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Repintaron el mural que recuerda la desaparición de Basualdo y Gómez

Al cumplirse el 16 de junio 25 años de las desapariciones de Héctor Gómez y Martín Basualdo luego de haber sido levantados por un patrullero de la Policía de Entre Ríos

Martes 02 de Julio de 2019

Al cumplirse el 16 de junio 25 años de las desapariciones de Héctor Gómez y Martín Basualdo luego de haber sido levantados por un patrullero de la Policía de Entre Ríos, para mantener viva la memoria del caso y seguir acompañando a los familiares, organismos de Derechos Humanos organizaciones políticas y de la sociedad civil, repintaron el mural que se encuentra en uno de los paredones del club Sportivo Urquiza.

En el lugar se dieron cita una importante cantidad de jóvenes del barrio La Floresta, donde vivían los jóvenes que fueron vistos por última vez cuando se dirigían al Iosper a buscar leche para el hijo recién nacido de uno de ellos.

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“Sabía cómo se manejaba la Policía en ese entonces. Desde el primer día que desapareció me imaginaba que fue víctima de un secuestro de la fuerza. De privación ilegítima de la libertad. En mi barrio pasaban muchas cosas; aparte de mi hermano hubo otros pibes desaparecidos”, denunció a UNO el hermano menor de Basualdo. Ariel recordó que con Martín compartían salidas a recitales de rock y que en esa época eran perseguidos por los efectivos de la comisaría quinta.

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“A mí una vez me levantaron, venía del centro cuando estaba de novio con una chica. Ellos –por la Policía– me venían siguiendo. Pasaba por ahí porque no tenía que ocultar nada; salieron de la oscuridad, me alzaron, me subieron al patrullero y me empezaron a pegar por todos lados”, dijo sobre la violencia ejercida por la fuerza.

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Haciendo memoria sostuvo que cuando desapareció su hermano tenía 16 años, e incluso aseguró que estuvo con él la última noche: “Él estaba trabajando en Buenos Aires y vino una semana de vacaciones a Paraná. Por hacerle un favor al compañero para buscar leche, pasó lo que pasó. No entiendo cómo pudieron haberlo levantado y la gente no vio nada”.

Su mamá, Isabel Basualdo, reconoce que resulta difícil asimilar el paso del tiempo sin saber qué pasó con su ser querido. “Tantos años que han pasado, siento que no soy la misma, me faltan a veces fuerzas, seguir luchando. Pero bueno, mientras pueda estar de pie, seguiré estando”, indicó.

El mural

El mural que se encuentra sobre calle Ameghino volvió a recobrar vida, con llamativos colores y los rostros siempre presentes de Héctor y Martín. También quedó plasmado el escudo del club Sportivo Urquiza, la estampa de algunos hinchas del Fortín y el contorno de la ciudad. En uno de los extremos aparece Isabel, gritando a viva voz por justicia.

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