Asignación Universal por Hijo
Lunes 29 de Enero de 2018

Se cae el prejuicio de más embarazadas para cobrar la Asignación por Hijo

El embarazo adolescente disminuyó en el país y en Entre Ríos, durante 2015, a su nivel más bajo de la década, según el último anuario estadístico

Casi desde la implementación de la Asignación Universal por Hijo (AUH) –instaurada en 2010–, y en forma recurrente durante todos los años siguientes hasta la actualidad, se repitieron voces que vinculaban a ese beneficio social con un supuesto incremento del embarazo adolescente. Las expresiones prejuiciosas proliferaron tanto, como la falta de datos certeros que avalen esa "teoría".
El viernes, incluido en el anuario estadístico correspondiente a 2015 –finalizado recientemente y difundido por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec)–, se conocieron cifras que confirman que esas consideraciones no son más que opiniones soltadas al azar.
El documento al que accedió UNO muestra que a nivel nacional y también en Entre Ríos, la tasa de natalidad de madres menores de 20 años cayó, ese año, al nivel más bajo de la década: en el país bajó a 14,5%, casi un punto y medio de diferencia respecto al 15,9% de 2011. En tanto, en la provincia, se redujo un punto, en cinco años: de 18,3% en 2011, a 17,3% en 2015.
El completo anuario estadístico 2015 es un compendio de datos de unas 400 páginas.
Exactamente, en Entre Ríos hubo 23.572 nacidos vivos –dejando de lado la mortalidad infantil–; 128 bebés nacieron de niñas menores de 15 años, mientras que 3.941 correspondieron a adolescentes entre 15 y 19 años. Un año antes, en 2014, las estadísticas fueron 140 y 4.015, respectivamente.
La disminución, aunque leve, no deja de ser una buena noticia, ante una problemática y situación que constituye una de las causas principales del abandono escolar, y un condicionante del futuro de las mujeres.
Del total de los 23.572 bebés nacidos en 2015, 1.904 son de mujeres que finalizaron la Primaria, y no completaron la Educación General Básica; y otras 10.394 no alcanzaron a completar los estudios secundarios o Polimodal, que ya son obligatorios por la Ley N° 26.206 del año 2006. Eso significa que más de la mitad de los niños nacidos, tienen madres que no finalizaron sus estudios secundarios.
La tendencia no ha cambiado significativamente en los últimos años: de los 23.572 nacimientos, 12.298 corresponden a madres que no finalizaron los estudios obligatorios.
Esa disminución del embarazo adolescente, según el informe del Indec al que accedió UNO– muestra también que esa tendencia a la reducción de casos se registró en todas las jurisdicciones provinciales. Claro que la incidencia del embarazo adolescente constituye una problemática más profunda y estructural en las provincias del norte y del Litoral argentino: mientras que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires –con mayor calidad de vida, mejores ingresos económicos y mayor oferta educativa– las menores de 20 años son solo el 7% del total de los embarazos del año, en provincias como Formosa llega al 23,6%, Chaco al 23,4% y Misiones 22,3%.

En perspectiva
Estas estadísticas reveladas el fin de semana no ocultan la gravedad que sigue constituyendo la problemática del embarazo adolescente. Pese a la leve mejora del último año relevado, se trata de un fenómeno consolidado en los últimas dos décadas en el país, según recientes estudios de Unicef.
Ello habla de dificultades para encarar políticas que transformen esa realidad, y que van desde las sociales, hasta las políticas, económicas, de calidad de vida y educativas, al punto de tender a brindar horizontes de posibilidades a vastos sectores excluidos de muchos derechos y beneficios.
Pero la caída de nacimientos de embarazos adolescentes permite separar lo que se dice por posturas ideológicas, de aquello que en términos estadísticos corresponde a la realidad.
Entonces, no es que "las mujeres quedan embarazadas para cobrar la Asignación Universal por Hijo", como dijo la cantante Lucía Galán el año pasado, o la dirigente social macrista Margarita Barrientos, un año antes: "Las chicas jóvenes se embarazan para tener un salario. Desde el tercer o cuarto mes de embarazo iban a cobrar un sueldo miserable. Es muy triste pero real".
Antes habías sido Miguel Del Sel, cuando militaba en las filas del PRO, había disparado que "por culpa de la Asignación Universal por Hijo, se triplicaron o cuadruplicaron" de menores.
La problemática del embarazo adolescente sigue siendo tan presente y grave como hace una década o dos atrás. Pero a la luz de los datos que componen el anuario estadístico nacional difundido días atrás por el Indec, está claro que la AUH no la aceleró ni la agravó. La realidad sigue estando allí, para tratar de cambiarla con una multiplicidad de políticas y acciones.

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