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San Expedito: un 19 con más causas urgentes que atender

La celebración se podrá seguir por tevé. "No es lo mismo aguantar que resistir", sostuvo Brusa sobre el Covid-19, y pidió "grandeza de alma".

Viernes 17 de Abril de 2020

El santoral tradicional indica que mañana se conmemora el día de San Expedito, el patrono de las causas justas y urgentes. Pero como viene ocurriendo debido al aislamiento social, preventivo y obligatorio, los devotos del santo no podrán trasladarse hasta el barrio Anacleto Medina de Paraná, donde se ubica la capilla San Martín de Porres, para venerar la imagen que allí se encuentra. Como alternativa, el padre Germán Brusa gestionó que la misa del domingo sea televisada por canal Once, a partir de las 11.

De esta forma, se hará llegar la bendición tan esperada no sólo para quienes cada 19 lo visitan, sino también para las familias y vecinos de la zona que conocieron la devoción por San Expedito de manos del ya fallecido y siempre recordado padre Rodolfo Cacho Ciuffo. El padre era devoto del santo y como a él le había cumplido un pedido que necesitaba con cierta urgencia, llevó la imagen a la capilla.

Primero fue una imagen mediana y luego la que actualmente se venera. Desde allí se empezaron a oficiar misas los 19 de cada mes y la difusión se realizó de boca a boca y la gente empezó a acercarse cada vez más para descubrir el significado de una devoción que no entiende de postergaciones, el tiempo es hoy.

Santuario de consuelo

Sobre la cuarentena y la celebración de San Expedito, el padre Brusa reflexionó: “La alegría del cristiano parte de una certeza. La certeza de que Cristo sigue vivo y presente. Y la conciencia de esta presencia nos hace estar atentos a todos los acontecimientos de la vida porque sabemos que Jesús está ahí. Hoy las circunstancias nos exigen hacer un esfuerzo extra para descubrir esta presencia, para alegrarnos en este contexto de tanto temor y oscuridad. Muchos peregrinos y devotos han encontrado, durante años, en esta capilla de San Martín de Porres, en este ‘santuario’ de San Expedito, la cercanía de Cristo y con ello el consuelo de Dios. Fundamentalmente participando de la celebración Eucarística y de muchos otros actos devocionales. Este 19 de abril será un encuentro distinto pero no menos profundo. Cada uno en su casa, quizás encendiendo una velita, rezando en familia y siguiendo la misa por televisión. Y en esta oración seguramente pensará y recordará como Dios lo ha cuidado y lo sigue cuidando. Porque si hay algo característico en esta devoción a San Expedito es reconocer el cuidado de Dios. Dios, Nuestro Padre, siempre nos cuida, en la calle, en el trabajo y también en casa. Nos cuida por medio de su Hijo Jesucristo y con la cercanía de María santísima su madre y de todos sus amigos entre los cuales está San Expedito. Hoy más que en otros tiempos sentimos y pedimos esa protección”.

Para el sacerdote, hoy el devoto de San Expedito está invitado a hacer un profundo acto de fe: “No en la fe de sus actos de costumbre: ir a la iglesia, rezar frente a la imagen de San Expedito, dejarle una ofrenda, compartir con otros unos mates una torta frita en el atrio del templo. Hoy se nos pide un acto de fe más profundo. Acto de fe que supone ciertas actitudes”, y enumera tres acciones a llevar adelante: “Silencio interior para escuchar la voz de Dios. La tentación de este tiempo de cuarentena está en buscar mucha diversión: juegos, Internet, redes sociales, videos de youtube, series en Netflix. Mientras dura la diversión nos olvidamos de la pandemia, es nuestro momento de inconciencia que nos hace ilusoriamente felices. Cuando termina la diversión nos desesperamos y si vemos las noticias mucho más. Sólo Dios puede darnos paz y luz. Para recibir esa paz y esa luz es bueno disponer de un tiempo para la lectura y para la escritura. La lectura de la Palabra de Dios nos va a ir transformando y la escritura nos llenará de satisfacción al ver que este tiempo de cuarentena puede resultar muy productivo”.

El segundo acto es la paciencia para resistir en pie: “Lo peor de la pandemia viene luego de su paso. La postura resignada y pasiva del que dice: ‘y bueno, no queda otra que quedarse en casa’ sólo sirve para el momento. Desde casa tenemos que actuar, proyectar, generar recursos, solidarizarnos con los que más sufren este aislamiento social. No es lo mismo aguantar que resistir. El cristiano lucha y resiste. El cristiano no se deja morir sino que elige morir luchando hasta la última agonía. Para eso hay que prepararse, para eso hay que crecer en conciencia, especialmente en conciencia colectiva”, senaló.

Y por último, el padre pide grandeza de alma por el bien de todos. “Toda crisis hace aflorar lo mejor y lo peor de cada ser humano. Está en cada uno de nosotros, en lo más profundo de nuestra conciencia y libertad dar una respuesta u otra. El que piensa en el bien, el cuidado y la salvación del otro se salva a sí mismo, vivirá en paz y con una alegría que nadie podrá quitársela. Por el contrario, el que sólo piensa en sí mismo, el que ve en esta crisis una oportunidad para obtener algún beneficio económico, publicitario o político, no es mucho mejor que las ratas que se nutren de los cuerpos tendidos que deja una guerra”.

De esta forma, invitó a pensar la pandemia “no como un trauma para olvidar, sino un tiempo para aprender. “En estas circunstancias se pone especialmente a prueba la fe y grandeza de alma de todos, cristianos y no cristianos. En particular, para el devoto de San Expedito, esta coyuntura será una oportunidad para ver y descubrir cuán profunda es su fe y cuán fiel es su corazón a Dios. Y si descubrimos que nos creíamos mejor de lo que somos, demos gracias a Dios por descubrirlo, pidámosle la Gracia para cambiar nuestro corazón y arremetamos con todo para juntos salir delante como Dios manda. Dios bendiga a todas las familias del barrio Anacleto Medina, muy especialmente a aquellos que sólo cuentan con el consuelo de Dios”, finalizó.

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