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Ser trans en Paraná, o el dilema de sobrevivir a la falta de oportunidades

La municipalidad dio de baja a los contratos de cinco mujeres y un varón trans. La medida que revela que las políticas son expulsivas para el colectivo.

Domingo 01 de Diciembre de 2019

El municipio de Paraná se encontraba a la vanguardia en materia de reconocimiento de derechos a los sectores más vulnerables. La aprobación del cupo laboral trans, a mediados de este año, significó un avance histórico por tratarse del primer distrito en garantizar el acceso a una fuente laboral. La discusión por la situación laboral del colectivo trava-trans en Paraná, adquirió especial relevancia luego de un relevamiento realizado por un grupo de personas trans, que luego de esa experiencia ingresó a trabajar al municipio. Paradójicamente, el mismo Estado que había iniciado un proceso tendiente a la integración en el ámbito público, en los últimos días dispuso la baja de seis contratos de cinco mujeres y un varón trans.

La reacción no tardó en llegar, con la presentación de un amparo contra el Estado municipal para visibilizar la emergencia social por la que se encuentran atravesadas y sin desconocer que en la misma situación se encontraban miles de trabajadores de la comuna.

Ser trans en Paraná

UNO se interesó por el estado de las personas afectadas, que incluso hasta el viernes se presentaron en sus lugares de trabajo ante la falta de notificación del despido. En la dirección de Desarrollo Social las trabajadoras del programa de Servicios Alimentarios hablaron de este conflicto y de la lucha que prometen seguir sosteniendo en pos de reivindicar sus derechos.

“A nosotras se nos había terminado el contrato, no habíamos recibido ninguna notificación. Y si nos llegan a traer algo no lo vamos a firmar por pedido de la abogada. Nosotras asistimos al lugar de trabajo como todos los días. De esta manera queremos seguir conservando nuestra estabilidad dentro de la Municipalidad. Estamos esperando la resolución del amparo, al que tenemos que darle una semana y media de tiempo. Cinco chicas y un chico trans estamos en la dulce espera para saber qué nos va a tocar, qué nos van a decir, qué nos van a dar. Si vamos a seguir con nuestro trabajo o si nos van a echar”. El testimonio pertenece a Iara Quiroga, una de las activistas trans considerada referente de un movimiento que ha instalado el debate sobre las condiciones de vida de un colectivo sometido a las peores vulneraciones: sin acceso al empleo formal, al sistema público de salud y a una educación de calidad.

Están sentadas en el fondo de la dependencia estatal, cerquita de una pequeña huerta, donde suelen juntarse a menudo en asambleas informales para discutir sobre su realidad y los desafíos que se avecinan. Están convencidas de que esta es una prueba más al proceso de transformación iniciado con el apoyo de otras organizaciones de la sociedad civil. Iara sigue siendo la vocera del grupo. “La lucha es para que nos reincorporen, porque venimos peleado hace muchísimo tiempo por lo que es la inserción laboral. Más de una persona en Paraná nos conoce y sabe cómo venimos; cada una está haciendo sus cosas mínimamente, pero siempre tratando de incluirnos en lo que es lo laboral, lo estatal y poder tener una obra social, una vivienda y estar mínimamente bien. Porque ¿quién puede estar bien hoy en día sabiendo de la situación económica? Somos conscientes de que son muchas las personas que están en nuestra situación, pero nuestra realidad es aparte”, reflexionó.

En este sentido recordó que la comunidad trans viene siendo vulnerada por diferentes factores, una problemática que se vio reflejada en la encuesta de condiciones de vida de la población trans, realizada en Paraná a mediados de 2018. Allí se pudo conocer a partir de un relevamiento de 60 casos, que más de dos tercios de la población encuestada no tiene ninguna cobertura de salud (68%). Es decir que la mayoría de los consultados (63%) debe recurrir al sistema público de salud ante alguna urgencia.

Otro de los conceptos evaluados se orientó al acceso a la educación. El 52% de las personas entrevistadas tiene completo el nivel Primario, pero no el secundario. “Aquellas que no tienen instrucción o alcanzaron un máximo nivel de instrucción educativa de Primaria incompleta constituyen un 17%. Por otra, el 20% cuenta con el Secundario completo y el terciario sin terminar”, reveló el informe por la Dirección General de Políticas Integrales de Diversidad Sexual (DGPIDS), dependiente de la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación.

También se indagó sobre la situación laboral y las posibilidades de obtener un empleo formal. Se llegó a la certeza de que casi tres cuartos de la población realiza actividades a cambio de dinero (73%). “La más mencionada (únicamente por feminidades trans) es la prostitución (23%). Otro 27% agrupa varias actividades peluquería, cuidado de personas, venta de diferentes productos y otras”, da cuenta el sondeo.

Reparación histórica

Las compañeras de Iara, cuya continuidad laboral también pende de un hilo, dijeron que el Estado tienen una deuda histórica con la comunidad. Afirman que sostendrán la bandera de la lucha, por las que ya no están y por las que van a venir, para que no deban padecer la misma situación. “Siempre estuvimos trabajando, pero en negro, nunca con un recibo de sueldo. Trabajé en una peluquería y estudié”, agrega Paola López, trabajadora estatal que se quedó sin el contrato de servicio.

Señalaron que todas y el varón trans que se desempeña en otra repartición municipal ingresaron a trabajar en febrero. “Pudimos ingresar al municipio después del relevamiento trava-trans, por el buen desempeño laboral que tuvimos. Dentro del Gobierno se tomó la iniciativa de poder empezar a integrarnos , porque nosotras venimos con esa lucha eterna de poder estar en un trabajo digno, de tener una obra social. Cuando salió el relevamiento fuimos convocadas cinco chicas trans y luego comenzamos a hacer capacitaciones. La encuesta por gestiones de la Nación, de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) y de la Subsecretaría de Derechos Humanos. Pudimos demostrar que tuvimos eficacia, ganas de aprender y seguir avanzando. Entonces concretamos el ingreso al municipio”, comentó Quiroga.

La militante rescató que gracias a este trabajo de campo muchas compañeras del colectivo pudieron terminar sus estudios primarios y secundarios, así como también tener visibilidad en una sociedad con fuerte sesgo discriminatorio. El resultado final fue el esperado: 10 chicas trans pudieron obtener el título, y otras tantas pudieron capacitarse en diferentes oficios. “La idea es poder entrar en todos los ámbitos, para que cada una pueda elegir, como cualquier persona heterosexual. Viste que los heterosexuales mayormente eligen, y nosotras también queremos lo mismo. Lo estamos concretando y lo vamos a seguir llevando adelante, no se puede retroceder”, completó.

Reivindicar las conquistas

Fernanda Ramírez, otra de las trans cesanteadas, opinó que no se puede volver atrás con las conquistas logradas: “Si la Municipalidad accedió a la integración de compañeras trans y chicos trans a capacitaciones, a terminar los estudios primarios y secundarios, es necesario mantener estos logros de casi dos años. En mi caso pude terminar la escuela Secundaria. Soy una travesti grande que he pasado otras etapas y este ha sido un logro histórico en la ciudad de Paraná y dentro del país”, planteó en diálogo con este medio.

Valoró la posibilidad de capacitarse para realizar el censo de la población trava-trans en Paraná y que ese material pueda ser el punto de partida para que el Estado instrumente políticas públicas para la garantía de derechos de las personas trans. “Paraná venía siendo un municipio ejemplo y es el primer distrito en el país donde habían entrado tantas personas trans a trabajar sin un cupo laboral”, acotó Quiroga.

Y señaló que la prueba piloto será el paso previo a que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo incluya en 2020 en su nuevo censo a las familias LGBT y las identidades trans. “Nuestra lucha por poder conservar nuestro trabajo es por el tema de la progresividad. Nosotras conseguimos esto y vamos a seguir avanzando para que las compañeras trans no tengan que pasar por esto. Es una circunstancia de que muchas veces las chicas trans no podemos acceder al sistema de salud, y hay varones trans que, teniendo obra social, tampoco los ampara, porque la genitalidad no concuerda con el nombre. Podemos ser diferentes en ciertos aspectos, pero somos seres humanos igual que el resto”, enfatizó.

Por la otro lado, la activista reivindicó el paquete de leyes que fueron ampliando los derechos de la comunidad, entre las que se cuentan la ley de identidad de género (sancionada en 2012), la ley de matrimonio igualitario y el cupo laboral trans en Paraná que sufrió modificaciones en algunos de sus artículos. Pese a estos avances advirtió que sigue faltando conciencia en la sociedad. “La sociedad no está preparada para las leyes, también proponemos con todo esto hacernos visibles. Pedimos nada más lo que nos corresponde y así poder demostrar que somos capaces y eficaces para cumplir las tareas en donde estamos. Hemos avanzado mucho en el tema de las leyes, pero la sociedad no está preparada para las mismas. Porque cada uno hace lo que quiere hoy en día. Así como avanzamos con las leyes ahora tenemos que procurar que se cumplan, por eso vamos a seguir en la lucha por conservar nuestros trabajos. Vamos a seguir reivindicando que las compañeras tienen que seguir entrando a trabajar”, denunció.

Una realidad que duele

Diferentes sondeos echan luz sobre la vulneración histórica y cotidiana de las mujeres y los varones trans (un paraguas que abarca las identidades travestis, transexuales y transgénero): su expectativa de vida es de 35 años; seis de cada 10 abandonan sus estudios secundarios a causa de la discriminación; el 83% fue víctima de graves actos de violencia y discriminación policial; el 46% vive en viviendas deficitarias, y el 34% tiene VIH y dificultades para acceder a los tratamientos antirretrovirales. “Cuando hicimos la encuesta vimos la realidad de cada persona, tanto de chicas como de chicos trans; son vulnerables en lo social, en lo económico, en lo laboral, en la salud. Las que estamos más expuestas somos las chicas trans, que viven únicamente de la prostitución”, acotó Gabriela Manrique. Iara le dio validez a esa afirmación: “Las compañeras siguen vendiendo sus cuerpos en las esquinas”.

Gabriela se suma a la charla dando cuenta de la importancia de la encuesta y de la información que se pudo compartir con las demás compañeras. “Dimos a conocer una ley que te ampara, que como persona tenés derecho a que un médico te atienda, a hacer un papel para que en lo político se te apoye con un plan, a la capacitación, o que te den la oportunidad de tener una vivienda. Uno se va haciendo eco de esas leyes que uno puede utilizar. Queremos mantener el trabajo, no solo por nosotras sino por las que vienen y la que viene puede ser que tenga un título. Y eso no se sabe porque no le dan una oportunidad”, sentenció.

Las mujeres dijeron que no responsabilizan a ninguna autoridad política por esta situación, sino más bien que el reclamo está dirigido al aparato estatal para que se pueda lograr definitivamente una reparación histórica. “Las compañeras tenemos que acceder a cualquier trabajo y básicamente el Estado tiene que ser el primero que garantice la estabilidad. Porque si el Estado no te brinda un acompañamiento, después ¿a quién podemos exigir?”, exigieron

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Ediles se negaron a tratar el cupo laboral trans en Nogoyá

Concejales de Nogoyá notificaron la decisión de no tratar el proyecto del cupo trava-trans y expresaron su oposición a habilitar ese cupo laboral en el municipio de esa ciudad. El proyecto de ordenanza había sido presentado en el Concejo Deliberante de esa ciudad el 28 de junio. Fue elaborado por travestis y trans que promueven la creación de un cupo laboral para ese colectivo. Previo a ello se reunieron con el intendente, Rafael Cavagna, “para manifestarle el valor simbólico que posee el acompañamiento de la iniciativa”. En esa oportunidad, el presidente municipal les prometió que impulsaría el proyecto.

Sin embargo, días atrás concejales de aquella ciudad informaron a las activistas que no tratarán la iniciativa. Además dejaron explícita su oposición al cupo.

Keili González, activista trans de esa localidad y una de las impulsoras de la iniciativa, difundió un comunicado del colectivo titulado “Obstruir derechos es violencia”.

En el texto se remarca el fracaso de esta iniciativa por decisión de los políticos que “no revirtieron una historia de abandono, tantos años de dolor y siguieron sometiendo a las travestis y trans a la prostitución como único medio posible para garantizarse un plato de comida”. También responsabilizaron al intendente “por incumplir su promesa”, y al bloque de concejales de Cambiemos, cuyos integrantes “no supieron dar respuesta a una población que presentó una herramienta para ser trabajada en conjunto”.

“Este año no conquistamos el cupo laboral, pero que sean conscientes de que le arrancaremos el triunfo”, remarcaron las activistas.

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