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Respuesta entrerriana a un artículo porteño contra Urquiza

En el Día del Pronunciamiento de Justo José de Urquiza, desde un medio de Capital Federal se cuestionó al prócer. La respuesta llegó desde Concordia.

Lunes 03 de Mayo de 2021

Una nota titulada Justo José de Urquiza, el hombre al servicio del Brasil, publicada este domingo en el portal de Infobae, y firmada por Pablo Yurman, profesor rosarino, director del Centro de Estudios de Historia Constitucional Argentina, motivó una contundente respuesta de parte del doctor Bernardo Salduna, presidente de la Asociación Justo José de Urquiza de Concordia, la cual no tardó en viralizarse a través de las redes sociales.

“A 70 años de un “pronunciamiento” que fue el paso inicial hacia una guerra internacional disfrazada de enfrentamiento civil “entre argentinos”, encabeza Yurman su nota. Y entre otros párrafos refiere, por ejemplo, que Urquiza “nunca exteriorizó demasiados pruritos por el dictado de una constitución escrita, y jamás abjuró de su condición de federal leal a Rosas y a la Confederación”.

Salduna desgrana un largo recorrido por cada una de las afirmaciones de Yurman señalando que “En primer lugar si el Pronunciamiento de Urquiza fue el 1º de Mayo de 1851, no son 70 años, sino 170 los que se cumplen. Tampoco fue una “guerra internacional” como dice el articulista, una “guerra internacional”, entre Argentina y Brasil. Porque Argentina, por entonces, no existía como Nación porque el gobernador de Buenos Aires don Juan Manuel de Rosas, había usurpado las atribuciones que el Pacto Federal de 1831 (Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe), le otorgaran a la “Comisión Representativa”, formada por representantes de las cuatro Provincias.

La cual, en el plazo más breve posible, debía convocar a un Congreso representativo para dictar la Constitución que organizara jurídica y políticamente el Estado nacional.

En vez de eso, Rosas mantuvo el “status” de desorganización durante más de veinte años.

Impidiendo y saboteando toda tentativa de los pueblos del interior en esa dirección, el asesinato de Facundo Quiroga y el fusilamiento de Cullen en Santa Fe, Avellaneda en Tucumán y Cubas en Catamarca, fueron jalones de esa historia.

Respecto de la situación del “puerto único de Buenos Aires, Salduna sostiene que a Rosas, y a la clase de ganaderos y comerciantes porteños y bonaerenses que lo sostenía, les era favorable mantener tal situación. Porque, de tal manera, conservaban el monopolio del puerto y la Aduana porteño. Es decir, el control de entrada y salida de buques y mercaderías, que llegaban a o partían del Río de la Plata.

Agente brasilero

Respecto de las motivaciones de Urquiza para el derrocamiento de Rosas, Yurman también infiere que el entrerriano habría sido elegido por Brasil para apuntalar sus intereses en la Confederación.

“Para la diplomacia imperial no había que aparecer como hostilizando abiertamente a la Argentina, y para ello era preciso conseguir al hombre indicado”, dice.

Salduna responde que “Fue motivo también que el Imperio del Brasil, aprovechando la desorganización y falta de unidad argentina, nos impusiese duras condiciones de paz, aún después de perder la batalla de Ituzaingó. Y que los “bandeirantes” avanzaran invadiendo las Misiones, provocando verdadero genocidio de poblaciones indígenas guaraníes. Pocos saben que en el año 1850 estaba a punto de firmarse un tratado entre Buenos Aires y el Imperio del Brasil. Juan Manuel de Rosas proponía se formara una alianza por la cual, el gobierno porteño lo ayudaría a reprimir el movimiento separatista y republicano del Estado de Río Grande -los “farrapilhos”- y a devolverle al Brasil los esclavos huidos e ingresados a territorio argentino”.

Nada de “metálico” para Entre Ríos

El investigador entrerriano sostiene que “Inglaterra, que, después de la batalla de Obligado, acababa de acordar con Rosas reconocerle, a cambio de grandes ventajas, el monopolio porteño sobre el puerto y los ríos interiores, sería la garante de este tratado, esclavista y feudal”.

“Verdaderamente resulta risible, leer el artículo, donde se critica a Urquiza por comerciar productos entrerrianos a través del puerto de Montevideo, cuando Rosas lo hacía abiertamente, negociando en el puerto de Buenos Aires con ingleses, franceses y norteamericanos, mercaderías de las provincias del interior.

Que los extranjeros pagaban en oro y plata, mientras Rosas se quedaba el oro extranjero y enviaba bonos a las Provincias.

¿O no nos acordamos que cuando Urquiza eleva su protesta, por este sistema desigual, el Ministro porteño Roxas y Patrón dicta un decreto, prohibiendo la “extracción de metálico”, con destino a Entre Ríos?”, sostiene Salduna.

El Pronunciamiento

Es en ese contexto que se produce el 1º de mayo de 1851, el Pronunciamiento de Urquiza contra Rosas: respondiendo, en buena medida al fastidio de los pueblos del interior, hartos del aprovechamiento y la explotación de sus recursos por parte del monopolio de la oligarquía porteña y bonaerense.

Y anhelosos de la organización de un Estado nacional, que asegurase más o menos equilibradamente los derechos y obligaciones de cada uno.

Alianza contra el monopolio

“Sabedor de las gestiones de alianza por parte del dictador porteño, Urquiza se le adelanta y, con diplomacia más hábil o sutil, plasma un acuerdo de varias partes: Entre Ríos, Corrientes, Montevideo, el Paraguay y el Imperio del Brasil. Tenía derecho legal a hacerlo, porque no existiendo Estado nacional, cada Provincia era libre de suscribir tratados con cualquier “gobierno del mundo”, remarca el investigador de Concordia.

El Imperio del Brasil actúa con dualidad

Finalmente, Salduna remarca que “mientras cerca de tres mil soldados brasileños forman parte del Ejército Grande de Urquiza -que eran en total más de treinta mil hombres- otro de aproximadamente diez mil, en su mayoría mercenarios alemanes, al servicio de Brasil, han sido comprados por Rosas, y permanecen a la expectativa para intervenir en su favor.

Por fortuna, fallan los barcos ingleses que debían transportarlos y el rápido triunfo de Urquiza en la batalla de Caseros -3 de febrero de 1852- define de inmediato la situación.

La derrota y huida a Inglaterra del dictador fue el punto de partida de la Organización política, tan buscada por los pueblos en más de medio siglo.

La Constitución de 1853, significó crear el Estado nacional, asegurar la unidad territorial de la Patria, en un sistema federal.

Y, en definitiva, el surgimiento de una Nación en el extremo sur del continente, que, con el tiempo se transformaría en un elemento de equilibrio que pondría límite al hegemonismo del Imperio del Brasil.

No tardaría en caer la monarquía en ese país e instaurarse la república.

La hábil gestión de Urquiza logró de Brasil la provisión de elementos financieros para su campaña liberadora, y el apoyo de barcos para el cruce del Paraná con sus tropas.

No cedió el entrerriano un palmo de territorio.

Evitó que el Imperio se aprovechase de nuestras diferencias internas para lograr ventajas desmesuradas.

E incluso hizo colocar en la Constitución Nacional una cláusula -art.15, todavía vigente- según la cual los esclavos negros y mulatos, huidos de fazendas y cafetales brasileros que, de cualquier forma entrasen al país, eran libres con sólo pisar territorio argentino.

No parece una forma muy eficaz de estar “al servicio de Brasil”.

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