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Redes Sociales

Se multiplica en las redes la solidaridad y la ayuda que alivian el efecto del aislamiento

Profesionales y vecinos se ofrecen a colaborar con quienes están en sus hogares cumpliendo la cuarentena, orientando y acompañando online.

Sábado 28 de Marzo de 2020

Quedarse en casa es la consigna en estos tiempos en que el aislamiento preventivo obligatorio se torna necesario para frenar el avance del coronavirus, y las redes sociales se transformaron en uno de los principales escenarios de la comunicación entre familiares, amigos, allegados y hasta compañeros de trabajo.

En este contexto, las distintas plataformas sirven hoy de nexo para compartir un diálogo con quien está lejos, y también para poder ofrecer ayuda a quienes más lo necesitan. Numerosos usuarios entendieron que desde sus hogares pueden tender una mano solidaria, y con vocación de servicio decidieron poner a disposición sus saberes profesionales para asesorar, orientar o simplemente acompañar con un consejo a quienes lo requieran.

“Hola. Soy médico. Si alguien tiene un problema o duda médica sobre coronavirus y no sabe cómo actuar y no lo considera tan grave como para acudir a urgencias, en estas circunstancias puede consultarme por privado y trataré de ayudarlo”, es el mensaje que replicó en su muro de Facebook Leandro Lacoste, profesional de la salud quien brinda sus servicios en Paraná, y en el mismo posteo, agregó: “Evitemos el colapso de las Emergencias (107) y hospitales. Protejamos a nuestros familiares vulnerables. Lavate las manos con agua y jabón. Quedate en casa y sé responsable”.

Al igual que varios de sus pares que compartieron este texto, ya recibió diversas consultas. “Se trata de una cadena en Facebook de colegas y es voluntario. Si uno decide compartirla en su muro es porque está predispuesto a la colaboración en esta pandemia. En mi caso lo compartí porque sentía que podía ser útil en algo”, contó a UNO, y señaló: “He recibido ya varias consultas. Hubo una chica de Villa Paranacito que me escribió un fin de semana y me contó que no tenía a nadie cerca y ninguna salita en las proximidades de su casa para hacer una consulta; tenía algunos síntomas, que si bien no correspondían a este virus, la pude orientar y me sentí muy útil al poder ayudarla”.

“Esto es a modo de asesoramiento y siempre aclaro que no indicamos medicación ni un tratamiento. Es solamente asesorar sobre síntomas y qué pueden hacer”, subrayó. Acerca de las dudas que la mayoría de la gente le plantea respecto al coronavirus, comentó: “Me consultan si la fiebre es un indicador, porque algunos tienen tos o dolor de garganta pero fiebre no. De los síntomas cardinales del coronavirus, el principal es la fiebre, si bien puede haber un portador asintomático y tener el virus pero estar en un período de ventana en el que no se manifiesta todavía”, dijo, y agregó: “Les explico que el virus no se trasmite por el aire, sino de personas a persona, por una cercanía, por eso hay que cumplir con el distanciamiento social”. Su novia, Stefanía Sepic, es docente en la Unidad Educativa San Nicolás, que depende de la parroquia Santo Domingo Savio, y también decidió brindar su ayuda en sus redes sociales.

“En la familia tenemos un tío que tiene problemas respiratorios y le prohibimos salir a la calle, entonces nos dispusimos a ayudarlo a él en un principio. Pero después surgió la idea a ayudar también a otras personas y publiqué un mensaje en las redes ofreciendo de corazón mi colaboración, para hacerle algún mandado o trámite a amigos y conocidos que estén en grupos de riesgo, así no tienen que salir de su casa”, comentó con entusiasmo, y sugirió a otras personas: “Si saben de algún tío o abuelo de la familia que esté solo, ofrézcanse a ayudarlo”.

Como docente, también recibió pedidos de algunos conocidos para que los ayude a resolver alguna consigna que no entendían, incluida en las tareas escolares que reciben sus hijos. Natalia Padilla también es docente. Trabaja como maestra orientadora integradora (MOI) en la escuela María Auxiliadora, de barrio Yatay, y también se dispuso a compartir su experiencia en sus redes con quienes lo requieran: “Es una cadena que fue surgiendo. Lo vi en el muro de una colega y se fue trasmitiendo. Hay que rescatar que en medio de esta situación, cada uno va aportando lo que puede mediante la creatividad y las posibilidades virtuales, haciéndose cercano y próximo a las necesidades que van surgiendo, sobre todo en este marco de emergencia que atraviesa todo, incluyendo al sistema educativo, las nuevas formas de enseñar, de aprender, y a estos vinculos nuevos”, reflexionó, y confió que tuvo consultas dentro de su familia y sus allegados más cercanos para entender alguna consigna enviada por la escuela a la que concurren sus chicos.

Marina Crespo es licenciada en Ciencias de la Educación e instructora de Meditación y es otra de las usuarias solidarias que compartió un mensaje en la misma línea: “He tenido consultas de familias en relación a algunas tareas de los niños y las niñas. Y también respecto a técnicas de relajación y de meditación que pueden contribuir en ciertos momentos de angustia que no traspasan lo manejable, sin inmiscuirme en profesiones que no son las mías, porque no soy psicóloga. En estos momentos que son tan complejos y de aislamiento, se trata de compartir con el resto lo que vengo haciendo hace años y que me ha ayudado mucho a mí en la vida personal y en momentos de ansiedad”, explicó. Además de médicos y docentes, también hay psicólogos que en las redes sociales ofrecen ayuda, de manera gratuita o con un costo mínimo para que quienes precisen apoyo tengan acceso.

La licenciada Valeria Fleischman forma parte de una red de psicólogos con visión de género y refirió: “Para paliar este momento tan difícil que nos separa físicamente, estamos proponiendo tener esta escucha terapéutica con una arancel sumamente ético, atendiendo esta situación. Ya somos más de 1.000 profesionales en esta red y he tenido varias consultas”.

Sobre este punto, analizó: “La comunicación cara a cara tiene un sentido muy diferente, y para los pacientes del consultorio esto ha sido un gran desafío, pero la profundidad de estos encuentros virtuales ha sido un descubrimiento enorme para mí: salieron muchas cuestiones interesantes, creo que motorizadas por este momento que estamos viviendo y la necesidad de ponernos en contacto.

Hay un gran impulso de querer estar y participar de esto a lo que llamamos la comunidad, y es lo que le empieza a dar un sentido a nuestra tarea diaria. Hay muchos colegas que también están haciendo un trabajo ad honorem y me parece que es una iniciativa genial, ya que son profesionales calificados”. Por otra parte, evaluó: “Hay un replanteo grande en la actualidad de cuestiones vinculadas a nuestra vida humana: la cercanía, el amor, la posibilidad de la muerte, el miedo a morirse o al contagio del coronavirus, y a la soledad.

Todo eso es como un precipitado en estos momentos. En mi caso no quedo por fuera de eso, que ha sido un gran aliciente, un desafío clínico, humano y a todo nivel”. Asimismo, destacó: “Ahora vemos la cara beneficiosa de la tecnología para ponernos en contacto y hay que aprovecharla para saber como está el otro, tender una mano si uno vive cerca de una persona mayor o con riesgo para ayudarla a hacer mandados. Yo vivo en un edificio y hemos logrado algo de esto; nos sentimos parte de una comunidad, aunque no nos podamos ver o tocar, y eso es sumamente importante”.

Sin ser profesionales, también hay muchas personas que también comparten sus recursos para tender una mano al prójimo: “A cualquier vecino que en estos días esté complicado y no tenga para comer, estoy a disposición. Me pueden contactar por privado. Algo entre todos vamos a juntar. Le aseguro absoluta reserva y anonimato. No pase hambre, ni usted ni sus hijos. Abrazos y a seguir pedaleándola”, publicó Ignacio, un usuario de Facebook, en su loable gesto que también fue compartido por más gente para hacer más ameno este tiempo de cuarentena.

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