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Pudo ser una tragedia

Reclamó ayuda 30 años, la ignoraron y se derrumbó su casa

El arroyo Colorado fue socavando su terreno y aunque Liliana Luna reclamó ayuda, ella y su familia perdieron su casa por el derrumbe que causó la lluvia

Lunes 12 de Abril de 2021

Liliana Luna reclamó ayuda durante 30 años y fue ignorada. Estoy desolada”, aseguró a UNO, al ver que parte su casa sufrió el derrumbe en medio de las intensas lluvias que azotaron a Paraná durante el fin de semana.

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Reclamos. A pesar de las incesantes gestiones, no hubo respuesta. UNO/ Juan Manuel Hernández

Reclamos. A pesar de las incesantes gestiones, no hubo respuesta.

UNO/ Juan Manuel Hernández

El inmueble, o lo que queda hoy de él, está situado en calle Monseñor Dobler al 900, dentro de la vecinal Escuela Hogar. En la entrada hay un cartel que dice “Familia Luna”. Con una mezcla de angustia e impotencia, recordó que hace 30 años que venía pidiendo tanto al municipio como al Estado provincial que realicen una obra de contención a la vera del arroyo Colorado, cuyo cauce se fue modificando con el correr de los años hasta invadir el terreno que su papá le compró casi cuatro décadas atrás al Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda (IAPV), y donde su esposo edificó su hogar.

En aquel entonces nada hacía prever que el arroyo Colorado, que pasaba relativamente lejos y era solo un hilo de agua, con el tiempo iba a convertirse en una amenaza, socavando más de 10 metros de lo que era su patio, que quedó al borde de la barranca carcomida por la modificación de su cauce a lo largo del tiempo. Todo esto fue generando movimientos en el suelo, que fueron provocando rajaduras en las paredes, los pisos y en el techo.

Liliana, quien vive con su esposo y uno de sus hijos, había contado hace tres años a UNO que cada vez que llovía empezaba a caminar inquieta por toda la casa, con el miedo a un derrumbe a flor de piel. Hay unos 15 metros de profundidad en la barranca, y rememoró: “En 2010 el arroyo se llevó tres casitas precarias que estaban enfrente y encima me traumé más cuando se cayeron unas viviendas en calle 25 de Junio, en enero de 2018”.

“Comenzó a llover estos días, empecé a caminar adentro de mi casa”, reiteró, y sostuvo: “Yo a esto ya lo veía venir, porque se había rajado mucho el patio. Aunque tuviera temor de que esto pasara, nunca me imaginé que iba a suceder de esta forma. Le decía a mi marido que le agradecía a Dios que en ese momento no estaban mis nietas cerca, que son dos nenas preciosas de 3 años y habitualmente las cuido yo cuando sus papás trabajan. Ayer estábamos con una, fui en un momento al lavadero, que es lo que se cayó totalmente. Primero vi que se había despegado la pileta de lavar, y había quedado con una rajadura bastante amplia”.

Según contó, empezó a escuchar un crujido constante, y al rato vio que en la pared se formó repentinamente una grieta de grandes dimensiones, hasta que se cayó por completo. “Era una bomba de tiempo. La profundidad que quedó ahora en la barranca es impresionante”, aseguró.

En esta ocasión se registraron severos daños materiales, pero no hay que lamentar personas heridas o alguna tragedia, que es el temor constante de quienes están en una situación similar a la de Liliana.

Tal es el caso de una decena de familias de la vecinal Moreno que viven sobre la calle Cabildo Abierto, quienes compraron sus casas a través de créditos hipotecarios hace más de 40 años, con todos los planos aprobados. Ellos también contaban con un extenso predio que el arroyo fue carcomiendo y vienen sostienen su reclamo desde décadas, casi rogando ya que les hagan una contención para que el arroyo Colorado no provoque una desgracia ante el inminente riesgo de que el terreno ceda y se desplome.

Impotencia

Cuando empezaron los problemas con el arroyo Colorado, Liliana no se quedó de brazos cruzados y emprendió una extensa lucha, tal como publicó UNO en su edición del 1° de octubre de 2017. Entre otras cosas, contó que pidió audiencias en la Municipalidad, fue a la Defensoría del Pueblo, presentó montones de notas, golpeó puertas de oficinas de funcionarios, rogó e imploró una solución para evitar que su casa, en evidente riesgo, se fuera a caer. Pasaron años y sus pedidos y súplicas no tuvieron una respuesta concreta. Ese añofueron dos ingenieros enviados por un área del municipio, que se limitaron a sacar fotos e inspeccionar el estado de la edificación. Pero no pasó más nada, y la mujer siguió esperando, en vano. “Fueron años de sacrificio presentando notas y haciendo gestiones”, lamentó.

“Nunca pedí que me entuben el arroyo, porque sabía que no lo iban a hacer, porque demanda mucho dinero. Lo que venía pidiendo desde siempre es que hagan una contención en mi casa, con adoquines y malla sima”, subrayó.

Han sido contadas las ocasiones en que algún organismo del sector público de los sucesivos gobiernos de los últimos años atendió la situación, pero sin llegar a darles a los damnificados una respuesta o concretar una obra que les lleve un poco de tranquilidad. Solo se han hecho rellenos ocasionales con camionadas de tierra que duraron casi nada, y hubo muchas promesas incumplidas.

Casi llorando, Liliana mencionó que el sábado aparecieron desde la Dirección de Defensa Civil de Paraná. Según contó, a dos familias vecinas que están atravesando lo mismo las llevaron a una dependencia a pasar la noche, pero ella prefirió no ir, y explicó: “No estoy acostumbrada a esa vida. Esta es mi casa, tengo al día todos los servicios y los impuestos, no puede ser que nadie haga nada”.

Afortunadamente, le prestaron ahora una casa a una cuadra, adonde ya logró trasladar casi todas sus pertenencias. Agradecida, Liliana destacó: “Apareció una familia amabilísima, un amor, que nos prestó una casa hasta que el municipio o el gobierno nos dé una solución”.

“Ahora me prometieron del municipio un terreno y que me van a edificar una casa. Pero estoy desilusionada: si en 30 años no nos hicieron una contención, que era nuestro pedido, ahora no les creo nada. Ojalá esta vez cumplan, porque ahora estoy viviendo en una casa prestada y no sé hasta cuándo”, concluyó agobiada.

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