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Recuperadores de residuos defienden el trabajo digno a través del cooperativismo

Ante la crisis más gente encuentra en la basura algún sustento. En este contexto, impulsan más espacios colectivos para revertir la informalidad

Sábado 28 de Septiembre de 2019

A la par del dramático aumento de la pobreza en el país, se incrementó la cantidad de personas que encuentran en la basura alguna forma de sustento. En Paraná puede verse a más gente revolviendo los contenedores procurando encontrar algún material con valor de venta para hacerse unos pesos, o algún resto que comida que ayude a engañar el estómago.

Horacio Enriquez, uno de los referentes de la fundación Eco Urbano, institución que desde hace 15 años trabaja en promover una mayor conciencia ambiental, señaló a UNO: “Siempre fue un emergente de la crisis económica y la necesidad de la gente. Y si hay un termómetro claro de esto es el aumento de la población totalmente informal de recuperadores de residuos, de gente que se arrima a revolver la basura para poder encontrar algún material o algo para comer, lamentablemente”.

A su vez, destacó: “También hay un par de espacios en formación de cooperativas de recuperadores de residuos, y eso es un indicador más de la crisis, aunque es bienvenido que la gente se organice para trabajar mejor y dignificar su trabajo”.

En la capital entrerriana hay dos experiencias de este tipo que vienen sosteniendo su labor desde hace varios años: Un Sueño Cartonero, que nació en barrio San Martín hace más de una década y hoy contiene a unos 80 trabajadores; y Nueva Vida, que surgió en la planta municipal de tratamiento de residuos sólidos urbanos Manuel Belgrano y actualmente son 95 los vecinos de la zona del Volcadero los que trabajan en el lugar.

Recientemente se conformó otra cooperativa más, nucleada en el Movimiento de Trabajadores Excluidos, que nuclea a 23 personas. “Desde hace varias semanas recicladores de Paraná venimos sosteniendo un trabajo que hacemos semanalmente, juntando distintos materiales reciclables de la ciudad. Este trabajo es el que nos permite que todos los días podamos tener un plato de comida en nuestras casas. Vamos a seguir luchando por un sistema de reciclado con inclusión, con los cartoneros y cartoneras adentro”, señalaron sus referentes en redes sociales. A su vez, indicaron: “Los materiales que estamos retirando son papel, cartón, latas de aluminio, tetrabrick, botellas de PET, plásticos limpios y secos. Retiramos cuando hay un volumen considerable, mínimo de una bolsa de consorcio de un metro de alto o cinco kilos de residuos”.

Es mucho el material que hay que reunir para obtener un ingreso que alcance. En el mercado local se paga por kilo y el precio del vidrio oscila los 80 centavos, el de papel ronda los 3 pesos, el cartón 7 pesos, el plástico blanco o transparente de las botellas de plástico subió estos días de 12 y a 15 pesos, el kilo de botellas verdes y las de lavandina o champú se pagan 10 pesos. “A veces logramos una carga mensual de 120.000 pesos y con la cantidad de gente que tenemos son menos de 1.500 para cada uno”, contó a UNO Claudia Villagra, la directora de la cooperativa Nueva Vida, quien señaló que además cobran una especie de subsidio de 3.400 pesos que les paga el municipio desde hace unos meses, cuando la Nación no les renovó el convenio para continuar con el programa con el que venían trabajando.

El trabajo que realizan es arduo. Cada vez que llega un camión recolector y vuelcan los residuos en una cinta empieza la tarea de rescate de lo que se puede comercializar, como cartón, revistas, diarios, papel blanco, vidrios y plástico. Destinan el producido a lugares específicos y el flete corre por cuenta de los compradores de los materiales: “Al vidrio lo buscan de Rosario, el cartón y al papel van a Buenos Aires, a Rosario del Tala el plástico, ya que allá hay una empresa que lo recicla”, contó Villagra, quien destacó: “Antes de que se formara la cooperativa trabajábamos en el Volcadero. Recuperábamos como lo hacemos acá, pero a cielo abierto, y teníamos que venderle a los acopiadores de la zona, que pagan menos por los materiales que el precio que conseguimos nosotros ahora”.

Asimismo, reflexionó: “Ahora se ve más gente que revuelve contenedores buscando cartón y plástico, y supimos que además se formó otra cooperativa. Más personas viven de la basura porque hay necesidades, pero sin embargo en Paraná no se ha logrado la separación en origen, que eso ayudaría a que se pueda lograr un recupero mayor”.

Julio Llanes, titular de la cooperativa Un Sueño Cartonero, coincidió: “Aumentó la cantidad de recuperadores por la necesidad que hay. Ahora se ven muchos más. En el Volcadero está lleno, cuando antes no había tantos, porque no hay trabajo”.

“Hace mucho que queremos lograr que se separe la basura en origen, porque si no se pierde mucho material. Nosotros tenemos la ventaja de trabajar directamente con los vecinos y sobre todo con empresas privadas. Retiramos papeles y demás de empresas grandes como Enersa, Haimovich, y otras que nos llaman”, dijo, y añadió: “Contamos con el apoyo de la Fundación Eco Urbano y el Consejo Empresario, y ahora también hicimos un convenio con la Cámara de Diputados de la Provincia para retirar papel, cartón, diarios, metal y computadoras viejas, porque estamos ampliando la modalidad de recepción, ya que la situación económica se va a poner peor y son muchas familias las que dependen de esta tarea”.

Llanes destacó que en su caso emiten factura y están al día con AFIP, ATER y otras obligaciones, defendiendo su fuente de trabajo. Una papelera de Paraná les compra lo que recuperan: “Estamos haciendo una o dos cargas por semana, de unos 4.000 o 5.000 kilos”, explicó, y refirió que en Rosario ubicarán los materiales que puedan extraer de los dispositivos informáticos. “Esto funciona porque trabajamos en equipo. Solo no se puede”, concluyó.

Reconocimiento

Sobre el reconocimiento de la labor que realizan, Horacio Enriquez analizó: “Todavía las políticas públicas en materia de gestión ambiental no han valorado al recuperador como un actor importante de un sistema integral de gestión de residuos. Ellos hacen el trabajo de recuperar el material reciclable que es la materia prima de la industria”.

“Si bien es una agenda que hemos trabajado y hoy la abordamos con el gobierno provincial en varias localidades, con la Secretaría de Ambiente y el Ministerio de Desarrollo Social, y también con el Instituto de Promoción Cooperativa y Mutualidades de Entre Ríos (Ipcymer), lo importante se define en cada localidad, y eso ha ido mejorando de acuerdo a la visión que cada gobierno municipal ha tenido de entender que la inclusión y el reconocimiento tienen que ser una de las etapas centrales en el buen manejo de la recuperación de residuos; para ser lo más sustentable posible”, reflexionó.

Por último, evaluó: “Así como las cooperativas y los recuperadores precisan ese reconocimiento del Estado, también necesitan del sector empresario productivo, como dos grandes generadores de residuos y como empresas compradoras. Es fundamental que reconozcan como un eslabón muy importante a los recuperadores en la cadena de valor del reciclaje”.

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