SAT: una herramienta eficaz para evitar el abandono escolar

Sistema de Alerta Temprana: una herramienta eficaz para evitar el abandono escolar. Entre Ríos ha sido una de las provincias pioneras en implementar el SAT.

Lunes 13 de Mayo de 2024

La llegada de un tornado o la crecida de un río pueden anticiparse. Existen sensores que detectan cambios en ciertas variables climáticas que pronostican el evento y permiten organizar una respuesta orientada a minimizar el impacto adverso del fenómeno natural. Se trata de un sistema de alerta temprana que realiza un seguimiento de determinados indicadores; cuando detecta un evento meteorológico de inminente riesgo, lo comunica a la población y promueve una acción de respuesta, cuya efectividad estará asociada a las capacidades desarrolladas y los recursos a disposición. De la misma forma, recientemente los sistemas educativos han desarrollado sistemas de alerta temprana (SAT) para actuar a tiempo y prevenir el abandono escolar, fundamentalmente en el nivel secundario, en el que más se concentra esta problemática. Entre Ríos ha sido una de las provincias pioneras en implementar el SAT en Argentina.

El abandono escolar es el resultado de un proceso en el que intervienen factores individuales, escolares, familiares y del contexto de cada joven que lo/a ubican en una situación, mientras está en la escuela, de exclusión latente, potencial o silenciosa. Esto se traduce, por ejemplo, en inasistencias reiteradas a clases, dificultades en el desempeño escolar o en problemas de convivencia en la institución educativa. El SAT es una herramienta que –apoyada en los sistemas nominales de información y el seguimiento de algunas variables clave (asistencia, calificaciones, sobreedad, nivel socioeconómico)– permite identificar a los estudiantes en riesgo de abandono escolar para promover acciones que fortalezcan sus trayectorias educativas y así evitar que dejen la escuela. Desde CIPPEC acompañamos a Entre Ríos en el diseño de un SAT que empezó a implementarse en 2023 con un grupo de 80 escuelas secundarias distribuidas en todo el territorio provincial.

Por un lado, se desarrolló un módulo SAT en el sistema de información educativa provincial: cada escuela tiene un tablero de control en el que identifican a sus estudiantes con un nivel de riesgo de abandono alto, medio o bajo. Por otro, se pusieron a disposición políticas destinadas a acompañar a los estudiantes en riesgo y se capacitó a supervisores y rectores para el uso de la herramienta.

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Una condición indispensable para el buen funcionamiento de esta política es la disponibilidad de información. En este aspecto, el desafío –además de apuntalar cómo se carga la información– reside en fortalecer la dimensión cultural de su uso. Hoy las escuelas producen un sinfín de datos que pocas veces son sistematizados en función de un objetivo claro y, por tanto, se asocian con una carga administrativa pesada. Una de las premisas del SAT es que la información que las escuelas ya registran sobre cada estudiante encierra un valioso poder para conocer anticipadamente quiénes poseen mayores probabilidades de interrumpir su escolaridad. Esto le otorga un sentido a la carga de datos que, además, vuelve a las escuelas como información oportuna para la toma de decisiones. La muestra del avance en esta dirección es que los rectores de las escuelas entrerrianas han hecho un esfuerzo importante a lo largo de 2023 para completar en el SAT datos asociados a la asistencia y calificaciones de sus estudiantes: pasaron de tener una cobertura cercana al 50% en marzo a superar el 90% en septiembre.

Los primeros resultados del SAT han sido auspiciosos en términos de retención de los estudiantes. Los 650 chicos de este grupo de 80 escuelas que finalizaron el año anterior en un nivel alto de riesgo de abandono se inscribieron en sus escuelas en 2024. Esta política fue un primer paso acertado para disminuir el abandono. Claro que queda por delante un trabajo importante para ampliar su alcance y darle sistematicidad a este mecanismo de acompañamiento en las trayectorias basado en la información.

El desafío es grande: lograr que todos los estudiantes finalicen el secundario y tengan no solo mejores oportunidades de vida, sino también mayor responsabilidad en el desarrollo del país. El SAT puede ser un gran aliado para ello. Desde CIPPEC estamos convencidos de que el motor para impulsar el desarrollo social, económico y democrático de Argentina no es otro que la educación. Por ello, pedimos que la educación sea el punto número uno del Pacto de Mayo.

Por Esteban Torre, director de Educación de CIPPEC