo distintas promesas de incorporación e inversión en este necesario mobiliario urbano. Sin embargo, poco se cristalizó. Durante la administración de Blanca Osuna se dieron unos primeros pasos en la instalación de las denominadas “paradas inteligentes”, con carteles, sonido e imagen que anunciaban los minutos que faltaban para el paso de las unidades de cada línea. Fueron unas pocas, ubicadas cuando los colectivos se detenían en la Plaza 1° de Mayo; también había una en Cinco Esquinas, cuando calle Echagüe tenía sentido de circulación este-oeste. Durante la última gestión, a cargo de Sergio Varisco, hubo un compromiso de compra de nuevas garitas, antes y después de los cambios de recorridos.

El último compromiso había sido a fines de 2018, en el marco del Órgano de Control del Sistema Integral de Transporte Urbano (SITU): eran 50, que aunque insuficientes tampoco se compraron.

Por tanto, la renovación de algunas estructuras alcanzó a unas pocas cuadras del centro; los barrios quedaron como siempre, olvidados.

En las esquinas por donde hoy pasan y paran las unidades del transporte público de pasajeros, puede no haber ninguna identificación; y eventualmente proliferan garitas de todo tipo, colocadas desde hace 20 o 30 años; la mayoría en mal estado, otras casi en ruinas.

Y mientras persiste el incumplimiento de la Ordenanza Nº 9.599, que obliga a señalizar con garita o un afiche la existencia de una parada, la precariedad del modo de señalización en pleno centro es una muestra del estado del transporte público

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